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Archivos Mensuales: noviembre 2015

Je suis analphabète o Critica a la pura razón

Vivimos audiovisualmente saturados. Es un bombardeo, una ráfaga constante de noticias. Redes sociales, por frames en otras web o en app´s, video publicidad… todo el rato. De diarios, de blogs, de todo tipo de lugares y formatos, y con el fin de que hagamos clic. El titular tiene que “vender” más que informar. Las redes sociales y sus usuarios son, somos, ya en si repartidores, comentaristas e incluso creadores de la noticia (la persona que sube el tiroteo de París). Prima la inmediatez por encima de la profesionalidad periodística y la formación: saber discernir intelectualmente.

Esto lleva consigo a que no haga falta gente preparada y con conocimientos sobre ningún tema e Internet iguale a un zoquete que piensa que Troya solo es una película, con un intelectual. Parece que podamos hacernos una idea rápida de todo, como si los asuntos no tuviesen miga. Mejor; que nos la den, que nos resuelvan el dolor de cabeza que es más sencillo, más cómodo. Y en mi línea de pensamiento por favor, no quiero tener que reflexionar ni entrar en desequilibrio cognitivo un segundo. Ruido y más ruido que así no pienso y me reafirmo en mi razón.

Frente a esto estamos ante un espectáculo curioso, desde las redes sociales hasta escuchar conversaciones en el asiento de al lado en el metro. Poner en boca de escritores frases fuera de un contexto, habiendo leído medio artículo (si es que llega el caso) y utilizando ya no para defender argumentos sobre lo que uno piensa, sino para algo peor, me temo: demostrar tener razón por encima de todo. Esas fotos con sus caras y una frase del susodicho fuera de contexto al cual pertenecen. En vez de enriquecerse, buscar, conocer la línea y el discurso general y moral de un escritor o filósofo y leerle (no vaya a ser que aprenda algo, Dios me libre). No, lo importante es tener razón, reafirmarme en mi borrega verdad, porque… si, si pero claro… mira lo que dice éste. Esto genera un movimiento detrás que se reafirma, claro, lejos de preguntarse el por qué de ésa cita del autor o el por qué de cualquier otra cosa.

Un ejemplo de que tal es el nivel, es que habría gente que imaginaria cierto esto, como dicho por Immanuel Kant; “Los fascistas del futuro me llamaran referente sin leer nada mío”. ¿Alguien duda de que hay gente lo daría por hecho o no se plantearía que Kant no conocía el fascismo? Bueno al menos es gracioso. Yo me quedo con ésta cita de Pérez-Reverte. que esta si es de verdad.  “Al ser interrogado sobre mi ideología, respondí que yo no tengo ideología porque tengo biblioteca” (http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/774/conmigo-o-contra-mi/).

Hablando un poco de los “Je Suis”, hay algo a lo que se ha apuntado un puñado de personas. Después del atentado, mientras se desalojaba el estadio, los aficionados cantaron “La Marsellesa”. Mucha gente lo vio como un gesto épico y pidiendo la letra que ya tenía, para el patrio. Tildando al que no se sumara a la causa de antiespañol y tal y cual, si no acepta y canta esa letra con pundonor

El himno Francés, nace en 1792 (por Claude-Joseph Rouget, militar y revolucionario) a las puertas de la guerra contra Austria. Fue un himno que no nombraba a Dios, siendo prohibido durante la restauración monárquica para ser habilitado durante la revolución Francesa en 1830 y finalmente siendo tratado como Himno oficial en la III República. En septiembre de 1944, una circular del ministerio de Educación Nacional recomienda que se cante la Marsellesa en las escuelas “para celebrar nuestra liberación y nuestros mártires”. Es un himno por la república y la libertad de un pueblo, por haber dejado atrás la oda de reyes, curas y hogueras. ¿Cómo no cantarlo con orgullo?

El patrio también tiene historia, tiene 250 años, la pieza musical claro. La letra es otro tema. Durante un tiempo se le colocó una letra que más o menos no gustó a la población y finalmente fue eliminada. Aún así fue un himno de arraigo popular, sin letra, entre los propios ciudadanos y por eso Carlos III la declaró marcha de honor. Más adelante se propuso un cambio, pero ninguna parecía convincente. En 1928, durante su dictadura, Primo de Rivera encarga la letra para el himno de España. Ya en el franquismo, en uno de sus versos cambia ligeramente una estrofa y habla de yugos y flechas

Dicho lo anterior, lógico es, que haya mucha gente que no la sienta esa letra como suya y menos como algo relacionado con la libertad como pasa en Francia. Si uno viaja a Alemania o a Italia, observa que se estudia la historia reciente. Que se estudia de verdad (no con media pamplina de buenos y malos) y se habla como un tema ya normalizado: el fascismo y el nazismo. Cuando estuve en el museo de historia nacional en Roma, hay varias salas con documentación y vídeos que dan miedo, y no por sangrientos, del fascismo. Y allí esta, a la vista y conocimiento de unos y otros. Una muestra real de qué fue aquello y de sentir vergüenza y arrepentimiento por ello. Lo tienen presente, lo han estudiado, conocen su historia. De campos de concentración (muchos pueden ser visitados hoy como museo-memorial), ni hablamos ya. Murieron más de 4.000 españoles mandados por el régimen franquista.

A veces parece que dé igual todo. Que da igual que seamos analfabetos, pero lo importante es que tenga letra, venga de donde venga. Lo importante es decir muchas veces que el mío ha ganado el debate. Sin argumentos, claro. A la trinchera y a defender que tengo razón por encima de todo. Y cuantos más borregos me apoyen más razón tengo y más inteligente soy. Aquí hay una cosa: cuando descubrimos que hay diferencias entre nuestro paradigma y la realidad es cuando aprendemos, no cuando defendemos tener razón como una cuestión de honor o de inteligencia. Hay que ser poco inteligente para no escuchar a alguien que te haga darte cuenta de que puede que a veces no tengas razón. Hay que ser menos inteligente aún para justificar y no querer saber, para querer seguir teniendo razón. Hay que ser mediocre y cazurro.

 

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Publicado por en 29 noviembre, 2015 en Sin categoría