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Archivos Mensuales: diciembre 2015

Máster Universo en el tren

Suena la alarma del móvil, pero estoy tan cansado que son cinco minutos más. Cierro los ojos. Cuando los vuelvo a abrir han pasado veinte minutos más. El móvil se ha quedado dormido también. Bueno, aún tengo unas galletas por ahí que me como de camino al tren e igual llego a tiempo. Es de esos días que sabes que aunque vayas justo, vas relajado al trabajo. Ya se han terminado los exámenes y aquí me quedan dos días para vacaciones. Hoy llevo un libro para el viaje, pero no como el mes y medio anterior. Hoy, por primera vez voy a leer de camino al trabajo un libro por ocio, que ya tenía ganas. Si, hoy puedo ir relajado y plácido en el tren.

Al pisar el primer escalón oigo como llega el tren y corriendo consigo que cierre la puerta conmigo dentro. Además tengo asiento para ir relajado y concentrado en mi lectura durante una hora y algo más.

Empiezo con Territorio Comanche, una novela corta. El día a día de un reportero y su cámara. Incisivo y ácido, lo acompañas en primera persona por las crudezas de la guerra. El sonido de los morteros, la sangre y los muertos donde los reporteros se juegan el tipo a cada momento. Estoy, desde el primer párrafo totalmente navegando y caminando por Montenegro, en el puente Bijelo Polje.

¡Hey tío! ¿Qué tal te va?… De repente, vuelvo al tren, donde un chico había roto el silencio magnífico del que disfruto por las mañanas, para saludar a su amigo. No sé si por la emoción del momento, porque no se da cuenta o por joder pero se ponen a hablar enfrente de mi asiento. El tono de voz es alto. De venidos arriba. No es la primera vez que me ocurre y con el pensamiento de que ya es mala surte que justo estén enfrente intento volver a Montenegro.

Leo media hoja más y me doy cuenta de que el último párrafo es como si no lo hubiera leído. Y es que inconscientemente estaba atento a la conversación, casi de manera inevitable. Pero yo y los que estábamos más cercanos a los dos que hablaban, aunque era sobre todo uno el que llevaba la voz cantante…

          Pues yo estoy haciendo un máster. Y muy bien. A ver… es caro pero es que sino ¿qué? Es lo más fácil para que te cojan en un trabajo bueno… vamos un trabajo.

          Si… El otro día vi a Víctor. Él está haciendo otro FP, parecido al que hizo.

          ¿Otro FP?, y ¿por qué no hace un máster? Yo hice las prácticas y ahora trabajo un tiempo con ellos y me respetan los exámenes… Bueno me hacen recuperar las horas y me pagan ¿sabes? Es que un máster no es como la uni, porque allí te enseñan lo que vas trabajar luego, porque claro tú aprendes en las empresas.

Mis pensamientos me los ahorro. Tampoco me vino una arcada grande, pero no tenía ganas de escuchar lo maravilloso que es un máster durante media hora hasta que cambiara de tren en Atocha. Escuché la palabra máster durante 50 veces aproximadamente.

          Y nada, el máster jodido, porque te hacen leerte un libro de mil páginas y te hacen preguntas tipo test, de estas jodidas eh. En plan, te cambian una ‘y’ por una ‘o’. Y madre mía. Y luego un trabajo también que tienes que documentarlo según la fuente… yo no sé para que piden tanto si eso da igual ¿no?

          Si…

A estas alturas ya no sabía ni que leía, me estaba poniendo un poco nervioso. Estaba contestando mentalmente las memeces que decía el tipo, que encima no dejaba ni hablar a su amigo. El otro pobre aguantando el chaparrón de míster máster. Después de volver y volver a hablar del máster y recomendarle el máster al colega veinticinco veces y ya llegando al fin del trayecto…

          Joder ¿Qué es de tu vida que no sé nada?

Mentalmente le contesté. Cabrón si es que no le dejas hablar, solo has hablado de másteres.

          Nada, bien…

No dijo nada más, pero, casi lo prefería. Era como que no quisiera despertar al otro de su sueño de másteres maravillosos. ¿Para qué?

Y a veces eso pienso yo. Y es que más de una vez me ha pasado. Y estar en las dos partes. Procuro no estar en la parte de bocazas, pero alguna vez lo estoy, que lo vamos a hacer. Cuando estamos tan lejos de alguien en estado de consciencia, conocimiento, experiencia… es difícil que haya una comunicación que merezca la pena y menos si nos va a llevar a discutir en vez de a discurrir. Ni por arriba ni por abajo, estemos donde estemos. Si es que no va a ser fructífera para ninguna parte. Ni para el que tiene más perspectiva porque va a ser desgastante y frustrante ni para el que está en peor perspectiva porque no va a entender nada. Se entenderá antes hablando en Chamicuro del amazonas.

Salgo del tren y con ese pensamiento subo las escaleras… Ver desde fuera una situación así es curioso y darse cuenta de que uno ha estado en las dos posturas, es buena cosa. Aunque me hayan despertado de mi primera lectura por placer del mes. Pero bueno, tengo otro tren hasta llegar al trabajo asique todo solucionado. Hoy no he aprobado un máster, pero algo sí que he aprendido. Creo que a menudo se aprende bastante mas estando callado.

chas

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Publicado por en 22 diciembre, 2015 en Narrativo, Vivencias

 

Los que eran invisibles desbancan

El debate a cuatro fue la certeza de lo que ya muchos sospechábamos y sabíamos. Es, obviamente, el comienzo de una nueva manera de hacer política que venía ya desde 2011 en la sociedad y por eso gana la democracia. Dijo Rivera que gana la democracia y los partidos nuevos, y tiene razón. Quedan muy evidenciados tanto el PP y el PSOE. En caso del PP, es lamentable, un candidato que se esconde y en el caso del PSOE era de esperar, desde hace mucho tiempo, por su traición; que se disuelvan y entreguen la ‘S’ y la ‘O’ de sus siglas.

Estamos ante una nueva etapa transitiva, como dicen los nuevos. Un cambio generacional. Los momentos de transición social o cambio no vienen por ciencia infusa. Primero cambia la sociedad y después emergen las asociaciones, agrupaciones y partidos. Es la sociedad la que empuja, como pasó también en la transición de finales de los 70 en España. Los españoles de la época estaban socialmente adelantados al modelo político. La presión social fue la que empujó y obligó también a las caras visibles a dejar lo anterior, hacer un gesto y mirar hacia adelante sin olvidar el pasado. Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla.

Venimos del 15M en 2011, que a nadie se le olvide. Un despertar social, el cual muchos ni si quiera entendían el significado sociopolítico que tenía o tiene. El 15M llegó a plantar sus tiendas en Wall Street, no es poco. Es historia reciente de nuestro país, igual que lo fue la revolución de los claveles en Portugal. No venía de ninguna organización creada antes; venía de la sociedad. Ahí empezó todo y siguió con la PAH. Como dijo ayer Pablo Iglesias, la sociedad española ya ha cambiado, ahora hay que cambiar el congreso.

Fue un debate donde todos estaban muy encorsetados y sometidos a una fuerte presión, ¡y es lógico! Un fallo podría ser muy cáustico para cualquiera. Vimos un Sánchez en decadencia electoral, pese a la imagen joven, poco acostumbrado a parlamentar en debates y con la sonrisa enormemente forzada. Por momentos pensé que estaba grabando un spot de Colgate. A Rajoy le vi bien, cómodo, en su sillón en Doñana. Soraya estaba más incómoda. Para no estar acostumbrada no lo hizo mal, fue muy lineal en su discurso que se traía de casa. Pero sus mentiras en cuanto a generación de empleo, recortes y muchos temas más la pusieron en completa evidencia ante los verdaderos protagonistas en cuanto a manejo emocional, ideas y flexibilidad en la oratoria: Rivera e Iglesias.

Esto hizo también que no fuera un debate intelectual y de gran argumentario, y eso si me jode un poco. No fue un debate que deja un poso que se deslice a un debate intelectual, de ideas, de propuestas para que nosotros reflexionáramos e investigáramos sobre ello y eso es muy importante: eso es crear democracia de calidad y un pueblo se empodera. Hubo argumentario con ideas en ciertos temas como la educación y demasiado pasteleo por parte de Sánchez, que repitió un discurso hasta tres veces, como cuando te aprendes algo de memoria pero no sabes razonar. Es el único punto menos bueno que veo, la profundización, que eso enriquece a la gente. Siempre he creído que un debate inteligente y bueno es el que se aparcan las estrategias, tanto comunicativas como no verbales y se habla de hechos, ideas, propuestas, vías por correr, eso nos hace mejores a los votantes. El formato de ayer no lo permitía y aun así estuvo bien aunque faltaran representantes de otras fuerzas.

El papel más complicado era el de Sánchez. Y más que el de él, el de su partido, y merecen lo que les está pasando. Dejó hace tiempo de ser socialista y de los obreros, el 135… Además fue un ejemplo de poca dignidad en la derrota, ya que fue a celebrarlo a Ferraz…¿? Dijo que había sido ganador, tres cuartas partes de lo que pasó con el PP, o eso ha dicho Rajoy esta mañana. Por otro lado los líderes de Ciudadanos y Podemos, tienen el discurso real; gana la gente y gana lo nuevo, cada uno con un guiño a los suyos, claro. Sin debates pactados ni respuestas estudiadas. Como se nota la manera que tienen los viejos de agarrarse a una victoria como sea. Por eso no generan ilusión y pierden votantes. Ni el PP es popular, ni el PSOE es socialista. Estoy convencido que es el principio del fin del PP, pero sobre todo del PSOE.

Para terminar voy a parafrasear una parte del minuto de Iglesias por ese optimismo esperanzado, “es que sonrían al 15M, que sonrían a las plazas, que sonrían a los vecinos que paraban desahucios, que sonrían a los autónomos y pequeños empresarios, que sonrían a los que se levantan a las seis de la mañana para trabajar y a los que no tienen dónde ir a trabajar. Que sonrían a las madres con 15 horas de jornada, que sonrían a los abuelos que se parten la espalda para estirar su pensión. Sonrían. Sonrían que si se puede.”

Mayo 2011. Sol, Madrid.

15m

 
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Publicado por en 8 diciembre, 2015 en Abstracto, Entrevistas, Politica