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Los que eran invisibles desbancan

08 Dic

El debate a cuatro fue la certeza de lo que ya muchos sospechábamos y sabíamos. Es, obviamente, el comienzo de una nueva manera de hacer política que venía ya desde 2011 en la sociedad y por eso gana la democracia. Dijo Rivera que gana la democracia y los partidos nuevos, y tiene razón. Quedan muy evidenciados tanto el PP y el PSOE. En caso del PP, es lamentable, un candidato que se esconde y en el caso del PSOE era de esperar, desde hace mucho tiempo, por su traición; que se disuelvan y entreguen la ‘S’ y la ‘O’ de sus siglas.

Estamos ante una nueva etapa transitiva, como dicen los nuevos. Un cambio generacional. Los momentos de transición social o cambio no vienen por ciencia infusa. Primero cambia la sociedad y después emergen las asociaciones, agrupaciones y partidos. Es la sociedad la que empuja, como pasó también en la transición de finales de los 70 en España. Los españoles de la época estaban socialmente adelantados al modelo político. La presión social fue la que empujó y obligó también a las caras visibles a dejar lo anterior, hacer un gesto y mirar hacia adelante sin olvidar el pasado. Un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla.

Venimos del 15M en 2011, que a nadie se le olvide. Un despertar social, el cual muchos ni si quiera entendían el significado sociopolítico que tenía o tiene. El 15M llegó a plantar sus tiendas en Wall Street, no es poco. Es historia reciente de nuestro país, igual que lo fue la revolución de los claveles en Portugal. No venía de ninguna organización creada antes; venía de la sociedad. Ahí empezó todo y siguió con la PAH. Como dijo ayer Pablo Iglesias, la sociedad española ya ha cambiado, ahora hay que cambiar el congreso.

Fue un debate donde todos estaban muy encorsetados y sometidos a una fuerte presión, ¡y es lógico! Un fallo podría ser muy cáustico para cualquiera. Vimos un Sánchez en decadencia electoral, pese a la imagen joven, poco acostumbrado a parlamentar en debates y con la sonrisa enormemente forzada. Por momentos pensé que estaba grabando un spot de Colgate. A Rajoy le vi bien, cómodo, en su sillón en Doñana. Soraya estaba más incómoda. Para no estar acostumbrada no lo hizo mal, fue muy lineal en su discurso que se traía de casa. Pero sus mentiras en cuanto a generación de empleo, recortes y muchos temas más la pusieron en completa evidencia ante los verdaderos protagonistas en cuanto a manejo emocional, ideas y flexibilidad en la oratoria: Rivera e Iglesias.

Esto hizo también que no fuera un debate intelectual y de gran argumentario, y eso si me jode un poco. No fue un debate que deja un poso que se deslice a un debate intelectual, de ideas, de propuestas para que nosotros reflexionáramos e investigáramos sobre ello y eso es muy importante: eso es crear democracia de calidad y un pueblo se empodera. Hubo argumentario con ideas en ciertos temas como la educación y demasiado pasteleo por parte de Sánchez, que repitió un discurso hasta tres veces, como cuando te aprendes algo de memoria pero no sabes razonar. Es el único punto menos bueno que veo, la profundización, que eso enriquece a la gente. Siempre he creído que un debate inteligente y bueno es el que se aparcan las estrategias, tanto comunicativas como no verbales y se habla de hechos, ideas, propuestas, vías por correr, eso nos hace mejores a los votantes. El formato de ayer no lo permitía y aun así estuvo bien aunque faltaran representantes de otras fuerzas.

El papel más complicado era el de Sánchez. Y más que el de él, el de su partido, y merecen lo que les está pasando. Dejó hace tiempo de ser socialista y de los obreros, el 135… Además fue un ejemplo de poca dignidad en la derrota, ya que fue a celebrarlo a Ferraz…¿? Dijo que había sido ganador, tres cuartas partes de lo que pasó con el PP, o eso ha dicho Rajoy esta mañana. Por otro lado los líderes de Ciudadanos y Podemos, tienen el discurso real; gana la gente y gana lo nuevo, cada uno con un guiño a los suyos, claro. Sin debates pactados ni respuestas estudiadas. Como se nota la manera que tienen los viejos de agarrarse a una victoria como sea. Por eso no generan ilusión y pierden votantes. Ni el PP es popular, ni el PSOE es socialista. Estoy convencido que es el principio del fin del PP, pero sobre todo del PSOE.

Para terminar voy a parafrasear una parte del minuto de Iglesias por ese optimismo esperanzado, “es que sonrían al 15M, que sonrían a las plazas, que sonrían a los vecinos que paraban desahucios, que sonrían a los autónomos y pequeños empresarios, que sonrían a los que se levantan a las seis de la mañana para trabajar y a los que no tienen dónde ir a trabajar. Que sonrían a las madres con 15 horas de jornada, que sonrían a los abuelos que se parten la espalda para estirar su pensión. Sonrían. Sonrían que si se puede.”

Mayo 2011. Sol, Madrid.

15m

 
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Publicado por en 8 diciembre, 2015 en Abstracto, Entrevistas, Politica

 

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