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Archivo de la categoría: Politica

Lo de la economía especulativa

Diálogo de La Vida Moderna entre David Broncano y Hector de Miguel.

— Yo digo todo esto cuando a día de hoy, que ya la gente se imagina y tú lo sabes, que manejo bastante pasta… sigo teniendo para sorpresa de toda mi gente de alrededor, sigo teniendo cero inversiones. Cero. Osea tengo el dinero en un saco.

— Te digo una cosa, cero inversiones es una inversión.

— Estás haciendo una cosa que todo el mundo diría, cómo puedes tener bastante pasta en varias cuentas de un banco. Lo que pasa es que dudo del juego financiero ¿eh? Me cuesta entrar en ganar dinero mediante maniobras financieras. Prefiero ganarlo mediante los chistes.

— A nivel ético es que tiene muchos recovecos que te pueden hacer dudar, porque claro… Dices mira que fondo tan rentable, y escarbas un poco a ver en qué invierte el dinero y dices claro es que esta gente está metida en la guerra de Afganistán.

— La gente que se dedica a la inversión financiera pura, osea a la especulación financiera y a hacer crecer el dinero mediante el propio dinero. Hacer juegos con el dinero y que eso genere más dinero sin ninguna repercusión en la vida real.

— La frase que da mucha rabia es poner el dinero a trabajar.

— Eso es, la gente que pone el dinero a trabajar, que lo hemos dicho alguna vez. Es de las pocas profesiones o cosas o tal, que si desaparecieran no pasaría nada. Porque no redunda en nada. Sería beneficioso, como mínimo beneficioso. Pero no pasaría nada porque tú esto siempre piensas, yo que sé… si el carpintero que ha montado esto deja de trabajar eso afecta. Ahora, si la gente que utiliza el dinero para ganar más dinero desaparece… no repercute en la vida real.

—  Sería más difícil ser ambicioso. Ambicioso no perdón, avaricioso.

— Tendrían que ganar dinero mediante el trabajo.

—  Claro es que no sería neutro, sería bueno.

—  Aún así en algún momento, algún fondo de estos que te dan poco dinero… En fin que no estoy totalmente en contra. Pero el juego financiero ya hardcore, duro, de ya puramente en el mismo día metes y sacas y todo esto… fuf.

— Esa es otra, la de jugar a bolsa a corto…

— Yo por eso prefiero el dinero mediante mi caso, mi carpintería, que es mediante chistes. El dinero que venga mediante haber hecho chistes, yo eso a tope. Lo otro me cuesta.

— Luego te pueden venir dinero de otras cosas. Yo ahí lo mejor, lo que recomiendo a todo el mundo que ahora quiera invertir y tenga un poquito de amasado es irse a Eslovenia. 

(Risas)

— ¿Qué ha pasado en Eslovenia? Es que estas cosas a veces cuelan eh. Porque esto… El rollo financiero muchas veces es profecía autocumplida total. La gente empieza a decir, no esto ahora hay que invertir en el sur de Argelia… Y la gente empieza a invertir y empieza a ser rentable.

 
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Publicado por en 24 diciembre, 2021 en Abstracto, Politica

 

Cultivando Utopías: El amor es la afirmación de la vida.

Fragmentos de la entrevista en Carne Cruda a José Mujica.

Javier Gallego – Hablando de cosas bonitas, ¿Que flores cultiva en su parcela del rincón del cerro?

Jose Mujica – Estoy cultivando tomates, morrones, boniatos, verduras… todo comestibles.

JG – ¿Y por qué lo hace? ¿Qué le gusta de la agricultura, del cultivo? 

JM – Conversar con la tierra. De ella venimos y a ella vamos. Todos los fenómenos biológicos que se dan encima de ella… y algunos bobos dicen “tengo tierras”, no se dan cuenta que las tierra nos tiene a nosotros, que no es lo mismo.

JG – ¿Y qué le dice la tierra?

JM – Que han pasado muchas especies y probablemente pase la vanidad humana también y el universo siga dando vueltas. Es muy probable que el diccionario del futuro en algún lugar diga “El sapiens, una especie que se auto eliminó prisionera del éxito y del crecimiento”.

JG – ¿Qué es lo que usted necesita para vivir?

JM – Bah, me sobra, ahorro, porque yo preciso muy poco porque concuerdo con Séneca cuando dice que pobres son los que precisan mucho. O los Aymaras que definen que es pobre el que no tiene comunidad. Y yo tengo muchos compañeros que constituyen mi comunidad. Más no preciso.

JG – En su despedida como senador en 2020 usted dijo que en su jardín no cultiva el odio. ¿Qué idas cultiva?

JM – Cultivo siempre la esperanza, porque si miras mirando para atrás es muy útil para aprender del pasado, pero lo más importante es el porvenir para las generaciones que vienen. Y a las generaciones que vienen no les podemos pasar las cuentas de nuestra generación. Que tengan el coraje de cometer sus propios errores, no los nuestros.

[…]

JM – Mi lucha más dura ha sido conmigo mismo. Vivir lo más cerca posible de lo que pienso. La vida es hermosa. Es hermosa con sus contrariedades, y yo pienso que estar vivo es un milagro. ¿Qué es vivir la vida? Es hacer lo que hacen los pájaros, que cantan cada mañana.

JG – ¿Le ha costado mucho vivir lo más cerca posible de lo cree?

JM – No, por el contrario, es el camino de la libertad. Porque es muy sencillo, si tu te dejas engrilletar por las imposiciones de la sociedad de consumo tus necesidades son infinitas y para cubrirlas tienes que gastar el tiempo de tu vida permanentemente y no te queda tiempo para las cosas que a ti te satisfacen. ¿Cuándo estás libre? Cuando ejecutas el tiempo en cosas que a ti te motivan, te gustan. Cuando tienes que llenarte de obligaciones, porque tienes que pagar cuentas porque multiplicaste los gastos estás sometido a la ley de la necesidad y no sos libre. Sencillo. La felicidad está en el tiempo para cultivar los afectos. Las cosas no generan afectos. Lo que generan afecto son los cosos.

JG – Ha dicho antes que su lucha más dura ha sido consigo mismo. Aunque sea fácil decirlo no es fácil llevarlo a cabo. 

JM – Lo que pasa que yo tuve la suerte desgraciada de estar mucho preso y aislado. Entonces empecé a dar valor, la noche que me ponían un colchón en el suelo. Qué no era lo corriente. Y le di importancia a las cosas cotidianas que no se le dan importancia. La cosa es mucho más sencilla y aprendí a cultivar amigos. A cultivar arañas, a cultivar unas ranitas en un lugar muy húmedo. Cosas por el estilo. Porque en el medio de la soledad, tener algo vivo es un mensaje telúrico. 

JG – ¿Eso fue lo que le mantuvo vivo y cuerdo?

JM – Si. Nunca fuí muy cuerdo del todo porque la vida es la relación de Quijote y Sancho. No existe el uno sin el otro. Aprendí mucho. En medio de la soledad aprendí mucho para no sentirme destruido. Siempre le quiero transmitir a las nuevas generaciones que triunfar en la vida no es llegar a ningún lado. Porque el único lugar a donde llegamos es el hoyo que nos va a llevar. Es andar. Triunfar es volverse a levantar cada vez que uno cae. El mensaje de vivir la hermosa y despiadada aventura de la vida. Así con mayúsculas. Es el único milagro que hay: haber nacido. Y cuando llegue la doña anunciando la muerte, le diré, tengo ganas de decirle por favor señora sirva otra vuelta, que esto es estupendo. Tengo defectos, como cualquiera, y soy dueño de mis defectos. Me gusta el buen vino, y del otro lado del hoyo, no tengo ninguna confirmación de que se pueda beber buen vino.

JG – ¿Cuál diría entonces que es el sentido de su vida?

JM – Tratar de que quede un escaloncito un poco mejor para los que van a venir luego de nosotros. Y el otro sentido; que haya brazos jóvenes que levanten viejas banderas cuando no estemos. Porque la lucha no es para un día: es eterno del devenir humano. Y tiene que haber gente comprometida con la justicia social, con el sueño de equidad, con el sueño de una humanidad un poco mejor. Algunos le dicen utopía. No me importa como le digan. El hombre es un animal utópico, esencialmente utópico. Cualquier trabajo de antropologia te muestra que en todas las edades intentaron creer en algo que no podían demostrar. Este es un animal que precisa utopía, y cuando no la tiene se puede hacer hincha del Barsa, del Real Madrid… aunque sea una sociedad anónima, pero precisa creer en algo.

JG – Mejor creer en buenas utopías y seguir caminando hacia ellas toda la vida como ha hecho Pepe Mujica. 

JM – La vida es una siembra y quienes estamos comprometidos, estamos comprometidos toda la vida. Con aciertos, con errores… con algún pequeño triunfo. En realidad somos parte de esa cosa fermental que tienen las sociedades persiguiendo ideas de solidaridad tras el sueño de que el hombre es un animal que puede mejorarse a sí mismo a pesar de todos los pesares. Si puede caminar a la luna o a Marte, ¿Cómo no va a poder caminar territorio adentro? Para intentar acentuar la empatía y la solidaridad en lugar del egoísmo y el odio. Es posible. […] Es mucho más difícil un cambio cultural que un cambio material porque al fin y al cabo nuestros abuelos como Robespierre era el Dios razón. Habría que quebrar el mundo escolástico, los prejuicios… y endiosamos a la razón. Y el hombre es razón pero es además muchas otras cosas. Tiene pasión, sentimientos, afán de posesión, también un poco de empatía. Es una cosa más compleja. La ciencia del marketing sabe más que la ciencia de la política. El problema es aprender y seguir cultivando esperanza. La sociedad hiperconsumista es funcional a la acumulación: necesita que gastemos una parte de nuestra vida confundiendo ser con tener. Tenemos que pelear por el sentido de felicidad y eso no es sencillo porque esa telaraña gigantesca que nos envuelve, te presiona por todas partes, por eso esto no tiene nada de sencillo. La gente cree que el poder esta con los ejércitos y con los tanques. El poder está en las reacciones subliminales que el hombre y la mujer practican sin darse cuenta, en el seno de su vida. Cambiar eso es una larga marcha; va a costar un poco. Creo que vamos perdiendo por un lado, porque lo que más nos debilita es que perdemos sentido primitivo de la vida: somos más cultos, tenemos más información, más tecnología, pero somos terriblemente débiles ante las circunstancias de la vida. Pero hay signos alentadores. Los trabajadores del futuro son los que están entrando a las universidades hoy. No todo está perdido, porque yo he visto un inconformismo en la base de todas las universidades, sean de Tokio, de Estambul, de Harvard, de Río de Janeiro, o la UNAM de México, donde vaya… Hay un inconformismo latente de la juventud más cultivada. Ello no quiere decir que no terminen hidropesicos y envejecidos de trabajar para una multinacional. Pero de allí va a salir fermento para la causa del progreso humano. A pesar de todo, sigo confiando en el sapien. Y sobre todo en las sapiens.

JG – Dicen que para que te guste el tango, uno tiene que haber sufrido algunas derrotas, ¿Cuáles son las suyas? O la que más recuerda…

JM – Inconmensurables… No le supe decir lo que tenía que decirle a un par de ojos verdes cuando era joven. 

JG – ¿Y la victoria?

JM – Sacarme los zapatos después de la presidencia.

JG – ¿Hizo todo lo que pudo?

JM – No… hice un poquito de lo que soñaba. Tener el gobierno no es tener el poder, ni cosa que se le parezca. Es tener un poquito, un permiso. Es transitorio. Los humanos tenemos mucha más capacidad de soñar que de poder concretar. Hay todavía mucha brecha social que no la pudimos atender como se merecía. Nos acordamos de los más sumergidos como las empleadas domésticas o los peones rurales. Siempre acordándonos de los más débiles y tuvimos algunos líos con los que les tenemos que meter la mano en el bolsillo para repartir.

JG – Dice usted que vio cosas que le horrorizaban en su vida política. ¿Cuáles?

JM – La miseria y el egoísmo humano. Fíjate tú que yo dije que iba a poner el 80% de lo que ganaba para hacerle viviendas a las mujeres abandonadas pobres, con hijos. Y esperaba que la alta burocracia pusiera algo. Todos me dieron un apoyo moral pero nadie fue capaz de poner un 1% voluntariamente y le quise poner un impuesto a las grandes concentraciones de tierra. Tuve lío hasta con la justicia. No tuve ninguna suerte.

JG – En cuanto al cambio climático, ¿Seguimos sin entender el desafío?

JM – Si, no cabe duda. Fíjate tú en cosas como la pandemia. No nos podemos sacar la pandemia de encima porque no comprendimos que había que tener por conveniencia un gesto solidario con la humanidad y vacunar a todos. Colectivizar las patentes y que se pudieran fabricar la mayor cantidad de vacunas rápido. Con ello le dimos tiempo al virus para que vaya mutando. Yo creo que a los laboratorios que fabrican vacunas les va muy bien porque han prolongado la vigencia del mercado. El señor presidente de EEUU, que es el país más fuerte, en un discurso dijo que estaba de acuerdo con colectivizar el conocimiento de las patentes. Lo dijo una vez y después se cayó la boca, no dijo más nada. Lo que quiere decir que en estas cosas el señor presidente de EEUU no manda un carajo.

JG – Es el jefe de la planta de supermercado, no más… ¿Y cómo nos enfrentamos a esas gigantescas fuerzas que nos gobiernan? ¿Qué hacemos?

JM – Lo que hacemos no sé. Lo que le quiero transmitir a la gente es que no se puede cambiar el mundo. Pero es como una avenida llena de autos. Tienes que aprender a cruzar la calle sin que los autos te pillen. Es decir, no puedes cambiar el mundo, pero puedes cambiar tu cabeza. Eso está dentro de lo posible. Trata de que no te atrape el consumismo y trabaja para vivir. Porque si no trabajas para vivir estás viviendo a costilla de otro que trabaja, pero no vivas para trabajar. Tienes que vivir para vivir. Como decían los viejos griegos; nada en demasía: tienes que ponerte límites. Porque si no te pones límites, el mercado te va a tener toda la vida pagando cuotas.

JG – ¿Cree usted que, como decían los viejos griegos, los cínicos en concreto, que es en los márgenes donde se puede encontrar esa felicidad? Fuera de este sistema…

JM – Es posible culturalmente que esa locura te arrastre. Eso es posible. Después el cambio es otra historia… veremos. Para eso trabajamos y ya tuvimos otra derrota muy grande. Pienso que los recursos materiales que tiene la época son fantásticos. La inteligencia artificial es un peligro, es un enemigo, pero bien usada puede quitarnos de encima una multitud de penurias. La tecnología puede ser maravillosa, pero el problema es que es como el cuchillo: depende del brazo que maneje la tecnología y los intereses que se muevan: si son para promover la empatía y la solidaridad humana y con un fuerte sentimiento de equidad, es maravilloso. Si son para carreras de la acumulación, para seguir multiplicando mil millonarios que se gastan una fortuna para ir  a mirar la tierra cuatro minutos desde arriba… estamos fritos.

JG – ¿Usted sigue creyendo en la revolución socialista como la que le inspiró en sus primeros años? Cuba era una de sus inspiraciones.

JM – No se si es posible las revoluciones o algo por el estilo. Lo que quiero señalar es que los sapiens vivimos prácticamente doscientos mil años, en sistemas que eran prácticamente socialistas. Porque no estaba separado lo mío y lo tuyo. Vivíamos en comunidades gregarias de cuarenta a cincuenta tipos. A tal punto que despues de la pena de muerte, lo más grabe era que te echaran de la comunidad. Así recorrió el sapiens toda la tierra. Hace treinta mil años empezó la revolución agrícola, y con ello empezó la historia de lo tuyo y lo mío, y no del nosotros. Este sentido que hemos creado no es un invento natural de la naturaleza. El invento natural de la naturaleza es el otro, el vivir en comunidad, el ser gregario. Andamos con una cosa perdida de nosotros mismos, por eso nos hacemos hinchas del Barsa o del Real porque precisamos una comunidad y de alguna forma la tenemos que inventar inconscientemente porque hay un hombre prehistórico dentro de nosotros. Yo creo en eso, por eso tengo esperanza en retomar. No retomar el atraso, sino, poner la tecnología al servicio de la felicidad humana y no de la acumulación. Si estoy equivocado… lo que vendrá… Porque mira; si siete mil millones de personas van a vivir como viven las sociedades opulentas aumentando todo los años el nivel de basura y de cosas que desechan precisamos tres planetas para sostener eso. Entonces eso que se está planteando es mentira, no es posible para toda la humanidad. Lo que significa que de seguir así va a haber una subhumanidad y va a haber un muro que la va a separar de la humanidad rica. Y eso es una fuente de conflictos inevitablemente. Lo que va a pasar… no tengo la piedra. Pero me gustaría estar en ese debate.

JG – ¿Pepe le queda algo por hacer?

JM – ¡Si! Siempre tengo proyectos. Estoy haciendo un almácigo de robles. En total unos tres mil árboles. Y sueño que los voy a plantar ¿Te das cuenta que no son pa mí? Siempre me creo una causa hacia adelante. 

JG – ¿Cómo le gustaría ser recordado?

JM – Me gustaría que me recordaran cuando levantan las banderas que simbolizan nuestra lucha. Mientras que haya brazos que levanten esas banderas, yo estaré presente. Porque es el sentido de la vida: la lucha. 

JG – Pues ya le digo que yo va a haber brazos, muchos, levantando esas banderas en el futuro. Dice usted que espera la carroza de la vieja inevitable con la mayor alegria que se puede, ¿No le tiene miedo?

JM – No… no. Tal vez es lo que hace más grato la vida. Y hasta ahora ha sido la única cosa realmente democrática que existe.

JG – Eso es cierto. Se muere igual un mendigo que un rey. ¿Dónde encuentra usted la alegría? Esa alegría donde uno espera a la vieja inevitable. 

JM – En las hojas de los árboles. En la madrugada cuando los pájaros cantan. Que después salen desesperados a pelar su pitanza, pero primero cantan. Todo el mundo de la vida, es un canto siempre de esperanza. Aunque sabe o no sabe, pero inevitablemente la muerte la va a derrotar. Pero para eso se inventó el amor, para empujarnos a reproducirnos. La compensación a la muerte es el amor, porque es la afirmación de la vida. Por eso cuando tenga que venir que venga. Jugaremos un rato a las cartas.

De otros mundos: José Mujica / Por más mierda que sea el capitalismo, es el  que ayuda a crecer
 
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Publicado por en 17 noviembre, 2021 en Amor, Entrevistas, Politica

 

Suya mi guerra

Letra «La Raíz – Suya mi Guerra.»

«Eran años de ilusión y banderas de morado,
los versos de los sin voz, gritos de Lorca y Machado,
obuses que roban el sueño, en esas noches silbaron
la tierra se parte en dos y el mundo mira a otro lado.
Guernika llora, sangra el corazón, la libertad es pecado,
brigada Lincon pide munición, pero no habla castellano.

Y gritan ¡No pasarán!, con acento americano.
Y gritan ¡No pasarán!, con acento americano.

Hay un poema de Alberti conciencias despierta,
primera línea del frente, Carmela no vuelvas
que el Ebro huele a derrota, pero no cuelgues tus botas,
mañana vendrá a buscarte, suenen las trompetas.

La pasión del brigadísta cruzando el mapa,
para siempre quedará la foto de Capa,
abandonado al exilio en aquella cuneta,
mañana vendrá a buscarte, suenen las trompetas.

A los que saltan fronteras y empujan con fuerza,
a los que empujan con fuerza para demolerlas,
a los que saltan fronteras y empujan con fuerza,
gracias a ese que hizo suya mi guerra.

Pero caía la noche y solos tras el muro,
vieron acercarse al monstruo, se esfumó el futuro,
cuentan que los que perdieron vieron llorar a la luna,
los hijos de la derrota os debemos una.

La pasión del brigadista cruzando el mapa,
para siempre quedará la foto de Capa,
abandonado al exilio en aquellas cunetas,
mañana vendré a buscarte, suenen las trompetas.

A los que saltan fronteras y empujan con fuerza,
a los que empujan con fuerza para demolerlas,
a los que saltan fronteras y empujan con fuerza,
gracias a aquel que hizo suya mi guerra.»

14 Abril.

 
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Publicado por en 14 abril, 2020 en Canciones, Música, Politica

 

Disney no ayuda al buen vivir

Hace menos de año que mi prima estuvo en México por varios meses y justo volvió a España cuando yo pasé allí mis vacaciones. Al regresar, hubo una comida familiar. Ella nos contaba que había estado mala, no para morirse pero si necesitar hospitalización y tratamiento. El caso es que no le recibía el especialista sí no le abonaba antes la visita. El seguro, que era de los mejores el que había contratado mi prima, les pagaba tarde y mal y los especialistas se niegan. Ella no podía moverse de la cama y su compañera tuvo que coger su tarjeta de credito, darle su código PIN, bajar a sacar la tela y pagar. El dinero por delante, sino ni médico ni medicinas ni nada. Porque con las medicinas le pasó lo mismo y tuvo que gastarse unos 300 euros. Otro persona, que estaba comiendo con nosotros dijo: “No me lo creo, eso es imposible.” Dicho completamente convencido. “¿Si no tienes dinero cómo te van a dejar morir?” Si. No te atienden, no te dan medicina. Y si te mueres, te has muerto. Sencillamente así.

Y es que, como le decíamos, es lo normal. Nadie grita allí por eso “¡Qué horror!” “¡Qué injusticia!” “¡No se puede permitir!” “¿Cómo ocurre esto?” En la mayor parte del mundo pasa eso cada día y es asumido sin mayor trascendencia. Por supuesto no pienso que este bien, pero es una realidad. En determinadas ocasiones lo he visto personalmente. Viajar no sólo sirve para ver lugares bonitos. Estar en ciertos partes del mundo te permite observar, si te preguntas lo indicado y te mezclas con los locales, como vive la gente de verdad. Es decir, que es la normalidad de la mayoría de la gente de este planeta. Y es que, amigos, nosotros no vivimos como esa mayoría. Eso no es un problema: el problema es que no tenemos consciencia y presente de ello. El norte de América, la Zona Euro, la esquina donde está Japón, Australia y algún rincón más. Juntos son un porcentaje pequeño de países en el total.

Hace poco el presidente de un país centroafricano, decía que no sabían si tenían muchos o pocos infectados o muertos. No tienen medios para curar ni para hacer test. El que viva vivirá y el que muera por la enfermedad morirá como otro cualquiera. Este tipo de situaciones no es algo nuevo allí. Es el puto día a día. Sólo cuando se ha dado en el primer mundo es, digamos, un problema oficial y tenemos la ilusión de que hemos descubierto que existe la muerte tras la esquina cuando siempre estuvo ahí. Hable el otro día con una persona que vive en Ecuador. Me comentó que según llegó el coronavirus allí la ministra de sanidad dimitió de facto. Que están encontrando cadáveres en las casas y en las calles. No hay ninguna asignación presupuestaria para este tema. Una pequeña muestra: “Guayaquil” en google, servirá de ejemplo.

Estudiando el desequilibrio cognitivo, aprendes que para que algo mute, cambie o evolucione, es necesario una inestabilidad. Los coach chupis modernos lo llaman en otro contexto; salir de la zona de confort, para provocar esa inestabilidad. Confort una palabra que puede definir las zonas desarrolladas que comentaba arriba. Creo que justo eso nos ha distanciado de la realidad de la vida: de su fragilidad inmutable. Mientras vivíamos calentitos y seguros, parafraseando a Pérez-Reverte, en un Disney de diseño, estábamos olvidando las reglas de la realidad.

Nuestra propia estabilidad gracias a la evolución técnica nos ha alejado y nos ha dejado indefensos. Quizá es la razón de que mucha gente está ahora perpleja ante la situación o no sea capaz de entender su alcance y analizarla con perspectiva. Porque en nuestro Disney, acurrucaditos, hemos olvidado la realidad: que existe el dolor inevitable, la muerte, el desastre, como un proceso más y totalmente natural de la vida. Perdiendo así las herramientas para afrontarlo con lucidez y llaneza. Ya que este sentimiento o estremecimiento que recorre especialmente la parte desarrollada del planeta, nos ha hecho, de golpe y sin vaselina, saludar la realidad. Una realidad que ahora cuesta enfrentar. También podría explicar casos como que el primer ministro de Reino Unido seguía dando la mano en hospitales orgulloso de ello hace semanas, en plan ¿Cómo va a pasar algo malo aquí? ¿Cómo va a ocurrir un desastre? ¿Estamos locos o qué? ¡Sólo es una gripe! Ayer ingresó en la UCI. Ese distanciamiento no nos ayuda a vivir y a morir con dignidad.

Llegados a este punto, creo que se van evidenciado cosas. Una muy importante es que el sistema de salud pública, la ciencia y la investigación son prioridad. Que hay que dotarlos de los máximos medios. Otra es que vivimos en Disney, pero sobre todas las cosas queremos seguir viviendo ahí. Ciegamente y pese a todo seguimos confiando en Disney, creyendo que en una situación realmente prolongada todo va a seguir funcionando chupi. No se si es por miedo, costumbre o porque no sabemos hacerlo de otra manera. Aunque si esto es lo bastante agónico y pudiera serlo, lo estúpido y superfluo acabará, espero, cayendo por su propio peso. No puedo dejar de pensar en mi ya ex compañero de piso. Me decía hace dos semanas que había que ser positivos y que esperaba que en unas semanas terminase todo. No le dije lo que pensaba por respeto y porque yo a veces lo soy. Lo que él estaba siendo en ese momento era estúpido e incauto. Decir que eso es ser positivo es desvirtuar el lenguaje. Prefería seguir engañandose en Disney a enfrentarse a la realidad. Y eso es bastante peligroso porque la realidad siempre llega. Por eso es tan importante la educación. Cuando se educa a los niños en esa burbuja, les quitamos los mecanismos defensivos que son necesarios para afrontar y entender las realidades que la vida tarde o temprano les pondrá.

Otro tema de reflexión trata sobre nuestra condición de seres gregarios. Necesitamos de la sociedad; necesitamos un médico que nos cure, un mecánico para que nos arregle el coche o al personal de limpieza o distribución de alimentos etc. En nuestra burbuja de felicidad de plástico, decadencia y pose, hemos aumentado el punto imbécil y egocentrista. Esas redes solidarias que nuestros abuelos tenían para sostenerse ha disminuido, especialmente en ciudades. Nuestra foto de perfil a engordado pero lo sustancial se ha difuminado. Hemos pervertido la escala de valores de nuestra condición. Ahora reflexionamos sobre la importancia de la sanidad, de los camioneros y sus suministros etc. La importancia de estar cerca y poder tocar y abrazar a nuestros seres queridos o podernos despedir de ellos. Algunas de estas cosas habían caído en el olvido. No es una cuestión de vivir en el paleolítico, es una ejercicio de vivir en equilibrio y conciencia con nuestra propia naturaleza. 

Para terminar positivo, cuento algo que viví sobre ese sentido de solidaridad. En Ecuador justo ahora hace tres años de ese viaje, al no ser un país grande el plan era atravesarlo con un coche. Nosotros íbamos hacia Guayaquil para bajar a las playas. Hay sólo una o dos carreteras que cruzan, debido a la orografía. Si a mitad de camino quieres ir por otro lado, igual tienes que invertir diez horas más en dar la vuelta. Hizo viento y llovió a muerte los días anteriores con movimiento sísmico incluido. Se nos iba complicando la carretera. Fuimos por tramos donde se había quedado un autobús por el desprendimiento de más de la mitad de la calzada. El temporal las había reventado. Se veían auténticos despeñaderos con mucho peligro de desprendimiento. Daban bastante miedo ir con el coche. Atravesamos varios con cuidado pero llegamos a uno que nos bajamos del coche. En una curva, un río había desbordado y bajaba el agua a con mucha fuerza cruzando la carretera. Dar la vuelta y diez horas más parecía inviable, y se iba a hacer de noche. Pasaban 4×4 despacio y las motos. Meternos con un pequeño chevrolet no nos convencia. Pasó un rato y no habíamos conseguido decidir. En eso llegó un chaval con su chica, los dos en la moto. Se bajó y habló con nosotros. Paso con la moto varias veces hasta encontrar las zonas más alta para pasar con el coche detrás. Lo vaciamos para quitarle peso y elevar la suspensión. Yo pase el río colgado en una camioneta con las mochilas encima. Nos escoltó y nos ayudó a colocar piedras en otra zona embarrada etc. Estuvo acompañándonos un par de horas. Si no es por él no se como se nos hubiera dado, pero como dicen allí, creo que la hubiéramos pasado peor. Al final para agradecérselo les invitamos a una cerveza porque nos hizo un favor enorme. Nos contó sus planes de vida y nos aconsejo sobre los peligros en Guayaquil y la zona de playa. La vida allí transcurre distinta.

Esto me hizo pensar y sobre todo sentirme bien. Allí, debido a que no hay tanto desarrollo y la posibilidad de desastre es más evidente necesitan esa solidaridad compartida. Ayudar y que te ayuden es el pan de cada día. Tienen presente que se necesitan, que necesitan esa red de solidaridad. Recibirla y ser parte de ello me ayudó a ser más consciente. Quizá, en parte, estamos en eso ahora en el mundo “desarrollado”. Reaprender a valorar lo central de la vida. Volvernos a recordar que todo, incluido este coronavirus, tiene un final.

 
 

Anatomía de un Asesinato

Letra «Anatomía de un Asesinato» – Los chikos del maíz.

Dicen  que la esperanza se pierde tarde
Pero uno ya se cansa de luchar en balde
Cantando letras antiguas que aún siguen vigentes
Victorias  exiguas, sin novedad en el frente
Nos  dicen: Conforme está la actualidad
No os podréis quejar, os dan material de más para escribir
Pero  no quiero cantar a la necesidad
Quiero que no falte el pan, quiero dejar de sufrir
Quiero escribir sobre el arroz, sobre mis gatos
Pero si hay conflictos hay que ganar el relato
Y  que no lo escriban tertulianos de medios privados
Cuya ideología es la del amo y el poner la mano
La mía la interioricé en mi hogar
Viendo a papá marchar los lunes lejos para trabajar
Viendo a mamá limpiar la casa del burgués perro
Otro patriota más que siempre pagaba en negro
Por eso hoy canto con la convicción
De que la cultura es un arma de transformación
Por ello ante el opresor no calléis y alza tu voz
I es que el poble que canta mai no mor
Que nos censuren conciertos
Demuestra que tienen miedo
Que estamos en lo cierto
Que aunque la victoria sea sólo una utopía
La perseguiremos porque elegimos esta vida

Más bibliotecarios, menos policías
Menos empresarios robando la plusvalía
No hay Planeta B, no hay otra salida
Industrias contaminantes genocidas
Pijos de crucero se broncean al sol
Mientras el obrero muere, otro a golpe de calor
Más Belén Gopegui, menos Susanna Griso
Proletarios del mundo uníos, último aviso

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Dispara al cerdo que explota
A Marcos de Quinto no se le discute, se le expropia

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Despertar de la pesadilla
Cayetana, ese cuello pide guillotina

Otra familia desahuciada
Otra vida sin expectativas
Otro chivato vasallo del patrón
Malditas condiciones subjetivas
Otro año que no hicimos la revolución
Otro Rivera, otro Macron, otro trampolín
Saltaste del Maravillas a la Operación Chamartín
Golfo malandrín, no nos toméis por gilipollas
Fusaro profeta de la izquierdita que no folla
Oxida braguetas, chaqueteros veletas
Polla grises, puretas, ETA, ETA, ETA
Mata a Jota y Los Planetas
Edu Galán deficiente, lacayo
No eres políticamente incorrecto
Eres un reaccionario
Traigo magia, no trucos
Lágrimas de clase media
Me las bebo y luego las escupo
Tengo el cupo llenito a rebosar de monguers
Piso con garbo con la Harrington o con la Bomber
Di mi nombre, estoy on fire
Aquí somos de los Berri, no de Alfred y Amaia
Vas de canallita y eres un canalla
Dani Mateo vendería a su madre por seguir en pantalla
Más Marx y Engels, menos influencers y youtubers
Viva el taxi, que se joda Uber
Que todo es plástico, decadencia y mugre
La libertad guiando al pueblo y yo borracho en el Louvre

Anatomía de un asesinato
Son coches de lujo para Ana Mato
Son tarjetas black de Rodrigo Rato
Son másteres falsos en la Rey Juan Carlos
Somos el pueblo contra los privilegiados
Se levantan las hambrientas y los desahuciados
Y aunque ellos ejerzan la violencia de estado
Nos quitaron todo hasta el miedo a sus disparos

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Dispara al cerdo que explota
A Marcos de Quinto no se le discute, se le expropia

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Despertar de la pesadilla
Cayetana, ese cuello pide guillotina

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Somos la sal de la tierra
Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Somos la sal de la tierra

 
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Publicado por en 10 octubre, 2019 en Abstracto, Canciones, Música, Politica

 

Barrionalistas

Letra «Barrionalistas – LCDM».

Tan solo son rutinas, vidas cruzadas,
En este mundo en ruinas, lleno de gestos, de miradas,
Vecinas, vecinos, la caña del domingo
Y José Fina dejándose la pensión al bingo,
El hijo del madero es un perdido,
Cincuenta kilos, tez amarillenta,
Y se ha comprometido con la hija del tendero
Y la lleva en moto a casa, El gramo a cincuenta,
Miradas hambrientas, el yonqui de los ochenta,
El gorrilla, el tonto del runner, la dependienta,
Recientemente despedida, un jefe ingrato, no tenía contrato,
Nada de Sindicatos en la tienda de zapatos,
El vendedor de cupones, la loca de los gatos,
Los ojos como platos, la realidad agobia,
Y el moderno del barrio va de aliado y le pega a la novia,
Fluctúan las historias y así sin darnos cuenta, la vida pasa,
El barrio y su memoria,
Y el chico del taller es gay y no lo ha dicho en casa,
Con sus manos llenas de grasa oculta su pluma,
“Yo no quiero un sarasa” grita su padre echando espuma,
“La culpa es de tu madre, esa dejada”,
Luego se va de putas y lo cuenta en el bar entre risotadas,
Es el cuento de la criada, sólo nos queda la protesta,
Vidas desperdiciadas, demasiadas,
Porque la realidad social no es como la ves en La Sexta,
Y esa muchacha sufre bullying porque está gorda
Y otro operario ha perecido currando en la obra,
No queremos las sobras, ni pequeños destellos,
Queremos todo lo que es bello.

El barrio, su gente, las miserias cotidianas,
A veces lo amas y otras lo detestas,
Repican las campanas,
Vamos a pegarle fuego a la casa de apuestas,
No te pongas el disfraz,
No te vamos a aceptar,
No vengas a hacer turismo,
Lárgate con tu puto paternalismo.

El barrio donde naces marca tu futuro,
Ser carne de cañón o vivir sin miedos,
Sin apuros, Unos saltando muros, otros puertas abiertas
Pero si fracasas te dirán que no te esfuerzas,
Así niegan el conflicto, compa,
Pero tu bolsillo y tu realidad, son otras,
Aunque ya no veas yonquis en las esquinas,
Están el casas de apuestas, la nueva heroína,
Y la vecina con gafas de sol,
Ocultando su vergüenza y su terror,
El mismo que escuchabas con gritos desde el balcón
Y siempre evitabas subiendo el televisor,
Pero al final otra vida se apaga
Y entre los vecinos ahora agacháis la mirada,
Pero ante los medios, nadie sospechaba,
“Parecían felices”, dice, “siempre saludaban”,
Que todos somos muy tolerantes,
Abiertos, con pleno talante,
Pero al niño lo apuntamos a la concertada
Para que no comparta plaza con los inmigrantes,
Maldita educación que recibimos,
Que prioriza al individuo sobre el colectivo,
Que nos prepara para ser una mísera parte
De sus negocios, de su cadena de montaje,
Así es el barrio donde yo nací,
Precariedad, sí, y paro juvenil,
Pero no somos un circo para entreteneros,
Largo de aquí, Hermano Mayor y Callejeros,
Que entre contradicciones y ruina
También tenemos orgullo de clase y empatía,
Y algún día tomaremos lo que es nuestro,
Ni paz entre clases ni guerra entre pueblos.

El barrio, su gente, las miserias cotidianas,
A veces lo amas y otras lo detestas,
Repican las campanas,
Vamos a pegarle fuego a la casa de apuestas,
No te pongas el disfraz,
No te vamos a aceptar,
No vengas a hacer turismo,
Lárgate con tu puto paternalismo.

 
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Publicado por en 24 mayo, 2019 en Canciones, Politica

 

Una historia real del ISIS

La vejiga llena le hizo levantarse. El sol comenzaba a iluminar un día más en Lesbos. Al salir de la habitación para ir al barracón donde estaban los baños lo vio. Sentado, con mirada ausente. En aquel campo de refugiados había visto de todo: seres queridos perdidos por el camino, niños con cuerpos quemados, jóvenes y esposas objeto de trueque sexual para atravesar pasos o fronteras… la historia de aquel músico iraquí la tenía especialmente reciente.

La ideología de ISIS va en contra de cualquier expresión artística. Cada vez era más peligroso permanecer en su país, donde había triunfado como músico y acumulado algunos coches en su mansión. Nadie le había regalado nada. Las amenazas eran cada vez mayores y varios conocidos habían tenido serios problemas. No tenía ninguna pinta de mejorar, más bien lo contrario y decidió así emprender su huida. Visto el clima, se podría decir que no tenía otra opción.

Logró zafarse de los controles que el grupo terrorista tenía dispuestos en el territorio bajo su influencia. Lo hizo comprando un coche funerario. Él, dentro del ataúd, tapiado con clavos. Su hermano, conduciendo. Cuarenta y ocho horas en la caja. Fue así cómo cruzó la frontera de Siria.

Dejando toda su familia en Irak, el viaje en barca fue dirigido por una mafia cualquiera. De las que proliferan donde hay necesidad y gente sin escrúpulos. No fue, como nada de aquella empresa, especialmente económico. Tenía la suerte de poder pagarlo y la desgracia de tener que hacerlo. Logró así atravesar el mar para llegar al campo de refugiados de Kara Tepe tras un largo trayecto .

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Por dudosa fortuna no había tenido que entregar su teléfono móvil como pago durante el largo y penoso viaje lleno de trampas y caminos falsos. La mayor parte de sus compañeros lo tuvieron que hacer en algún momento. Algunos ni así lograron finalizar el camino. Fue con su teléfono cómo descubrió el destino de su familia. ISIS les había matado, pero no fue eso lo peor. Habían tenido un gesto con él al enterarse de su huida. Le grabaron un vídeo degollando a su mujer y se lo habían enviado.

Seguía observando al músico desde la puerta del barracón del baño. La tarde anterior, se enteró de que había intentado suicidarse en varias ocasiones y se acercó a él. Le contó entonces esta historia. Otra más. Él no quiso, porque no quería ni podía ver aquel vídeo pero el joven iraquí lo había visto dos veces. Cuando le contó todo esto, no lo hizo con dolor. Quizá no le dolía porque ya estaba destruido. Aún vivo, estaba muerto.

Intentó entonces hacer algunos ejercicios de relajación para ayudarle. El músico los hizo dejándose llevar por una inercia que daba miedo. Después se lo agradeció desde su ausencia vital. Tal vez había retrasado un poco otro intento de suicidio. ¿En el fondo era lo mejor? Cuando tu suerte se determina así y ya no tienes más cartas que jugar, poner final es el único descanso. Hay ciertos peones en el ajedrez de la vida que ya se saben aniquilados antes de poder hacer nada.

El no lo vería, ya que ese medio día volvía a España. Necesitaba desaparecer al menos unos meses de aquella realidad para poder volver como voluntario. La arcada llegaba esta vez muy honda. La implicación estaba teniendo un coste que empezaba a inhabilitarle para seguir ayudando en unas condiciones razonables.

Mientras entraba al baño, el cual había sido el suyo durante meses, se preguntaba cuáles eran los azares de la vida que hacían que mientras algunos seres despreciables viviesen entre lujos, muriendo de viejos en la cama y con una estatua en la plaza de su ciudad, otros muchos morían pronto, mal y en silencio. Posiblemente no eran azares pensó para sí. Por eso debía marcharse durante un tiempo. Para poder volver a creer en algo y poder continuar más adelante. A esas alturas aquel lugar le había despojado de cualquier fe en el ser humano.

 
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Publicado por en 17 mayo, 2019 en Narrativo, Politica, Vivencias

 

La última patada

Letra «Gatillazo – La última patada»

La culpa no la tiene la inmigración,
ni seras tu quien frene la corrupción
Nunca vas a parar, el corrupto eres tu,
No te rías de mi.

Ni los obreros son una maldición
Ni los parados una casualidad
Todo esta calculao
para que tu ganes más
No te rías de mi.

Solo tenemos libertad
de soportar esta violencia
matan la vida y por demás… la inteligencia.

La policía es unidireccional
no la disfruta toda la población,
nunca vamos a ver
que te hostien a ti
No te rías de mi.

El terrorismo no es lo que dices tú.
Ni tantas guerras una necesidad.
Solo habría que ver quien vendió el material.
No te rías de mi.

Solo tenemos libertad
de soportar esta violencia
matan la vida y por demás…, la inteligencia.
Tranquilos, sumisos en pleno genocidio
Si nos equivocamos esta vez, estamos listos.

Solo tenemos libertad
de soportar esta violencia
matan la vida y por demás…, la inteligencia.
Tranquilos, sumisos en pleno genocidio
Si nos equivocamos esta vez, estamos listos.
Una buena… bonita… y potente patada en los huevos.
Si nos equivocamos esta vez, estamos muertos.

 
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Publicado por en 23 abril, 2019 en Canciones, Música, Politica

 

Taxis

‘¡Qué se jodan!’ Dicen algunos. Y claro, estando el patio como está no es fácil sacar una conclusión rápida y si escupir un ‘que se jodan’. No pretendo defender a los taxistas a capa y espada ni tampoco a los VTC, más bien a pensar en alto sobre Uber, Cabify y los taxis.

Para empezar, tanto unos como otros son trabajadores, es decir, personas que conducen un vehículo y dan un servicio: hacen un trabajo y tienen que ser pagados por ello. Y si es posible, que lo es, bien pagados. Cómo deben pagarse los trabajos en un país que quiere mantener la clase medía. Sin clase media no hay nada.

Mucha gente, con razón a veces, se queja del mal servicio de los taxistas en determinadas ocasiones. Yo mismo, en una ocasión volvía de viaje y tuve que coger uno por urgencia en Barajas. Siempre aparco a siete minutos de la T1 y voy caminando. Estaba malo y no podía andar ni esos siete minutos hasta mi coche, por lo cual no tenía más remedio. Veinticinco euros por tres minutos en coche, porque claro, la tarifa del aeropuerto hace que levantar la bandera te metan los veinticinco. Creo que esta tarifa ya la han cambiado, pero aquel día me metieron el golpe. He escuchado a otras personas hablar sobre algunos en chanclas y oliendo mal, o si te dan la turra con temas políticos o de otro tipo etc. Eso, verdaderamente es poco agradable. Pero generalizar un colectivo por uno o dos casos que siempre hay es, como poco, injusto. Cuando se monopoliza algo, pueden ocurrir ciertos abusos que derivan siempre a mal servicio y mala imagen de quien los lleva a cabo.

Por otro lado los VTC, te ofrecen una aplicación con sistema de puntuación muy cómoda y precio cuasi cerrado, que fluctua segun oferta demanda, es decir, si sales de un concierto, se puede multiplicar por cuatro el precio, mientras que en un taxi es lo que marca el taxímetro. Los coches están impecables y son muy modernos. Los conductores te dan una botellita de agua y se preocupan por ti (música y temperatura), algo que se agradece. Estoy convencido que esto es por el sistema de puntuación de los usuarios. Al querer conseguir buena nota, te tratan bien y quizá es algo que los taxis podrían incorporar a su colectivo; aprender de las cosas buenas que mejoran el servicio y no cuestan tanto. Si algo tienen las plataformas de este tipo (Airbnb, BlaBlaCar etc) positivo es eso, el poder puntuar y que te puntúen como usuario, conductor etc. Debo decir que he cogido varios Uber y siempre fue bien, a excepción de uno que, al yo quedarme dormido me dio una vuelta curiosa. Si es cierto que la compañía, me devolvió un porcentaje aunque bastante menor para lo que el conductor me había engañado. Es decir, que me la metió.

Dicho lo anterior me gustaría ser lo más ecuánime posible y sacar una foto con mayor perspectiva del asunto. Y siendo así me pongo a reflexionar, hablo con conductores de Uber, con algún amigo taxista etc. Un taxista pagó en su día un dinero, no poco (a veces funcionó como especulación por culpa de gobiernos incapaces y corruptos desinteresados en dignificar el trabajo del taxi y a su clientela), por poder explotar una licencia en Madrid o en Barcelona. Nadie controló eso y fue un error tremendo, ya que jamas debió ser especulativo, igual por ejemplo, que las vivienda. Mucha gente se hipotecó para dedicarse a ello. Gente trabajadora que su vida es el taxi. Algo que da dinero y te permite vivir y pagar esa licencia, se supone. Además de esa licencia pagan impuestos. Se puede decir que están regulados en ese sentido.


Empresas como Uber o Cabify tienen sus matrices fuera de España, como otras grandes corporaciones, haciendo que los impuestos que paguen no sean proporcionados al negocio y las ganancias que esas empresas tienen. Es decir el dinero no se queda en los bolsillos españoles sino que se marcha. Por no comentar que una licencia de Uber al lado de una de Taxi es de chiste ¿Que cara se le queda al taxista que se hipotecó para poder tener su negocio de conductor? No parece justo. Las empresas VTC contribuyen mucho menos al estado, ese que paga la educación y la sanidad. Es importante mencionar ademas que la naturaleza de las licencias VTC no es la de hacer de taxi. Por otro lado, después de hablar con varios conductores de Uber, ninguno o casi ninguno tiene el coche en propiedad. Trabajan de manera asalariada para empresas grandes que tienen un stock de coches y es a ellos a quien les rinden cuentas. Suelen quejarse de que ganan poco si uno les pregunta por encima. En lloricas se parecen a los taxistas más de los que les gustaría, fijate por donde. Pero realmente sus salarios son bastante bajos para las horas que hacen; suelen repartirse en turnos de 12 h para que el coche nunca para de moverse. No es que no generen dinero, sino que del dinero que generan con su trabajo reciben solamente una parte: un salario asignado, que es precario además. No sería malo investigar un poco sobre la cantidad de políticos y gente poderosa que tiene acciones en estas compañías que hará entender más fácilmente que no quieran regular la situación de las mismas. Esta a golpe de clic en Google.

Ese dinero que sube hacia arriba, es decir que no queda en manos de los conductores, va a parar a manos de esas grandes empresas, ya sean las que proporcionan el coche o las que proporcionan los clientes (Uber, Cabify). Mientras que el dinero que le pagas a un conductor de taxi, después de impuestos y licencia, es para él, para su bolsillo. Y ese conductor o conductora con capacidad economica lo gastara en lo que le venga en gana dejando dinero en otros negocios. Ese conductor de taxi tendrá un poder adquisitivo que nunca tendrá un asalariado. Y ese poder adquisitivo es el que hace que la economía de un país se mueva y funcione: clase media con cierta capacidad de consumo.

A uno le da la impresión de que finalmente, está ocurriendo o va a ocurrir lo que ya ha ocurrido en otros sectores. Nos ponen el caramelo del centro comercial o de la súper oferta o la tontería material y en última instancia se traduce que esos mismos puestos de trabajo (dependiente de una tienda, conductor de coches o el que sea) sufren un recorte brutal en sus retribuciones pasando ese dinero a la gran corporación como los centros comerciales o las empresas de VTC. Esas son las que ganan un beneficio a costa del mismo trabajo, porque al fin y al cabo se trata de un tipo que conduce para llevar a gente. Y ese dinero del asalariado que es menor, empobrece a la clase trabajadora que es la que realmente genera demanda interna y hace que un país funcione y la rueda se mueva.

Algo último es reflexionar sobre cómo nos granulan y dividen para poco a poco degradar los sueldos y quitar dignidad a los trabajos. Por eso, debes plantearte algo que si crees que los taxistas ‘se deben joder’: En realidad son lo mismo que tú; alguien que trabaja y quiere ganar dinero y si es un poco más para vivir mejor, eso es bueno para todos. Si pensamos más allá son, digamos, de tu especie y defienden lo que tu defenderías en tu trabajo o en su lugar. Por eso creo que tiene poco sentido pensar en esos términos. Decir que se jodan, es decir, al menos un poco, que me joda yo también. 

Igual, cuando te llegue a ti en tu trabajo y te recorten porque alguien que no tiene idea de tu oficio lo hace más barato, estarás también solo si los demás dicen ‘que se joda’ y perderás. Perderemos todos en realidad, porque el enemigo no es el de la misma condición, sino el aliado del que nos podemos valer para defendernos mejor. Por que al fin y al cabo, son trabajadores como la mayoría somos. Es demasiado fácil maldecirlos porque un día, dos o cinco llegues más tarde al puesto de trabajo porque están luchando por algo que cualquiera haría, mantener su puesto y su nivel de vida, algo por cierto que es bueno para el país, si es que queremos ponernos patrióticos. Y por supuesto, prefiero que los trabajadores de mi país ganen su buen dinero para gastarlo generando más puestos de trabajo y vivir bien a que se lo lleven grandes corporaciones para seguir explotando, minimizando salarios y precarizando, que es en última instancia lo que está sucediendo en todos los lugares y ámbitos: la absorción de las fuerzas por el capital; el reparto desigual de oportunidades a los accesos pese al trabajo y el esfuerzo las personas. 

 
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Publicado por en 23 enero, 2019 en Politica

 

Humor y revolución

Si nos paramos a pensar un minuto, todos conocemos a más de una persona que siempre está entre bromas. Gente que utiliza el humor como vehículo comunicativo para ser más dinámico, divertido, pero sobre todo eficaz, en sus relaciones, ya sean personales, profesionales o de cualquier tipo. Hay muchísimos textos que correlacionan el humor y la inteligencia. Apuntan también a que, especialmente a los hombres, nos hace más atractivos. Pienso que tanto a hombres como a mujeres nos hace mil veces más atractivos. Rebaja la tensión siempre, funcionando como lubricante social.

El mundo es incierto e inexacto a menudo y eso lo deja sin definiciones sencillas. Presa de etiquetas facilonas para nuestro cerebro que se empeña en asignar por puro mecanismo de almacenamiento e interpretación del mundo exterior a él. Pero si no tienes definiciones, todo está más abierto y puedes jugar; tomarlo con filosofía y enriquecer más nuestra realidad. Tiene que ver con alzarse por encima del error de lo literal y superar la categorización unívoca de las cosas. Con el humor ensayamos y soñamos nuestra forma de ver el mundo y le ponemos dirección. “Entre broma y broma la verdad asoma”, dice el refranero. Obviamente, hay muchas cosas que son más fácil decirlas entre bromas.

Puede utilizarse en situaciones donde se tiene menos confianza de manera y actúa como inclusor. También pueden utilizarse entre conocidos donde las bromas o conceptos tienen significados negociados y por lo tanto eficaces, es decir, donde hay una intersubjetividad previamente creada. Como escribía en el párrafo anterior, esto permite a varias personas, ya sean dos o más, explorar y profundizar en algunos temas más tabúes, donde las analogías imponen un extra de flexibilidad mental para entender la realidad como un ente no unívoco. O al menos de darle una interpretación relativamente diferente o crítica a la hegemonía. Ademas, el humor le resta solemnidad a los idiotas, que son más peligrosos que los malvados.

Existen muchos temas que, aunque importantes, causan recelo y tensionan una conversación, como los sociales o políticos. Por ejemplo, a nivel ético, lo que está claro y es evidente pero los poderes fácticos lo presentan como imposible, el humor se convierte en un agregador importantísimo. Es decir, programas como “No te metas en política” o “La vida moderna” incluso “Polonia” (sobre la hegemonía nacionalista, de la que no estoy en casi nada de acuerdo), lo pretendan más o menos o no lo pretendan nada, hacen más y suman más por los procesos de reeducación y planteamiento de la izquierda o del pensamiento crítico que muchos políticos de manera seria y canónica. Por muy acertado y bueno que sea tanto su diagnostico como su discurso. Aunque tenga todo la razón del mundo. Por comparar con la música, como comento Silvio Rodríguez; las canciones no hacen una revolución, pero agregan a su sentido común.

No se trata de dar una respuesta, sino de plantear las preguntas que deben ponernos en movimiento. Porque realmente no hay un final, sino un camino. Por eso es importante aprender a reírse de todo, porque todo forma parte del camino. Por eso y porque es finita nuestra vida se debe relativizar. Es por eso que realmente el humor, aparte de aportar bienestar físico y equilibrio mental debe convertirse en revolucionario. Revolucionario en el sentido crítico. Que permita entrar en los entresijos de todo para deconstruirlo y nos ayude a pensar y a cambiar lo que deba ser cambiado.

 
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Publicado por en 26 junio, 2018 en Abstracto, Politica