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Suya mi guerra

Letra “La Raíz – Suya mi Guerra.”

“Eran años de ilusión y banderas de morado,
los versos de los sin voz, gritos de Lorca y Machado,
obuses que roban el sueño, en esas noches silbaron
la tierra se parte en dos y el mundo mira a otro lado.
Guernika llora, sangra el corazón, la libertad es pecado,
brigada Lincon pide munición, pero no habla castellano.

Y gritan ¡No pasarán!, con acento americano.
Y gritan ¡No pasarán!, con acento americano.

Hay un poema de Alberti conciencias despierta,
primera línea del frente, Carmela no vuelvas
que el Ebro huele a derrota, pero no cuelgues tus botas,
mañana vendrá a buscarte, suenen las trompetas.

La pasión del brigadísta cruzando el mapa,
para siempre quedará la foto de Capa,
abandonado al exilio en aquella cuneta,
mañana vendrá a buscarte, suenen las trompetas.

A los que saltan fronteras y empujan con fuerza,
a los que empujan con fuerza para demolerlas,
a los que saltan fronteras y empujan con fuerza,
gracias a ese que hizo suya mi guerra.

Pero caía la noche y solos tras el muro,
vieron acercarse al monstruo, se esfumó el futuro,
cuentan que los que perdieron vieron llorar a la luna,
los hijos de la derrota os debemos una.

La pasión del brigadista cruzando el mapa,
para siempre quedará la foto de Capa,
abandonado al exilio en aquellas cunetas,
mañana vendré a buscarte, suenen las trompetas.

A los que saltan fronteras y empujan con fuerza,
a los que empujan con fuerza para demolerlas,
a los que saltan fronteras y empujan con fuerza,
gracias a aquel que hizo suya mi guerra.”

14 Abril.

 
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Publicado por en 14 abril, 2020 en Canciones, Música, Politica

 

Disney no ayuda al buen vivir

Hace menos de año que mi prima estuvo en México por varios meses y justo volvió a España cuando yo pasé allí mis vacaciones. Al regresar, hubo una comida familiar. Ella nos contaba que había estado mala, no para morirse pero si necesitar hospitalización y tratamiento. El caso es que no le recibía el especialista sí no le abonaba antes la visita. El seguro, que era de los mejores el que había contratado mi prima, les pagaba tarde y mal y los especialistas se niegan. Ella no podía moverse de la cama y su compañera tuvo que coger su tarjeta de credito, darle su código PIN, bajar a sacar la tela y pagar. El dinero por delante, sino ni médico ni medicinas ni nada. Porque con las medicinas le pasó lo mismo y tuvo que gastarse unos 300 euros. Otro persona, que estaba comiendo con nosotros dijo: “No me lo creo, eso es imposible.” Dicho completamente convencido. “¿Si no tienes dinero cómo te van a dejar morir?” Si. No te atienden, no te dan medicina. Y si te mueres, te has muerto. Sencillamente así.

Y es que, como le decíamos, es lo normal. Nadie grita allí por eso “¡Qué horror!” “¡Qué injusticia!” “¡No se puede permitir!” “¿Cómo ocurre esto?” En la mayor parte del mundo pasa eso cada día y es asumido sin mayor trascendencia. Por supuesto no pienso que este bien, pero es una realidad. En determinadas ocasiones lo he visto personalmente. Viajar no sólo sirve para ver lugares bonitos. Estar en ciertos partes del mundo te permite observar, si te preguntas lo indicado y te mezclas con los locales, como vive la gente de verdad. Es decir, que es la normalidad de la mayoría de la gente de este planeta. Y es que, amigos, nosotros no vivimos como esa mayoría. Eso no es un problema: el problema es que no tenemos consciencia y presente de ello. El norte de América, la Zona Euro, la esquina donde está Japón, Australia y algún rincón más. Juntos son un porcentaje pequeño de países en el total.

Hace poco el presidente de un país centroafricano, decía que no sabían si tenían muchos o pocos infectados o muertos. No tienen medios para curar ni para hacer test. El que viva vivirá y el que muera por la enfermedad morirá como otro cualquiera. Este tipo de situaciones no es algo nuevo allí. Es el puto día a día. Sólo cuando se ha dado en el primer mundo es, digamos, un problema oficial y tenemos la ilusión de que hemos descubierto que existe la muerte tras la esquina cuando siempre estuvo ahí. Hable el otro día con una persona que vive en Ecuador. Me comentó que según llegó el coronavirus allí la ministra de sanidad dimitió de facto. Que están encontrando cadáveres en las casas y en las calles. No hay ninguna asignación presupuestaria para este tema. Una pequeña muestra: “Guayaquil” en google, servirá de ejemplo.

Estudiando el desequilibrio cognitivo, aprendes que para que algo mute, cambie o evolucione, es necesario una inestabilidad. Los coach chupis modernos lo llaman en otro contexto; salir de la zona de confort, para provocar esa inestabilidad. Confort una palabra que puede definir las zonas desarrolladas que comentaba arriba. Creo que justo eso nos ha distanciado de la realidad de la vida: de su fragilidad inmutable. Mientras vivíamos calentitos y seguros, parafraseando a Pérez-Reverte, en un Disney de diseño, estábamos olvidando las reglas de la realidad.

Nuestra propia estabilidad gracias a la evolución técnica nos ha alejado y nos ha dejado indefensos. Quizá es la razón de que mucha gente está ahora perpleja ante la situación o no sea capaz de entender su alcance y analizarla con perspectiva. Porque en nuestro Disney, acurrucaditos, hemos olvidado la realidad: que existe el dolor inevitable, la muerte, el desastre, como un proceso más y totalmente natural de la vida. Perdiendo así las herramientas para afrontarlo con lucidez y llaneza. Ya que este sentimiento o estremecimiento que recorre especialmente la parte desarrollada del planeta, nos ha hecho, de golpe y sin vaselina, saludar la realidad. Una realidad que ahora cuesta enfrentar. También podría explicar casos como que el primer ministro de Reino Unido seguía dando la mano en hospitales orgulloso de ello hace semanas, en plan ¿Cómo va a pasar algo malo aquí? ¿Cómo va a ocurrir un desastre? ¿Estamos locos o qué? ¡Sólo es una gripe! Ayer ingresó en la UCI. Ese distanciamiento no nos ayuda a vivir y a morir con dignidad.

Llegados a este punto, creo que se van evidenciado cosas. Una muy importante es que el sistema de salud pública, la ciencia y la investigación son prioridad. Que hay que dotarlos de los máximos medios. Otra es que vivimos en Disney, pero sobre todas las cosas queremos seguir viviendo ahí. Ciegamente y pese a todo seguimos confiando en Disney, creyendo que en una situación realmente prolongada todo va a seguir funcionando chupi. No se si es por miedo, costumbre o porque no sabemos hacerlo de otra manera. Aunque si esto es lo bastante agónico y pudiera serlo, lo estúpido y superfluo acabará, espero, cayendo por su propio peso. No puedo dejar de pensar en mi ya ex compañero de piso. Me decía hace dos semanas que había que ser positivos y que esperaba que en unas semanas terminase todo. No le dije lo que pensaba por respeto y porque yo a veces lo soy. Lo que él estaba siendo en ese momento era estúpido e incauto. Decir que eso es ser positivo es desvirtuar el lenguaje. Prefería seguir engañandose en Disney a enfrentarse a la realidad. Y eso es bastante peligroso porque la realidad siempre llega. Por eso es tan importante la educación. Cuando se educa a los niños en esa burbuja, les quitamos los mecanismos defensivos que son necesarios para afrontar y entender las realidades que la vida tarde o temprano les pondrá.

Otro tema de reflexión trata sobre nuestra condición de seres gregarios. Necesitamos de la sociedad; necesitamos un médico que nos cure, un mecánico para que nos arregle el coche o al personal de limpieza o distribución de alimentos etc. En nuestra burbuja de felicidad de plástico, decadencia y pose, hemos aumentado el punto imbécil y egocentrista. Esas redes solidarias que nuestros abuelos tenían para sostenerse ha disminuido, especialmente en ciudades. Nuestra foto de perfil a engordado pero lo sustancial se ha difuminado. Hemos pervertido la escala de valores de nuestra condición. Ahora reflexionamos sobre la importancia de la sanidad, de los camioneros y sus suministros etc. La importancia de estar cerca y poder tocar y abrazar a nuestros seres queridos o podernos despedir de ellos. Algunas de estas cosas habían caído en el olvido. No es una cuestión de vivir en el paleolítico, es una ejercicio de vivir en equilibrio y conciencia con nuestra propia naturaleza. 

Para terminar positivo, cuento algo que viví sobre ese sentido de solidaridad. En Ecuador justo ahora hace tres años de ese viaje, al no ser un país grande el plan era atravesarlo con un coche. Nosotros íbamos hacia Guayaquil para bajar a las playas. Hay sólo una o dos carreteras que cruzan, debido a la orografía. Si a mitad de camino quieres ir por otro lado, igual tienes que invertir diez horas más en dar la vuelta. Hizo viento y llovió a muerte los días anteriores con movimiento sísmico incluido. Se nos iba complicando la carretera. Fuimos por tramos donde se había quedado un autobús por el desprendimiento de más de la mitad de la calzada. El temporal las había reventado. Se veían auténticos despeñaderos con mucho peligro de desprendimiento. Daban bastante miedo ir con el coche. Atravesamos varios con cuidado pero llegamos a uno que nos bajamos del coche. En una curva, un río había desbordado y bajaba el agua a con mucha fuerza cruzando la carretera. Dar la vuelta y diez horas más parecía inviable, y se iba a hacer de noche. Pasaban 4×4 despacio y las motos. Meternos con un pequeño chevrolet no nos convencia. Pasó un rato y no habíamos conseguido decidir. En eso llegó un chaval con su chica, los dos en la moto. Se bajó y habló con nosotros. Paso con la moto varias veces hasta encontrar las zonas más alta para pasar con el coche detrás. Lo vaciamos para quitarle peso y elevar la suspensión. Yo pase el río colgado en una camioneta con las mochilas encima. Nos escoltó y nos ayudó a colocar piedras en otra zona embarrada etc. Estuvo acompañándonos un par de horas. Si no es por él no se como se nos hubiera dado, pero como dicen allí, creo que la hubiéramos pasado peor. Al final para agradecérselo les invitamos a una cerveza porque nos hizo un favor enorme. Nos contó sus planes de vida y nos aconsejo sobre los peligros en Guayaquil y la zona de playa. La vida allí transcurre distinta.

Esto me hizo pensar y sobre todo sentirme bien. Allí, debido a que no hay tanto desarrollo y la posibilidad de desastre es más evidente necesitan esa solidaridad compartida. Ayudar y que te ayuden es el pan de cada día. Tienen presente que se necesitan, que necesitan esa red de solidaridad. Recibirla y ser parte de ello me ayudó a ser más consciente. Quizá, en parte, estamos en eso ahora en el mundo “desarrollado”. Reaprender a valorar lo central de la vida. Volvernos a recordar que todo, incluido este coronavirus, tiene un final.

 
 

Anatomía de un Asesinato

Letra “Anatomía de un Asesinato” – Los chikos del maíz.

Dicen  que la esperanza se pierde tarde
Pero uno ya se cansa de luchar en balde
Cantando letras antiguas que aún siguen vigentes
Victorias  exiguas, sin novedad en el frente
Nos  dicen: Conforme está la actualidad
No os podréis quejar, os dan material de más para escribir
Pero  no quiero cantar a la necesidad
Quiero que no falte el pan, quiero dejar de sufrir
Quiero escribir sobre el arroz, sobre mis gatos
Pero si hay conflictos hay que ganar el relato
Y  que no lo escriban tertulianos de medios privados
Cuya ideología es la del amo y el poner la mano
La mía la interioricé en mi hogar
Viendo a papá marchar los lunes lejos para trabajar
Viendo a mamá limpiar la casa del burgués perro
Otro patriota más que siempre pagaba en negro
Por eso hoy canto con la convicción
De que la cultura es un arma de transformación
Por ello ante el opresor no calléis y alza tu voz
I es que el poble que canta mai no mor
Que nos censuren conciertos
Demuestra que tienen miedo
Que estamos en lo cierto
Que aunque la victoria sea sólo una utopía
La perseguiremos porque elegimos esta vida

Más bibliotecarios, menos policías
Menos empresarios robando la plusvalía
No hay Planeta B, no hay otra salida
Industrias contaminantes genocidas
Pijos de crucero se broncean al sol
Mientras el obrero muere, otro a golpe de calor
Más Belén Gopegui, menos Susanna Griso
Proletarios del mundo uníos, último aviso

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Dispara al cerdo que explota
A Marcos de Quinto no se le discute, se le expropia

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Despertar de la pesadilla
Cayetana, ese cuello pide guillotina

Otra familia desahuciada
Otra vida sin expectativas
Otro chivato vasallo del patrón
Malditas condiciones subjetivas
Otro año que no hicimos la revolución
Otro Rivera, otro Macron, otro trampolín
Saltaste del Maravillas a la Operación Chamartín
Golfo malandrín, no nos toméis por gilipollas
Fusaro profeta de la izquierdita que no folla
Oxida braguetas, chaqueteros veletas
Polla grises, puretas, ETA, ETA, ETA
Mata a Jota y Los Planetas
Edu Galán deficiente, lacayo
No eres políticamente incorrecto
Eres un reaccionario
Traigo magia, no trucos
Lágrimas de clase media
Me las bebo y luego las escupo
Tengo el cupo llenito a rebosar de monguers
Piso con garbo con la Harrington o con la Bomber
Di mi nombre, estoy on fire
Aquí somos de los Berri, no de Alfred y Amaia
Vas de canallita y eres un canalla
Dani Mateo vendería a su madre por seguir en pantalla
Más Marx y Engels, menos influencers y youtubers
Viva el taxi, que se joda Uber
Que todo es plástico, decadencia y mugre
La libertad guiando al pueblo y yo borracho en el Louvre

Anatomía de un asesinato
Son coches de lujo para Ana Mato
Son tarjetas black de Rodrigo Rato
Son másteres falsos en la Rey Juan Carlos
Somos el pueblo contra los privilegiados
Se levantan las hambrientas y los desahuciados
Y aunque ellos ejerzan la violencia de estado
Nos quitaron todo hasta el miedo a sus disparos

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Dispara al cerdo que explota
A Marcos de Quinto no se le discute, se le expropia

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Despertar de la pesadilla
Cayetana, ese cuello pide guillotina

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Somos la sal de la tierra
Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Somos la sal de la tierra

 
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Publicado por en 10 octubre, 2019 en Abstracto, Canciones, Música, Politica

 

Barrionalistas

Letra “Barrionalistas – LCDM”.

Tan solo son rutinas, vidas cruzadas,
En este mundo en ruinas, lleno de gestos, de miradas,
Vecinas, vecinos, la caña del domingo
Y José Fina dejándose la pensión al bingo,
El hijo del madero es un perdido,
Cincuenta kilos, tez amarillenta,
Y se ha comprometido con la hija del tendero
Y la lleva en moto a casa, El gramo a cincuenta,
Miradas hambrientas, el yonqui de los ochenta,
El gorrilla, el tonto del runner, la dependienta,
Recientemente despedida, un jefe ingrato, no tenía contrato,
Nada de Sindicatos en la tienda de zapatos,
El vendedor de cupones, la loca de los gatos,
Los ojos como platos, la realidad agobia,
Y el moderno del barrio va de aliado y le pega a la novia,
Fluctúan las historias y así sin darnos cuenta, la vida pasa,
El barrio y su memoria,
Y el chico del taller es gay y no lo ha dicho en casa,
Con sus manos llenas de grasa oculta su pluma,
“Yo no quiero un sarasa” grita su padre echando espuma,
“La culpa es de tu madre, esa dejada”,
Luego se va de putas y lo cuenta en el bar entre risotadas,
Es el cuento de la criada, sólo nos queda la protesta,
Vidas desperdiciadas, demasiadas,
Porque la realidad social no es como la ves en La Sexta,
Y esa muchacha sufre bullying porque está gorda
Y otro operario ha perecido currando en la obra,
No queremos las sobras, ni pequeños destellos,
Queremos todo lo que es bello.

El barrio, su gente, las miserias cotidianas,
A veces lo amas y otras lo detestas,
Repican las campanas,
Vamos a pegarle fuego a la casa de apuestas,
No te pongas el disfraz,
No te vamos a aceptar,
No vengas a hacer turismo,
Lárgate con tu puto paternalismo.

El barrio donde naces marca tu futuro,
Ser carne de cañón o vivir sin miedos,
Sin apuros, Unos saltando muros, otros puertas abiertas
Pero si fracasas te dirán que no te esfuerzas,
Así niegan el conflicto, compa,
Pero tu bolsillo y tu realidad, son otras,
Aunque ya no veas yonquis en las esquinas,
Están el casas de apuestas, la nueva heroína,
Y la vecina con gafas de sol,
Ocultando su vergüenza y su terror,
El mismo que escuchabas con gritos desde el balcón
Y siempre evitabas subiendo el televisor,
Pero al final otra vida se apaga
Y entre los vecinos ahora agacháis la mirada,
Pero ante los medios, nadie sospechaba,
“Parecían felices”, dice, “siempre saludaban”,
Que todos somos muy tolerantes,
Abiertos, con pleno talante,
Pero al niño lo apuntamos a la concertada
Para que no comparta plaza con los inmigrantes,
Maldita educación que recibimos,
Que prioriza al individuo sobre el colectivo,
Que nos prepara para ser una mísera parte
De sus negocios, de su cadena de montaje,
Así es el barrio donde yo nací,
Precariedad, sí, y paro juvenil,
Pero no somos un circo para entreteneros,
Largo de aquí, Hermano Mayor y Callejeros,
Que entre contradicciones y ruina
También tenemos orgullo de clase y empatía,
Y algún día tomaremos lo que es nuestro,
Ni paz entre clases ni guerra entre pueblos.

El barrio, su gente, las miserias cotidianas,
A veces lo amas y otras lo detestas,
Repican las campanas,
Vamos a pegarle fuego a la casa de apuestas,
No te pongas el disfraz,
No te vamos a aceptar,
No vengas a hacer turismo,
Lárgate con tu puto paternalismo.

 
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Publicado por en 24 mayo, 2019 en Canciones, Politica

 

Una historia real del ISIS

La vejiga llena le hizo levantarse. El sol comenzaba a iluminar un día más en Lesbos. Al salir de la habitación para ir al barracón donde estaban los baños lo vio. Sentado, con mirada ausente. En aquel campo de refugiados había visto de todo: seres queridos perdidos por el camino, niños con cuerpos quemados, jóvenes y esposas objeto de trueque sexual para atravesar pasos o fronteras… la historia de aquel músico iraquí la tenía especialmente reciente.

La ideología de ISIS va en contra de cualquier expresión artística. Cada vez era más peligroso permanecer en su país, donde había triunfado como músico y acumulado algunos coches en su mansión. Nadie le había regalado nada. Las amenazas eran cada vez mayores y varios conocidos habían tenido serios problemas. No tenía ninguna pinta de mejorar, más bien lo contrario y decidió así emprender su huida. Visto el clima, se podría decir que no tenía otra opción.

Logró zafarse de los controles que el grupo terrorista tenía dispuestos en el territorio bajo su influencia. Lo hizo comprando un coche funerario. Él, dentro del ataúd, tapiado con clavos. Su hermano, conduciendo. Cuarenta y ocho horas en la caja. Fue así cómo cruzó la frontera de Siria.

Dejando toda su familia en Irak, el viaje en barca fue dirigido por una mafia cualquiera. De las que proliferan donde hay necesidad y gente sin escrúpulos. No fue, como nada de aquella empresa, especialmente económico. Tenía la suerte de poder pagarlo y la desgracia de tener que hacerlo. Logró así atravesar el mar para llegar al campo de refugiados de Kara Tepe tras un largo trayecto .

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Por dudosa fortuna no había tenido que entregar su teléfono móvil como pago durante el largo y penoso viaje lleno de trampas y caminos falsos. La mayor parte de sus compañeros lo tuvieron que hacer en algún momento. Algunos ni así lograron finalizar el camino. Fue con su teléfono cómo descubrió el destino de su familia. ISIS les había matado, pero no fue eso lo peor. Habían tenido un gesto con él al enterarse de su huida. Le grabaron un vídeo degollando a su mujer y se lo habían enviado.

Seguía observando al músico desde la puerta del barracón del baño. La tarde anterior, se enteró de que había intentado suicidarse en varias ocasiones y se acercó a él. Le contó entonces esta historia. Otra más. Él no quiso, porque no quería ni podía ver aquel vídeo pero el joven iraquí lo había visto dos veces. Cuando le contó todo esto, no lo hizo con dolor. Quizá no le dolía porque ya estaba destruido. Aún vivo, estaba muerto.

Intentó entonces hacer algunos ejercicios de relajación para ayudarle. El músico los hizo dejándose llevar por una inercia que daba miedo. Después se lo agradeció desde su ausencia vital. Tal vez había retrasado un poco otro intento de suicidio. ¿En el fondo era lo mejor? Cuando tu suerte se determina así y ya no tienes más cartas que jugar, poner final es el único descanso. Hay ciertos peones en el ajedrez de la vida que ya se saben aniquilados antes de poder hacer nada.

El no lo vería, ya que ese medio día volvía a España. Necesitaba desaparecer al menos unos meses de aquella realidad para poder volver como voluntario. La arcada llegaba esta vez muy honda. La implicación estaba teniendo un coste que empezaba a inhabilitarle para seguir ayudando en unas condiciones razonables.

Mientras entraba al baño, el cual había sido el suyo durante meses, se preguntaba cuáles eran los azares de la vida que hacían que mientras algunos seres despreciables viviesen entre lujos, muriendo de viejos en la cama y con una estatua en la plaza de su ciudad, otros muchos morían pronto, mal y en silencio. Posiblemente no eran azares pensó para sí. Por eso debía marcharse durante un tiempo. Para poder volver a creer en algo y poder continuar más adelante. A esas alturas aquel lugar le había despojado de cualquier fe en el ser humano.

 
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Publicado por en 17 mayo, 2019 en Narrativo, Politica, Vivencias

 

La última patada

Letra “Gatillazo – La última patada”

La culpa no la tiene la inmigración,
ni seras tu quien frene la corrupción
Nunca vas a parar, el corrupto eres tu,
No te rías de mi.

Ni los obreros son una maldición
Ni los parados una casualidad
Todo esta calculao
para que tu ganes más
No te rías de mi.

Solo tenemos libertad
de soportar esta violencia
matan la vida y por demás… la inteligencia.

La policía es unidireccional
no la disfruta toda la población,
nunca vamos a ver
que te hostien a ti
No te rías de mi.

El terrorismo no es lo que dices tú.
Ni tantas guerras una necesidad.
Solo habría que ver quien vendió el material.
No te rías de mi.

Solo tenemos libertad
de soportar esta violencia
matan la vida y por demás…, la inteligencia.
Tranquilos, sumisos en pleno genocidio
Si nos equivocamos esta vez, estamos listos.

Solo tenemos libertad
de soportar esta violencia
matan la vida y por demás…, la inteligencia.
Tranquilos, sumisos en pleno genocidio
Si nos equivocamos esta vez, estamos listos.
Una buena… bonita… y potente patada en los huevos.
Si nos equivocamos esta vez, estamos muertos.

 
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Publicado por en 23 abril, 2019 en Canciones, Música, Politica

 

Taxis

‘¡Qué se jodan!’ Dicen algunos. Y claro, estando el patio como está no es fácil sacar una conclusión rápida y si escupir un ‘que se jodan’. No pretendo defender a los taxistas a capa y espada ni tampoco a los VTC, más bien a pensar en alto sobre Uber, Cabify y los taxis.

Para empezar, tanto unos como otros son trabajadores, es decir, personas que conducen un vehículo y dan un servicio: hacen un trabajo y tienen que ser pagados por ello. Y si es posible, que lo es, bien pagados. Cómo deben pagarse los trabajos en un país que quiere mantener la clase medía. Sin clase media no hay nada.

Mucha gente, con razón a veces, se queja del mal servicio de los taxistas en determinadas ocasiones. Yo mismo, en una ocasión volvía de viaje y tuve que coger uno por urgencia en Barajas. Siempre aparco a siete minutos de la T1 y voy caminando. Estaba malo y no podía andar ni esos siete minutos hasta mi coche, por lo cual no tenía más remedio. Veinticinco euros por tres minutos en coche, porque claro, la tarifa del aeropuerto hace que levantar la bandera te metan los veinticinco. Creo que esta tarifa ya la han cambiado, pero aquel día me metieron el golpe. He escuchado a otras personas hablar sobre algunos en chanclas y oliendo mal, o si te dan la turra con temas políticos o de otro tipo etc. Eso, verdaderamente es poco agradable. Pero generalizar un colectivo por uno o dos casos que siempre hay es, como poco, injusto. Cuando se monopoliza algo, pueden ocurrir ciertos abusos que derivan siempre a mal servicio y mala imagen de quien los lleva a cabo.

Por otro lado los VTC, te ofrecen una aplicación con sistema de puntuación muy cómoda y precio cuasi cerrado, que fluctua segun oferta demanda, es decir, si sales de un concierto, se puede multiplicar por cuatro el precio, mientras que en un taxi es lo que marca el taxímetro. Los coches están impecables y son muy modernos. Los conductores te dan una botellita de agua y se preocupan por ti (música y temperatura), algo que se agradece. Estoy convencido que esto es por el sistema de puntuación de los usuarios. Al querer conseguir buena nota, te tratan bien y quizá es algo que los taxis podrían incorporar a su colectivo; aprender de las cosas buenas que mejoran el servicio y no cuestan tanto. Si algo tienen las plataformas de este tipo (Airbnb, BlaBlaCar etc) positivo es eso, el poder puntuar y que te puntúen como usuario, conductor etc. Debo decir que he cogido varios Uber y siempre fue bien, a excepción de uno que, al yo quedarme dormido me dio una vuelta curiosa. Si es cierto que la compañía, me devolvió un porcentaje aunque bastante menor para lo que el conductor me había engañado. Es decir, que me la metió.

Dicho lo anterior me gustaría ser lo más ecuánime posible y sacar una foto con mayor perspectiva del asunto. Y siendo así me pongo a reflexionar, hablo con conductores de Uber, con algún amigo taxista etc. Un taxista pagó en su día un dinero, no poco (a veces funcionó como especulación por culpa de gobiernos incapaces y corruptos desinteresados en dignificar el trabajo del taxi y a su clientela), por poder explotar una licencia en Madrid o en Barcelona. Nadie controló eso y fue un error tremendo, ya que jamas debió ser especulativo, igual por ejemplo, que las vivienda. Mucha gente se hipotecó para dedicarse a ello. Gente trabajadora que su vida es el taxi. Algo que da dinero y te permite vivir y pagar esa licencia, se supone. Además de esa licencia pagan impuestos. Se puede decir que están regulados en ese sentido.


Empresas como Uber o Cabify tienen sus matrices fuera de España, como otras grandes corporaciones, haciendo que los impuestos que paguen no sean proporcionados al negocio y las ganancias que esas empresas tienen. Es decir el dinero no se queda en los bolsillos españoles sino que se marcha. Por no comentar que una licencia de Uber al lado de una de Taxi es de chiste ¿Que cara se le queda al taxista que se hipotecó para poder tener su negocio de conductor? No parece justo. Las empresas VTC contribuyen mucho menos al estado, ese que paga la educación y la sanidad. Es importante mencionar ademas que la naturaleza de las licencias VTC no es la de hacer de taxi. Por otro lado, después de hablar con varios conductores de Uber, ninguno o casi ninguno tiene el coche en propiedad. Trabajan de manera asalariada para empresas grandes que tienen un stock de coches y es a ellos a quien les rinden cuentas. Suelen quejarse de que ganan poco si uno les pregunta por encima. En lloricas se parecen a los taxistas más de los que les gustaría, fijate por donde. Pero realmente sus salarios son bastante bajos para las horas que hacen; suelen repartirse en turnos de 12 h para que el coche nunca para de moverse. No es que no generen dinero, sino que del dinero que generan con su trabajo reciben solamente una parte: un salario asignado, que es precario además. No sería malo investigar un poco sobre la cantidad de políticos y gente poderosa que tiene acciones en estas compañías que hará entender más fácilmente que no quieran regular la situación de las mismas. Esta a golpe de clic en Google.

Ese dinero que sube hacia arriba, es decir que no queda en manos de los conductores, va a parar a manos de esas grandes empresas, ya sean las que proporcionan el coche o las que proporcionan los clientes (Uber, Cabify). Mientras que el dinero que le pagas a un conductor de taxi, después de impuestos y licencia, es para él, para su bolsillo. Y ese conductor o conductora con capacidad economica lo gastara en lo que le venga en gana dejando dinero en otros negocios. Ese conductor de taxi tendrá un poder adquisitivo que nunca tendrá un asalariado. Y ese poder adquisitivo es el que hace que la economía de un país se mueva y funcione: clase media con cierta capacidad de consumo.

A uno le da la impresión de que finalmente, está ocurriendo o va a ocurrir lo que ya ha ocurrido en otros sectores. Nos ponen el caramelo del centro comercial o de la súper oferta o la tontería material y en última instancia se traduce que esos mismos puestos de trabajo (dependiente de una tienda, conductor de coches o el que sea) sufren un recorte brutal en sus retribuciones pasando ese dinero a la gran corporación como los centros comerciales o las empresas de VTC. Esas son las que ganan un beneficio a costa del mismo trabajo, porque al fin y al cabo se trata de un tipo que conduce para llevar a gente. Y ese dinero del asalariado que es menor, empobrece a la clase trabajadora que es la que realmente genera demanda interna y hace que un país funcione y la rueda se mueva.

Algo último es reflexionar sobre cómo nos granulan y dividen para poco a poco degradar los sueldos y quitar dignidad a los trabajos. Por eso, debes plantearte algo que si crees que los taxistas ‘se deben joder’: En realidad son lo mismo que tú; alguien que trabaja y quiere ganar dinero y si es un poco más para vivir mejor, eso es bueno para todos. Si pensamos más allá son, digamos, de tu especie y defienden lo que tu defenderías en tu trabajo o en su lugar. Por eso creo que tiene poco sentido pensar en esos términos. Decir que se jodan, es decir, al menos un poco, que me joda yo también. 

Igual, cuando te llegue a ti en tu trabajo y te recorten porque alguien que no tiene idea de tu oficio lo hace más barato, estarás también solo si los demás dicen ‘que se joda’ y perderás. Perderemos todos en realidad, porque el enemigo no es el de la misma condición, sino el aliado del que nos podemos valer para defendernos mejor. Por que al fin y al cabo, son trabajadores como la mayoría somos. Es demasiado fácil maldecirlos porque un día, dos o cinco llegues más tarde al puesto de trabajo porque están luchando por algo que cualquiera haría, mantener su puesto y su nivel de vida, algo por cierto que es bueno para el país, si es que queremos ponernos patrióticos. Y por supuesto, prefiero que los trabajadores de mi país ganen su buen dinero para gastarlo generando más puestos de trabajo y vivir bien a que se lo lleven grandes corporaciones para seguir explotando, minimizando salarios y precarizando, que es en última instancia lo que está sucediendo en todos los lugares y ámbitos: la absorción de las fuerzas por el capital; el reparto desigual de oportunidades a los accesos pese al trabajo y el esfuerzo las personas. 

 
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Publicado por en 23 enero, 2019 en Politica