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Archivo del Autor: juanfisherman

Guerra Fría

Letra Chikos del Maíz – Guerra Fría

Yeah, 5 de junio, 2021
Vamos a salir mejores persianas
Canciones tristes
Para tiempos tristes
Skynet Yo, yo

Tiempos de porra, precariedad y mugre
Invadir Andorra y un Gulag para cada youtuber
Sonamos en el barrio no en los clubes
Que se duerma el Patrón y nunca se despierte
Tengo una misión, entretenerte
Sin despeinarme, darte la mejor parte
El porno hegemónico es la muerte
Avísame si sale un tape de Beauvoir follándose a Sartre
Rap de parque no de garaje escrito en el catre
Ya encontré la playa bajo el adoquín
Este flow sideral va a enamorarte
Scotch Fitzgerald le come el coño a Lucía Berlín
Otra entrevista, sorpresa, otro jardín
Es socialista de agujeros en los bolsillos
Brillo con malicia impúdica, no rapeo, acribillo
Viva la República Letizia contenedor amarillo, ¡pua!
Hijos pródigos del 36 no de la Pepa
La Academia un nido de trepas
Cambia chaquetas, mercenarios, veletas
Tú vives de tu apellido, jódete, yo de mis letras
Cantamañanas y profetas, mercaderes
Nega y Toni Laudrup y Van Basten, deberes morales
Asesinato es comer carne
Y tú no eres rapero, tú eres instagramer

Retales de fotografías, sobreviviendo en una distopía
Antes era persona y ahora es policía
No conozco la paz (¡yo vivo en guerra fría!)
Conspiración, ufología El arca perdida, el santo grial
Comerciantes, tenderos y profetas de la ideología
No conozco la paz (¡yo vivo en guerra fría!)

Y me dejaste, es coña lo siento groupi (ja, ja)
Toque y clase como Guti
Estoy looking for Fidel, cogí todos mis trenes
Que soy de Marchalenes no de Brooklyn
Esclavos y rehenes, promesas en andenes
Siempre bordeando el límite los márgenes
Bailarte el “Sarri Sarri”
Y me dijiste soy de Ángela Davis no de Kamala Harris
Borracho en París, montando el Jari
Más Bollaín, menos Coixet y menos Javis
Que no me llames daddy, quiero ser tu cannabis
Tu raras avis, tu respuesta
Sé que estáis ahí agazapados con la lupa puesta
A ver qué dice, a quién da like, con quién sale de fiesta
Con quién se bebe un whisky bajo las estrellas
Mi Apocalipsis, mi corazón de las tinieblas
La sexta, periodismo de maletín
Perros que protegen al amo pero duermen en el jardín
Madera de santo no de mártir
El marinero, el narrador de Walter Benjamín
No hay valor en Calvin Klein (no)
Tarde o temprano venceremos como Andy Dufresne
La sangre fría mientras el mundo arde
Soy el Nega, no te rías, podría ser tu padre

Retales de fotografías, sobreviviendo en una distopía
Antes era persona y ahora es policía
No conozco la paz (¡yo vivo en guerra fría!)
Conspiración, ufología, el arca perdida, el santo grial
Comerciantes, tenderos y profetas de la ideología
No conozco la paz (¡yo vivo en guerra fría!)

Los Chikos del Maíz.

 
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Publicado por en 6 agosto, 2021 en Sin categoría

 

Carta de amor a Doña Rosita

Esta es la carta con la que participé en el concurso para la obra “7 mujeres lorquianas” que resulto ganadora y fui invitado a leerla en el teatro.

El recuerdo de tu olor fresco me remueve desde el momento que empiezo a escribir esta carta. Un olor tan embriagador como el romero en primavera. Cierro los ojos y me invade el pecho y luego el cuerpo entero y me sube hasta la cabeza. Ni siquiera la idea de cuarenta días de viaje me hacen sentir lejos de ti y de tu cuerpo. Suerte de las calles y suerte de las gentes del pueblo, que pueden verte cada mañana. Suerte de sus ojos. Y suerte de la luna que puede verte cada noche.

Aquí la vida transcurre a la espera: dura y lenta e incluso a veces me parece que también los pájaros te echan de menos tanto como yo, cuando vuelan sobre los campos. Demasiadas leguas de hacienda, pero no suficientes para dejar de pensarte en cada una de ellas. En días te busco y en días me parece escuchar tu voz entre el dolor y la resignación que este lugar causa en mí por tenerte lejos. Se que no te lo puedo pedir, ni lo haré, pero a veces te veo aquí. Mi cabeza te dibuja aquí paseando entre rosales y mariposas dónde tu voz que suena a canción se entremezcla con el cantar de los pájaros. Como el aire fino del atardecer que disuelve las penas y acaricia suave los rostros. Ligera y pura, igual que el agua que recorre cada rincón de la Alhambra en perfecta armonía arquitectónica. Me estremezco y me emborracho con estos pensamientos que se me clavan después como una espina cuando despierto de ellos. Pero aún así, me dejo llevar una y mil veces mientras me ahogo en un grito que no llega a salir del pecho. Es el anhelo y tu recuerdo lo que llena mis pulmones de aire y mi cabeza de paz. Una paz llena de luz en forma de cielo azul con un alivio a la sombra donde sentarnos. Es nuestro amor lo que me hace caminar cada mañana, de tan verdadero. Es nuestro amor una fortaleza que recorre mi cuerpo.

Cerca del arroyo están floreciendo las azucenas, duran apenas dos semanas. Pero merece la pena esperar todo un año para verlas: son hermosamente blancas y puras. Ojalá pudieras verlas, esta tierra aunque alejada de ti es tan rica… pero en cuanto pueda la dejaré para estar entre tus brazos de igual manera que las enredaderas que custodian las paredes de la casa. Prometo abrazarte hasta el alma. Solo te pido la misma paciencia que requiere la flor de la azucena porque aunque demore, cuando llega, eclipsa todo lo demás con su belleza. La nata de la chanfaina.

Quiero dar las gracias a Mónica Tello por poner tanta pasión y fuerza encima del escenario y crear esta obra y a todas las actrices del elenco que interpretan a las siete mujeres que aparecen. Por su manera de actuar, de bailar y de cantar, pero sobre todo por su manera de sentirlo y transmitirlo. Al igual que los músicos: guitarra y cantaor. Esa mezcla de teatro, poesía y flamenco es realmente increíble. La peculiaridad del café teatro hace que la obra transcurra con una intimidad y una cercanía que intensifica todo y permite conectar durante toda la sesión. Gracias Mónica por ese amor a la obra de García Lorca y por llevarla a los escenarios en todas las creaciones y adaptaciones que representáis. Es un amor compartido, sin duda. Como él mismo dijo, “La poesía no quiere adeptos, quiere amantes”. La suya está bien viva en cada biblioteca y en cada escenario que grita, llora y ríe. Gracias a todos de nuevo, por hacernos vibrar, musical y emocionalmente.

Referencias:

https://www.atrapalo.com/entradas/7-mujeres-lorquianas_e4858046/

http://monicatello.es

 
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Publicado por en 25 junio, 2021 en Amor, Canciones, Música

 

En defensa de la alegría

Le quedan dos días para estar llena pero luce increíble. Después de la ligera tormenta, las nubes se han apartado delicadamente para descubrir la luna. Aunque nada cambie aparentemente, después de que llueva, la atmósfera no es la misma. La luna sigue estando en su sitio, las montañas o edificios no se han movido y los pájaros siguen revoloteando de una manera muy similar. Así parece ser la vida a veces, la apariencia niega en ocasiones la realidad de lo profundo. La esencia está en las raíces, bien abajo. 

No vale cráneo cartesiano para entender la atmósfera, te tiene que calar en los huesos su vibración sutil y llena de verdad: no se entiende, se siente. Esa verdad etérea percibo dentro de mí ahora que miro la luna que aguanta el significado de los dos polos emocionales básicos: el amor y el miedo, novilunio y plenilunio. El amor es la luz de la vida, el amor como fuente de movimiento, crecimiento y creatividad arrolladora mas allá de lo vivo. El amor como algo que trasciende al paisanaje que alcanzan unos ojos. El miedo como estatua que nos separa y nos encierra en nuestras sienes y mata el color. Que nos niega.

Llueva mucho o poco, hay algo que al sentirlo duele menos la vida y tararea bajito centiloquios de armonía. Es la inteligencia llevada a la práctica de la vida y solo hay que mirar un poquito por las calles: hay gente haciendo el humor por cada rincón. Que tira piedras al estanque o que lanza botellas al mar en un acto de convicción para si y los demás. Quizá consciente de tanto que ha recibido de la vida y así lo agradecen. Por muy jodido que uno esté, saber que siempre tienes algo que darle a los demás te salva, porque la vida es juntos. Un cálido gesto que dibuja una sonrisa. Por eso el amor es y sucede ahí donde uno se ríe, se distiende y se libera. Donde no hay miedo de ningún tipo aparece la conexión autentica con los demás. Ahí esta el encuentro. Porque la risa igual que el amor, que abraza sin necesidad de tocar es exactamente lo contrario del miedo. Querer intelectualizar el amor es quitarle el verso a la vida y lo mineral a la tierra. Cuando dos personas se ríen juntas generan un vínculo prácticamente indestructible en un plano de categoría superior. Reírse de sí mismo es romper el hechizo que ejercen nuestros pensamientos: es un paso a la libertad. Uno más del eterno camino. Por eso el amor en todos sus ámbitos sólo germina si es en libertad.

“Si estamos lejos como un horizonte
Si allá quedaron árboles y cielo
Si cada noche es siempre alguna ausencia
Y cada despertar un desencuentro

Usted preguntará por qué cantamos

Cantamos porque el grito no es bastante
Y no es bastante el llanto ni la bronca
Cantamos porque creemos en la gente
Y porque venceremos la derrota

Cantamos porque llueve sobre el surco
Y somos militantes de la vida
Y porque no podemos ni queremos
Dejar que la canción se haga ceniza”

 
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Publicado por en 22 junio, 2021 en Abstracto, Amor, Canciones, Vivencias

 

Macetas de colores

Si uno lo quiere de verdad, la primavera siempre nos llega al cuerpo y a la mente, incluso cuando el invierno se alarga más de la cuenta. Lo importante es buscarla y caminar aun cuando no se la ve. Es tan hermosa que necesita un acto de fe y espiritualidad; un creer para crear. Por muy negra, fuerte y dura que sea la tormenta, la belleza del sol abriéndose paso siempre alumbra un nuevo florecer. Un desbordar de colores, alegría y vida. Eso me hace sentir esta canción, que la estimada primavera esta dentro de nosotros.

primavera flores

Letra “Macetas de colores – El Desván Del Duende y Los Delincuentes” (Reproducción de la canción al final de la publicación)

“La noche esta manchando las paredes
Con pompas de jabón y chocolate
Por Cáceres revientan los claveles
Para gritar que no, que ya es bastante ( ¡Extremadura!)

La noche está manchando las paredes
Con pompas de jabón y chocolate
Debajo de la piedras los claveles
Gritan que no, que ya es bastante

Las faldas de mi niña están colgadas
De la copa de un pino piñonero
Le sobra la mañana una cigarra
Y dos cencerros, y el sol de enero

Siento que la vida es diferente aquí
Y busco el color de su mirada
La luz que invento, la luz que salta cada día
Al sueño que se avalanza (canijo, vente pa Cáceres)

El chaparrón regando tagarninas
Una vieja que baila por las esquinas
Debajo de macetas de colores
Para gritar que no, que ya es bastante

Se trata de vivir enamorado,
Te doy un puñaito de palabras
Se trata de la lluvia en los tejados
Y una guitarra, esta guitarra…

Siento que la vida es diferente aquí
Y busco el color de su mirada
La luz que invento, la luz que salta cada día
Al sueño que se avalanza

Garrapatero, en el desván del abuelo
Aquí te espero
En el desván del duende…

Ey, primo, la vida es bella
Tú verás cómo, (cómo que no?)
Cómo debajo del invierno sube
La primavera.
Ey, primo, la gente en cánovas
Canta, canta pa que debajo
Del invierno suba,
Suba la primavera,
La primaveraa…”

 

 
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Publicado por en 20 mayo, 2021 en Canciones

 

La honestidad y el mar

Iba paseando por la playa, mirando la inmensidad del mar y despidiendo el día. Así me vino a la cabeza el final del poema de Invictus: “Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”. Con esa voz casi ronca y el tono pausado de Morgan Freeman de la película de Mandela.

Alcanzar ese punto de autoconsciencia requiere franquear eventos fuertes en la vida. Superar cosas feas de verdad. Circunstancias que te obligan a hablar y enfrentar a la persona que llevamos adentro sin escapar ni tapar un poquito. A entender nuestros pensamientos, sentir todo y ahondar en ese ser complejo que somos, desde la curiosidad. Creo que se trata de un ejercicio de honestidad con uno mismo siendo condición de posibilidad para llegar a la humildad.

Por otro lado, la escalada de técnica, médica y de confort alcanzados en este último siglo ha sido notable y ha contribuido a que vivamos mejor materialmente y duremos más años. El ser humano ha creado este mundo de manera prodigiosa pero la misma ecuación ha traído de la mano debilidad, estupidez y desvirtuación. Vaciando el respeto a nuestra propia naturaleza y alzándonos como dioses y prostituyendo palabras como libertad o amor. Otro ejemplo que se me ocurre es la idea de considerarse únicamente individualista dada nuestra esencia humana. Me parece de sujetos poco observadores de su persona y de las que les rodean. No estamos fabricados para eso; la ciencia y la evolución así lo demuestran. No el sistema imperante, que de manera cada vez menos subliminal nos indica lo contrario y nos va despojando de conceptos colectivos. Afortunadamente la vida y la naturaleza siempre imponen sus reglas y nos dan lecciones de humildad. Lecciones que a mi a veces me hacen falta.

Esto no implica que le podamos dar un cierto rumbo y contenido determinado a nuestra vida, siendo elegida conscientemente por nosotros. Quizá bajar al infierno y volver a subir a la tierra es necesario para emprender este viaje de comprensión profunda. Madiba estuvo casi treinta años en la cárcel. Parece que le dio tiempo a pensar y a entender las claves de la propia libertad frente a todos los eventos indeseables que la vida le fue poniendo. Ahí está el margen de dignidad, no está en otro lugar. La libertad parece estar en el cultivo de lo de dentro.

Parece razonable ganarse ese margen desde la soledad y la reflexión profunda, de manera sosegada. Sin recorrer ese camino, uno difícilmente estará en disposición de otorgar a los demás limpiamente esa honestidad. Elegir con autonomía y de manera consciente las personas, valores y conceptos que pueblan la vida de uno y cómo relacionarse con ellos. Desde la ternura hacia uno mismo sin quitar un gramo de realidad. Sin añadir un gramo de sobreactuación ni soberbia. Desde el equilibrio y la virtud, que ya manejaron los griegos, dónde el centro de la vida era el hombre. En un diálogo constante con nuestras fortalezas y debilidades. Mirando los caminos posibles pero también la finitudes.

Por eso, cuando paseaba por la playa, pensaba que posiblemente para ser deshonesto con alguien, no hace falta mentirle o engañarle con otra persona. El hecho de permanecer en contacto y próximo a alguien sin hacerlo desde la propia autonomía y honestidad ya nos posiciona de manera indecorosa. Ya sean parejas, amigos o familiares. Y lo que das a los demás te lo acabas dando a ti mismo. ¿O quizá suceda al revés? Quién sabe.

Pienso que también es deshonesto querer ver, saber y poseer todo, incluida la verdad. Es etero e imposible. Intentarlo es una jodida desventura. Así que espero que quede claro que esto es simplemente mi opinión y aún convencido de lo que escribo, estaré seguramente equivocado en algunas cosas. 

Pero en cualquier caso, sentir y pisar despacio la arena de la playa y ver el sol ponerse en silencio me ayuda a ser honesto. Porque la naturaleza, que es nuestra casa y de la cual formamos parte desde el principio de los tiempos, nos pone en escucha directa con nosotros mismos. No se trata de desconectar, la palabra es conectar.

Fuerteventura, Mayo de 2021.

 
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Publicado por en 11 mayo, 2021 en Amor, Viaje, Vivencias

 

Viajar por los lugares más bonitos

¡Chaf! Adrían abrió la lata de cerveza mientras su amigo disfrutaba ya del primer sorbo. Como ellos decían, era el sonido de la felicidad. Enfrente, el sol se hundía en la medianía de dos laderas provocando un chorro de luz que recorría el valle de abajo a arriba. Estaban sentados en el suelo, observando en silencio.

— ¿Cuántas veces hemos estado aquí tomando cerveza? No me canso nunca de venir. ¿A ti te pasa lo mismo? Tú que viajas tanto por todos sitios…

— Bueno, llevo un tiempo sin viajar, igual que tú. Igual que todos — Sonreían y casi reían mientras cruzaban miradas de complicidad.

— Debes haber visto puestas de sol espectaculares… Venga dame envidia. 

— He visto puestas de sol y sitios de la ostia. Sería falsa humildad decir lo contrario. He tenido mucha suerte en poder viajar tanto. Y te digo una cosa, aún así, nunca me canso de este paisaje de nuestra tierra. Sobre todo si es con una cerveza y contigo tío.

— ¿Qué pasa, te me vas a declarar a estas alturas de la película o que? Mira que estoy muy sensible… No me quieras engañar sólo para un rato.

Empezaron a reír los dos mientras el sol seguía bajando y el chorro de luz apuntaba cada vez más arriba. El día se iba apagando. Después de un rato, las risas se fueron también apagando y volvió el silencio, acompañado de la solemnidad que acompaña el crepúsculo. 

— La verdad — Ya en tono reflexivo Es que he conocido lugares increíbles, que te dejan literalmente sin palabras. He viajado mucho… sitios que merece la pena ver al menos una vez en la vida. Pero después de años haciéndolo, te das cuenta de que lo más bonito de viajar son las personas. Eso es lo más bonito de la vida. Las personas con las que tienes el privilegio de cruzarte y compartes… Con las que compartes un lugar increíble pero también una cerveza en un bar humilde. Es ahí también donde está el viaje y el paisaje. Y eso sí está al alcance de todos. Los mejores lugares, los más bonitos… la mayor parte de las veces son las personas. Me encanta viajar y supongo que seguiré haciéndolo con la calma que los años me ponen encima. ¡Pero te lo juro tío! A veces nos volvemos locos en coger trenes y aviones para borrar sitios de una especie de lista…, y no nos damos cuenta de lo que tenemos en la puta cara.

 
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Publicado por en 17 marzo, 2021 en Amor, Narrativo, Viaje

 

Ángela Molina, Goya de honor 2021

Solo porque he recibido tanto de la vida encuentro esta noche el valor para dirigirme a todos vosotros. Necesito valor. Quiero dar gracias a Dios por todo. Por el amor, que es la mejor manera que conozco de dar las gracias por todo. Un amor que no distingue lo sagrado de lo vivo. Cuando os hablo de mis padres me invade una ola de amor, que me late el corazón y me devuelve la vida. Quiero dar las gracias a mi padre por mi madre, y gracias padre por mi madre. Este Goya es vuestro con todo mi honor.Y este Goya igualmente es de toda mi familia adorada y ellos saben que son mi corazón. Esta noche, gracias a la generosidad de la academia, recibo el Goya de Honor del año 2021.

Lo recibo llena de agradecimiento, con alegría y serenidad si cabe. Alegría porque sois vosotros mis compañeros y compañeras de profesión los que os habéis acordado de mi. Alegría porque el rodaje ha sido muy hermoso. Increíble de tan verdadero. Improvisando puentes que ninguna pandemia pueda arrebatarnos. Lo recibo igualmente con serenidad con la paz que otorga comprender que solo será mío si lo es de todas y cada una de las personas con las que he trabajado. Los seres humanos de todos los oficios del cine que me han acompañado y a veces sostenido. El cine, nuestro cine, de nuestro alma, ha marcado el calendario de mi vida. Ha sido un horizonte y camino. Un viaje hacia el ser humano, hecho por humanos. Se nos van las obras hablando de nuestro trabajo.

Necesitamos compartir nuestro entusiasmo para saber que es verdadero. Comunicar con alguien, para que nos fascine lo que comunicamos. Pero sobre todo, necesitamos sentir que nos necesitamos. Hace ya algún tiempo, mucho para los calendarios y ninguno para el corazón, mi padre cantó en este teatro donde ahora me acompaña. No imaginaba él aquel día que un día su hija recibiría en este mismo escenario lo que para él era el alma de su arte, el cariño del público. Que sea Málaga, la ciudad de mi padre, la tierra de mi padre, mi paraíso. El lugar que la vida escoge para que vosotros me mostréis mi fidelidad a vosotros y vuestra fidelidad a mi, me hace sospechar que el azar es cómplice del amor.

Y bueno, yo si supiera os hablaría de la luz de mi España entera. Os hablaría de su aire fino que disuelve las penas, pero siempre os estaría hablando de su gente. Gente generosa a la que le urge darse para saberse vivo. Gente noble, buena, leal, amiga en las horas más difíciles que necesita vivir para querer. Que necesita querer para vivir. Quiero darle las gracias al cine por haberme llevado con él y por enseñarme de todas las cosas un milagro. Quizá tal vez la vida se parezca al cine, no se disfruta sin los demás. Gracias.

 

 
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Publicado por en 8 marzo, 2021 en Amor, Reseñas

 

No Love

El bar estaba lleno hasta la bandera. Un tropel de mujeres que estaban de despedida lo había acabado de abarrotar. Adrián salió a tomar el aire. No estaba tan borracho como la mayoría de la gente que había dentro y sentía demasiado agobio. En la calle en el mes de mayo se está muy bien, pensaba mientras se apoyaba en la pared del bar y miraba a la gente y respiraba tranquilo el aire fresco. Todavía estaban entrando chicas de la despedida al bar.

Con un falo no pequeño en la cabeza, concretamente en su gorro, salió la novia sola a fumar. Una pausa para separarse de todas las mujeres que ya estaban adentro, eso parecía requerir. Se acercó a Adrián y le ofreció un cigarrillo que el rechazo mientras se preguntaba la razón de ponerse pollas en la cabeza. Le parecía incluso obsceno. 

– ¿Qué tal? ¿Cómo va la despedida?

– Bien… – Respondió entre dientes mientras encendía el cigarro.

– Sois muchas… ¡Habéis llenado el bar!

Se conocían del barrio y Adrián había trabajado alguna vez con el chaval que se iba a casar con ella.

– Si, es una despedida de mucha gente…

– Oye no sabía que te casabas con el Gallego. ¡Enhorabuena!

– Si… Eso parece. – Dijo con un puto entre desdén e indiferencia.

– ¡Qué bien! ¡Me alegro mucho!

Después de las palabras de Adrián hubo un silencio incómodo. Ella dio una calada profunda y larga a su cigarro y expulsó el humo despacio.

– Me voy a casar, pero no estoy enamorada. – Sin pestañear. 

De nuevo el silencio. Adrián no sabía cómo mejorar el mutismo y siguió unos segundos más callado. Se había quedado perplejo ante esas palabras. Ella ni siquiera lo pronunció en tono melancólico, más bien, en un tono que sonaba a rutina. Parecía tener bastante claro lo que estaba diciendo. Aún así no podía dejar de mirar el gorro-polla que llevaba en la cabeza. Ahora le resultaba aún más sórdido.

– Pero… ¿Por qué te casas?

– Bueno, es así. La gente se casa, es lo que hay que hacer en la vida. – Respuesta automática, casi recitada de memoria. 

– Ya, pero… Si no estás enamorada, es fácil que no salga bien ¿No? – Hablaba Adrían reflexivo, casi para sí mismo.

– Bueno… Si tiene que acabar, pues acabará. – Seguía hablando de la misma manera. Tranquila y con todo aquello bien asumido.

De repente salieron dos chicas a buscar a la novia para que entrase al bar. Dos minutos más tarde, Adrián estaba caminando calle abajo dirección a su casa con una sensación extraña. Que dos reyes se casaran para mantener un imperio hace siglos, es un argumento de peso. Incluso que lo hagan familias de gente rica… por según qué intereses, podría tener cierto sentido. Es algo vacío, pero tiene explicación. Pero… ¿Dos pringaos? ¡Qué personas más tristes! Todo eso pensaba mientras llegaba al portal de su casa. De repente vino a su cabeza una imagen. Esos pobres animalitos, que ellos mismos se dirigen de manera ordenada y sumisa al matadero, convencidos de lo que están haciendo.

 
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Publicado por en 25 enero, 2021 en Amor, Narrativo, Vivencias

 

Libro ‘Línea de Fuego’

Línea de Fuego de Pérez-Reverte, nos lleva durante unos diez días al verano de 1938 en el pueblo ficticio de Castelles del Segre: estamos en la batalla del Ebro. A través de personajes de ambos lados de la trinchera nos sumergimos en ella, en la cual disparamos, vemos morir compañeros y enemigos, olemos a sangre, a muerte y a sudor, pasamos sed, nos agobiamos, sentimos miedo, incertidumbre e incluso admiración observando los lados más desgarradores y conciliadores del ser humano bajo la circunstancia de la guerra: clara protagonista de la novela.

Esta novela bélica, larga y quizá algo compleja a nivel logístico literaria, si es que existe el término, tiene acción, variopintos personajes y muchos pequeños lugares y recodos. El mapa dibujado por Augusto Ferrer-Dalmau del lugar donde se desarrolla todo, es de agradecer por parte del lector. Trabajada en todos los sentidos; desde los personajes, las escenas, la temporalización y sobre todo los diálogos. Los personajes están dibujados de forma representativa, siendo ésta una novela coral. La facilidad y credibilidad con que se dan los diálogos en los libros de Arturo es mi parte favorita de esta y de todas sus novelas. Lo que dicen y lo que no dicen: los silencios de gran penetración y reflexión.

Durante el desarrollo aparecen, como elementos naturales de la misma, el cansancio de la batalla, la reflexión de lo que acontece, el compañerismo, el odio y a veces el reconocimiento del rival. La cruenta violencia, en ocasiones desencarnada recurre a la literalidad de un autor que deja entrever que él ha conocido esas escenas en primera persona. La muerte aparece también tratada con la cotidianidad de la batalla asumiendo la jerga que eso genera. Arturo nos acerca a la barbarie y brutalidad de la guerra en primera línea de la contienda. Podría incluso decirse que se está leyendo en determinados momentos una crónica de guerra en vez de una novela.

Los dos bandos son presentados a modo de narrador observador incluyendo por supuesto diálogos y acciones que nos permiten apreciar cómo se va disipando o cuestionando la ideología especialmente del bando republicano, en el frente. Permite así entender porque lucha en última instancia cada uno de ellos. Es decir la propia batalla de cada persona, que se da de manera relativamente simétrica en uno y otro lado: por sobrevivir, por vengar a sus compañeros, por obligación, por regresar a su casa, por miedo a la represión, por no encontrar otra escapatoria. El drama y el horror de cada uno que a veces cesa en alguna tregua donde intercambian tabaco o agua con el enemigo.

Brigadistas internacionales, requetés, anarquistas, ejército popular, moros, falangistas, comunistas, milicianos, mujeres encargadas de las comunicaciones, reporteros: voluntarios o a la fuerza en ese lugar, cobardes algunos y valientes otros. Desde niños, como el pequeño Tonet, una mujer que da a luz, la llamada quinta del biberon hasta los cargos más veteranos. Todos ellos y muchos más, respaldados por una documentación adecuada que caracteriza las novelas de Pérez-Reverte y que compone así este relato ecuánime y verosímil.

Acercándonos al final, y después de mucho olor a sangre y sudor, podemos entrever también un punto Chavesnogaliano, si se permite el término. Donde en un diálogo surge la reflexión, sin terminar la guerra aún, estamos en el 38, de que solo un dictador de un bando u otro controlara esto, sea quien sea, rojo o azul y que lo sumirá todo en un baño de sangre, incluso después de vencer. La novela termina abierta, pues estos diez días de batalla no tienen una trascendencia tan importante como para decantar la guerra, pero si se deja entrever la dificultad en ocasiones del bando republicano para organizarse y gestionar la contienda y la perfecta máquina de guerra, eficaz, metódica y concienzuda que practicó el bando sublevado.

Es, bajo mi punto de vista, una novela necesaria y mucho en estos momentos y en este lugar llamado España. Que nos enseña el desastre y el desgarro que supone una guerra entre hermanos y que dejó secuelas y dolores que quizá volvamos a padecer si olvidamos cómo llegamos hasta ese oscuro lugar. No diré que es mi favorita de Reverte aunque sí se ha dicho que es de lo mejor que ha escrito. Novela corta en el tiempo, no en páginas, que cuenta de manera efectiva diez días cerca del Ebro. Formato totalmente diferente, por ejemplo, a las Aventuras de Alatriste o Falcó. 

Aprovechando que el Ebro pasa por Castelles del Segre, dejo un recopilatorio de fotos de la Guerra Civil.

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Publicado por en 27 noviembre, 2020 en Historia, Reseñas, Reverteando

 

Viví la vida a mi manera

Letra de “Más chulo que un cortapichas” de Gatillazo.

Como los chulos también nos morimos,
alguna vez me va a pasar a mí.
Por si acaso no lo cuento, aquí tenéis mi testamento.
Lo siento por mis herederos, me fundí toda la pasta ayer.

(Y en cuanto hubo dicho esto, ocurrió que el menda se murió.)

Viví la vida a mi manera, no me dejé domar
jugué a mi propio juego me fuera bien o mal.
Moví los hilos de mi destino
fui el dueño de mi libertad.

Aunque tu envidia tenga sus motivos, algunas veces me tocó pringar.
Pero el total da positivo así que el muerto no se va a quejar.

Viví la vida a mi manera, a mi manera!!
Así que el muerto no se va a quejar.

Siempre que quise fui todo lo libre que pude
Siempre que pude fui todo lo libre que quise

 
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Publicado por en 23 julio, 2020 en Canciones, Música