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Archivos Mensuales: septiembre 2014

Finales

Fin. Aunque digan que no y sigan las piscinas abiertas. Primero de Septiembre. Fin del verano.

Cada vez me parece más claro que la vida son principios, recorridos y finales de cosas. Sobre todo finales. Más que finales, lo que son la lucha contra esos finales de cosas, por desplazarlos o retrasarlos. El proceso que nos ocurre cuando los finales van a llegar y como lo gestionamos, y que pasa cuando llegan. La lucha por alargar esos finales… en el amor, en los sueños, en la salud, en mil cosas. La lucha por combatir esos finales. Pero las reglas siempre se imponen, siempre.

En lo confortable se está muy… como decirlo ¡Confortable! Que alegría encontrar definiciones a las palabras tan rápidamente. Y cuando se está tan bien durante mucho tiempo, se puede olvidar las reglas del juego, que llegan, seguro que llegan. Dejar caer algo en el olvido o no mirarlo no quiere decir que no esté. Pero también se acaba el olvido; todo tiene un final, por si no lo habíamos dicho.

Olvidarlo a veces te juega malas pasadas, pero también a veces te permite descansar. También descansa o aplaza el auto engaño de no querer darse cuenta… de que va a llegar, o de no querer darse cuenta de que ese final ya a llegado y no vivirlo con la naturalidad que merece. O directamente no vivirlo con naturalidad. ¿Que esperabas? No seamos estúpidos.

Para los finales de vida una cita de un desconocido mio “Cuando vives un poco de tiempo, te da tiempo de ver morir a la gente. Ver morir a la gente es muy importante, es muy instructivo. Antes la gente moría en casa y los veían morir, ahora no, ahora es es políticamente incorrecto. Ahora no puedes ver morir a la gente en casa porque eso traumatiza a los niños y esas cosas. Verlos morir y verlos envejecer te enseña muchas cosas. Y una de las cosas es que la gente cambia […], y eso forma parte de la vida. Asumir esa transformación esa decadencia del ser humano como parte de las reglas del juego”.

En las finales se pueden ver héroes, que antes eran cobardes. Se pueden ver iluminados y apagados. Se pueden ver muchas cosas. Se pueden ver cobardes de nacimiento hasta la muerte, muertos en vida. Se puede ver lo mejor y lo peor del ser humano. Y se puede aprender a vivir con la consciencia y la naturalidad de que los finales siempre llegan, dando más sentido a ese “mientras tanto”.

Todo puede acabar rápida brutal y bruscamente. Es importante aprender de los finales. Los hay tristes, amargos, los que te dejan indiferente, y los hay que liberan. Hay ocasos que traen nuevas buenas tras ellos. Finales necesarios, finales obligatorios, finales mortales de necesidad. Finales que se veían y finales que se veían menos. Hay finales que se quedan sueltos y hay finales que son el comienzo de otra historia, de otra cosa. Finales dulces y bonitos. Finales que dejan descansar a unos y a otros. Finales que acaban a palos y rompiendo el palo. Los hay con y sin vaselina. No sabría decir cual es mejor. Cada uno para una ocasión. Seria buen ejercicio aprender a escoger la vaselina en las ocasiones que lo requieran.

Siempre lo digo, que los finales de los veranos son muy parecidos. Al menos así los he vivido yo. Otro día pondré un texto que escribí hace unos años, también al acabar el verano. Esta claro que han cambiado mucho los veranos, las personas y yo mismo, y los últimos han sido muy buenos, salvo excepciones, como todo en la vida. El verano se acabo y llegaran cosas tras él. Ha sido un verano genial. Gracias a la gente que ha compartido esos momentos, van a la mochila, que cada vez suma más bagaje. Son una buena recompensa siempre. El final del verano a sido muy rápido, pero siempre fue así.

Que lleguen buenos finales para todos. Finales de miedo o de miedos…

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Publicado por en 1 septiembre, 2014 en Abstracto, Vivencias