RSS

Archivo de la categoría: Abstracto

Normalidad

— ¿Algo más señora?

— No, dime cuanto es anda.

— Son veintisiete con ochenta y cinco.

— Toma.

— Pero y el billete de diez.

— Con el de veinte tienes, ¿no? Son diecisiete y pico.

— Veintisiete.

— Anda coño.

— Ahí ahí suelte la pasta — Riendo.

— Es que estoy un poco sorda…

— A estas edades estamos ya todas medio sordas, que ni vemos y nos cuesta andar. — Dice otra señora que esperaba su turno.

— Ya será menos hombre… Aquí está la vuelta.

— No se yo eh, pero es normal. Yo visto lo visto… por el tema familiar… tengo familia que está sorda.

— Bueno… — Riendo de nuevo el tendero.

— Ya veremos cuando lleguéis vosotros a los ochenta y. Que yo ya voy por los ochenta.

— ¿Nosotros? Nosotros no llegaremos. — Mira el tendero a su hermano, en tono sereno, ahora sin broma pero con una mueca sonriente.

— Sí hombre… ¿Cómo no vais a llegar? Y mejor que yo… ¡y más años hombre!

— No se yo eh, nosotros visto lo visto… por el tema familiar… no llegamos.

— Bueno hijos que tengáis buen día.

— Buen día señora.

 
Deja un comentario

Publicado por en 19 enero, 2022 en Abstracto, Narrativo

 

Lo de la economía especulativa

Diálogo de La Vida Moderna entre David Broncano y Hector de Miguel.

— Yo digo todo esto cuando a día de hoy, que ya la gente se imagina y tú lo sabes, que manejo bastante pasta… sigo teniendo para sorpresa de toda mi gente de alrededor, sigo teniendo cero inversiones. Cero. Osea tengo el dinero en un saco.

— Te digo una cosa, cero inversiones es una inversión.

— Estás haciendo una cosa que todo el mundo diría, cómo puedes tener bastante pasta en varias cuentas de un banco. Lo que pasa es que dudo del juego financiero ¿eh? Me cuesta entrar en ganar dinero mediante maniobras financieras. Prefiero ganarlo mediante los chistes.

— A nivel ético es que tiene muchos recovecos que te pueden hacer dudar, porque claro… Dices mira que fondo tan rentable, y escarbas un poco a ver en qué invierte el dinero y dices claro es que esta gente está metida en la guerra de Afganistán.

— La gente que se dedica a la inversión financiera pura, osea a la especulación financiera y a hacer crecer el dinero mediante el propio dinero. Hacer juegos con el dinero y que eso genere más dinero sin ninguna repercusión en la vida real.

— La frase que da mucha rabia es poner el dinero a trabajar.

— Eso es, la gente que pone el dinero a trabajar, que lo hemos dicho alguna vez. Es de las pocas profesiones o cosas o tal, que si desaparecieran no pasaría nada. Porque no redunda en nada. Sería beneficioso, como mínimo beneficioso. Pero no pasaría nada porque tú esto siempre piensas, yo que sé… si el carpintero que ha montado esto deja de trabajar eso afecta. Ahora, si la gente que utiliza el dinero para ganar más dinero desaparece… no repercute en la vida real.

—  Sería más difícil ser ambicioso. Ambicioso no perdón, avaricioso.

— Tendrían que ganar dinero mediante el trabajo.

—  Claro es que no sería neutro, sería bueno.

—  Aún así en algún momento, algún fondo de estos que te dan poco dinero… En fin que no estoy totalmente en contra. Pero el juego financiero ya hardcore, duro, de ya puramente en el mismo día metes y sacas y todo esto… fuf.

— Esa es otra, la de jugar a bolsa a corto…

— Yo por eso prefiero el dinero mediante mi caso, mi carpintería, que es mediante chistes. El dinero que venga mediante haber hecho chistes, yo eso a tope. Lo otro me cuesta.

— Luego te pueden venir dinero de otras cosas. Yo ahí lo mejor, lo que recomiendo a todo el mundo que ahora quiera invertir y tenga un poquito de amasado es irse a Eslovenia. 

(Risas)

— ¿Qué ha pasado en Eslovenia? Es que estas cosas a veces cuelan eh. Porque esto… El rollo financiero muchas veces es profecía autocumplida total. La gente empieza a decir, no esto ahora hay que invertir en el sur de Argelia… Y la gente empieza a invertir y empieza a ser rentable.

 
Deja un comentario

Publicado por en 24 diciembre, 2021 en Abstracto, Politica

 

Llorar

«Llorar es el momento en que te das cuenta de que las emociones que sientes son demasiado grandes para estar contenidas en tu cuerpo y te das cuenta de que lo necesitas para salir físicamente de tus límites.
Llorar es darse cuenta del límite físico de nuestro cuerpo que no nos permite abrazar el mundo, las personas lejanas o las que ya no están entre nosotros.
El llanto es darse cuenta de que somos desastrosamente y maravillosamente humanos y que lo mejor que podemos hacer es VIVIR cada momento al máximo, sin perjuicio de nosotros mismos y de los demás.
Es vivir tratando de dejar que nazcan flores por donde dejamos nuestras huellas.»

Silvia Bartoli, Agosto de 2018.

 
Deja un comentario

Publicado por en 30 noviembre, 2021 en Abstracto, Viaje, Vivencias

 

En defensa de la alegría

Le quedan dos días para estar llena pero luce increíble. Después de la ligera tormenta, las nubes se han apartado delicadamente para descubrir la luna. Aunque nada cambie aparentemente, después de que llueva, la atmósfera no es la misma. La luna sigue estando en su sitio, las montañas o edificios no se han movido y los pájaros siguen revoloteando de una manera muy similar. Así parece ser la vida a veces, la apariencia niega en ocasiones la realidad de lo profundo. La esencia está en las raíces, bien abajo. 

No vale cráneo cartesiano para entender la atmósfera, te tiene que calar en los huesos su vibración sutil y llena de verdad: no se entiende, se siente. Esa verdad etérea percibo dentro de mí ahora que miro la luna que aguanta el significado de los dos polos emocionales básicos: el amor y el miedo, novilunio y plenilunio. El amor es la luz de la vida, el amor como fuente de movimiento, crecimiento y creatividad arrolladora mas allá de lo vivo. El amor como algo que trasciende al paisanaje que alcanzan unos ojos. El miedo como estatua que nos separa y nos encierra en nuestras sienes y mata el color. Que nos niega.

Llueva mucho o poco, hay algo que al sentirlo duele menos la vida y tararea bajito centiloquios de armonía. Es la inteligencia llevada a la práctica de la vida y solo hay que mirar un poquito por las calles: hay gente haciendo el humor por cada rincón. Que tira piedras al estanque o que lanza botellas al mar en un acto de convicción para si y los demás. Quizá consciente de tanto que ha recibido de la vida y así lo agradecen. Por muy jodido que uno esté, saber que siempre tienes algo que darle a los demás te salva, porque la vida es juntos. Un cálido gesto que dibuja una sonrisa. Por eso el amor es y sucede ahí donde uno se ríe, se distiende y se libera. Donde no hay miedo de ningún tipo aparece la conexión autentica con los demás. Ahí esta el encuentro. Porque la risa igual que el amor, que abraza sin necesidad de tocar es exactamente lo contrario del miedo. Querer intelectualizar el amor es quitarle el verso a la vida y lo mineral a la tierra. Cuando dos personas se ríen juntas generan un vínculo prácticamente indestructible en un plano de categoría superior. Reírse de sí mismo es romper el hechizo que ejercen nuestros pensamientos: es un paso a la libertad. Uno más del eterno camino. Por eso el amor en todos sus ámbitos sólo germina si es en libertad.

«Si estamos lejos como un horizonte
Si allá quedaron árboles y cielo
Si cada noche es siempre alguna ausencia
Y cada despertar un desencuentro

Usted preguntará por qué cantamos

Cantamos porque el grito no es bastante
Y no es bastante el llanto ni la bronca
Cantamos porque creemos en la gente
Y porque venceremos la derrota

Cantamos porque llueve sobre el surco
Y somos militantes de la vida
Y porque no podemos ni queremos
Dejar que la canción se haga ceniza»

 
Deja un comentario

Publicado por en 22 junio, 2021 en Abstracto, Amor, Canciones, Vivencias

 

Lisa y llanamente

«Lisa y llanamente los hombres se enamoran de las mujeres y las mujeres se enamoran de los hombres. El mundo está hecho así. Eso pasa en cualquier circunstancia, si lo intelectualiamos demasiado perdemos la poesía de la vida. En la inseguridad creo que en los hombres se les multiplica más la necesidad del amor. Tal vez por una instintiva razón de seguridad. Es una manera de querer la vida. Yo soy un viejo y me contemplo en los años potros que se fueron. Y bueno, la compañera es mi refugio de las tensiones y viceversa. A caso no será siempre el amor un refugio.»

José Alberto Mujica Cordano en, El Pepe, una vida suprema.

 
Deja un comentario

Publicado por en 7 febrero, 2020 en Abstracto, Amor

 

Anatomía de un Asesinato

Letra «Anatomía de un Asesinato» – Los chikos del maíz.

Dicen  que la esperanza se pierde tarde
Pero uno ya se cansa de luchar en balde
Cantando letras antiguas que aún siguen vigentes
Victorias  exiguas, sin novedad en el frente
Nos  dicen: Conforme está la actualidad
No os podréis quejar, os dan material de más para escribir
Pero  no quiero cantar a la necesidad
Quiero que no falte el pan, quiero dejar de sufrir
Quiero escribir sobre el arroz, sobre mis gatos
Pero si hay conflictos hay que ganar el relato
Y  que no lo escriban tertulianos de medios privados
Cuya ideología es la del amo y el poner la mano
La mía la interioricé en mi hogar
Viendo a papá marchar los lunes lejos para trabajar
Viendo a mamá limpiar la casa del burgués perro
Otro patriota más que siempre pagaba en negro
Por eso hoy canto con la convicción
De que la cultura es un arma de transformación
Por ello ante el opresor no calléis y alza tu voz
I es que el poble que canta mai no mor
Que nos censuren conciertos
Demuestra que tienen miedo
Que estamos en lo cierto
Que aunque la victoria sea sólo una utopía
La perseguiremos porque elegimos esta vida

Más bibliotecarios, menos policías
Menos empresarios robando la plusvalía
No hay Planeta B, no hay otra salida
Industrias contaminantes genocidas
Pijos de crucero se broncean al sol
Mientras el obrero muere, otro a golpe de calor
Más Belén Gopegui, menos Susanna Griso
Proletarios del mundo uníos, último aviso

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Dispara al cerdo que explota
A Marcos de Quinto no se le discute, se le expropia

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Despertar de la pesadilla
Cayetana, ese cuello pide guillotina

Otra familia desahuciada
Otra vida sin expectativas
Otro chivato vasallo del patrón
Malditas condiciones subjetivas
Otro año que no hicimos la revolución
Otro Rivera, otro Macron, otro trampolín
Saltaste del Maravillas a la Operación Chamartín
Golfo malandrín, no nos toméis por gilipollas
Fusaro profeta de la izquierdita que no folla
Oxida braguetas, chaqueteros veletas
Polla grises, puretas, ETA, ETA, ETA
Mata a Jota y Los Planetas
Edu Galán deficiente, lacayo
No eres políticamente incorrecto
Eres un reaccionario
Traigo magia, no trucos
Lágrimas de clase media
Me las bebo y luego las escupo
Tengo el cupo llenito a rebosar de monguers
Piso con garbo con la Harrington o con la Bomber
Di mi nombre, estoy on fire
Aquí somos de los Berri, no de Alfred y Amaia
Vas de canallita y eres un canalla
Dani Mateo vendería a su madre por seguir en pantalla
Más Marx y Engels, menos influencers y youtubers
Viva el taxi, que se joda Uber
Que todo es plástico, decadencia y mugre
La libertad guiando al pueblo y yo borracho en el Louvre

Anatomía de un asesinato
Son coches de lujo para Ana Mato
Son tarjetas black de Rodrigo Rato
Son másteres falsos en la Rey Juan Carlos
Somos el pueblo contra los privilegiados
Se levantan las hambrientas y los desahuciados
Y aunque ellos ejerzan la violencia de estado
Nos quitaron todo hasta el miedo a sus disparos

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Dispara al cerdo que explota
A Marcos de Quinto no se le discute, se le expropia

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Despertar de la pesadilla
Cayetana, ese cuello pide guillotina

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Somos la sal de la tierra
Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Somos la sal de la tierra

 
Deja un comentario

Publicado por en 10 octubre, 2019 en Abstracto, Canciones, Música, Politica

 

¿Dónde miras tu?

Cuando uno ha vivido lo suficiente, en tiempo y experiencias y es capaz de sentarse a observar silencioso y de manera profunda a la gente, descubre información interesante. Interesante sobre los demás y sobre uno mismo, porque en lo elemental, somos todos la misma cosa. Es decir, nuestra naturaleza nos iguala en lo básico y fundamental y eso hace que mirando a otros encontremos respuestas que nos sirvan. Afirmar que hay dos tipos de personas es obviamente reducir la realidad a una caricatura pero es cierto que en esta ocasión puede ayudar de manera general a entender la idea que quiero explicar.

Imaginemos que alguien hace unas vacaciones maravillosas por la Costa Oeste de los Estados Unidos durante un par de semanas, o por el sudeste asiático, o por cualquier ruta estupenda. Imaginemos que durante ese viaje, una de las personas que lo hace retransmite por sus redes sociales cada momento que vive del viaje. Me refiero a un nivel de exposición medio alto. No es difícil imaginar, porque mucha gente lo hace en estos momentos, especialmente por Instagram. Ahora pensemos en esa misma persona, que disfruta igual del viaje haciendo sus fotografías por supuesto, pero sin retransmitir su viaje. ¿Cúal podría ser la diferencia? ¿Mucha o poca? La verdad que no tengo una respuesta concreta, solo una reflexión.

Es evidente que la parte social que existe en todos nosotros es un instinto fuerte y la necesidad de formar parte de un colectivo nos lleva en algunas ocasiones a lugares donde quizá no nos sintamos plenamente identificados individualmente pero al menos si disminuimos esa necesidad de pertenencia que nos hace sentirnos solos. Para darse cuenta de esto, hay que tener un mínimo de nivel de conciencia y una manera poco estrecha de interpretar la realidad. 

Pienso que todo esto juega un papel fundamental en el ejemplo que ponía arriba sobre la misma persona y distintos comportamientos “sociales” durante un determinado viaje. Sociales entre comillas porque digamos que ese “yo” es un yo virtual similar al yo social, pero aún más alejado de la realidad tangible. Un yo al más puro estilo Black Mirror, que como poco, da un pelín de aprensión. 

Procuro, por higiene mental, no juzgar a la gente, casi mejor es entender. La observación nos da claves interpretativas. Al hacerlo, en el ejemplo del viaje, pienso que la persona que está continuamente exponiéndose, está mirando más hacia afuera que hacia adentro. Es decir, está mirando más la reacción del entorno y lo que es ella para los agentes externos, que mirando hacia su misma persona, sus propias afinidades y asimilando la vivencia con presente. No digo que sea un problema conductual: de hacer algo, sino de porque hago o no determinadas cosas. El origen de mis acciones.

Quizá sea por eso la reiteración al etiquetar y entender la vida a través de rótulos externos que nos quitan la posibilidad de profundizarnos y entendernos dejándonos tristes conceptos. Robandonos así la oportunidad de construirlos nosotros mirando hacia adentro, algo que sospecho potencialmente peligroso para la buena vida de uno. Lo sabían ya en la época griega, que todo, desde el enemigo más furibundo al aliado más amable e importante lo llevamos adentro. Por eso merece la pena mirar siempre más hacia adentro de uno mismo y adentrarse en las inmensidades del ser completo y complejo que cada uno de nosotros somos y buscar nuestra verdad. Creo que es ahí donde esta la libertad. 

 
Deja un comentario

Publicado por en 19 julio, 2019 en Abstracto, Vivencias

 

No era ella

¡Vaya susto! Ya estaba casi sudando. Vista desde atrás es igual, tiene el mismo cuerpo y lleva el pelo casi idéntico. Cómo me gustaba, supongo que no habrá cambiado demasiado desde hace dos años. Estúpida discusión, que ni siquiera fue discusión. Aunque hubo más de un día así: estúpido. Casi nunca sabía qué decir, parecía que estaba vacía, como si nada la importase. Menos mal que no es ella porque no se cómo reaccionaría si me viera sentarme a su lado en el autobús. Seguramente tardaría en procesarlo y lanzaría alguna patada verbal para ganar tiempo y espacio, algo para defenderse. Hasta lo más banal la venía grande. A todos nos puede pasar, pero luego uno debe digerir las cosas, ¿si no qué? Puede que haya pecado en exceso al sobreanalizar, pero no se puede evitar. O quizá sea yo el que no lo pueda evitar. En cualquier caso, era difícil hablar nada con algo de claridad, sin caer en lugares comunes y nadeces. Ni siquiera logramos una mínima intersubjetividad y aún así me decía ‘No es necesario hablarlo todo’. Nuestros conceptos eran tan distintos… ¿Cómo se puede entender la palabra amor únicamente aplicada a estar con alguien? Sus territorios eran simples y pobres. Tristes. Así era su mirada también. Hubo unos días en los que eso cambió. Su gesto y sus ojos dibujaban esperanza, pero duró poco. El miedo la llamaba y ella se aliaba demasiado a menudo con él. Yo no tenía la culpa de su pasado, ni de querer ayudarla. Aunque siendo honesto es prepotente y paternalista querer ayudar a nadie y menos sin que te lo pidan. No logro escapar de mi propia estupidez en algunas ocasiones. No sé ni que siento, me hubiera gustado que fuese ella la que va sentada en el autobús. ¿Cómo se niega la gente lo que está por venir? Qué curioso, quieren vivir si vivir. Sería injusto para los que intentan jugar a vivir de verdad y pagar la cuenta que eso acarrea. Además, si uno anticipa tanto, es imposible hacer nada. Todo está predeterminado… El amor se inventó para eso, es la fuerza que puede arrastrarte para superar y crear todo lo que uno sea capaz de imaginar. Pero ese no es mi asunto ya. Nunca lo fue, aunque me cansara de intentarlo. Y en el fondo yo lo sabía pero no quería mirar. Es muy difícil ponerle punto final a algo así. Nuestras cabezas y nuestros mundos en frecuencias opuestas, nuestros cuerpos exactamente en el mismo dial, en el mismo punto, se entendían solos. Esa droga que nos dábamos o que se daban nuestros cuerpos era demasiado buena. Imposible de ignorar. ¿Qué se podía esperar? Una efímera esperanza que se desvanecía y se renovaba cada día. Tan fugaz que no alcanzaba más allá de la duración de nuestros incondicionales e íntimos momentos cuando se obviaba todo lo demás. El solo recuerdo me sofocaba, menos mal que no era ella. 

 

 
Deja un comentario

Publicado por en 25 abril, 2019 en Abstracto, Amor, Narrativo

 

El cerebro es muy puta

Hace unos días estaba escuchando la vida moderna, el programa de la cadena SER y hubo un momento en el que Ignatius contaba que había utilizado unas gafas de realidad virtual. Por lo que dice, estuvo como diez minutos con ellas y «empezó a perder el sentido de la realidad», de modo que pudo observar que el cerebro se adaptaba rápido a lo que se le estaba poniendo delante. Desde esa reflexión el plantea como erróneo el hecho de que el cerebro tiende a tener unas posturas cuadriculadas e inamovibles, sino todo lo contrario.

Es un tema interesante y puede explicar muchas cosas, pero profundizar es difícil por la cantidad de elementos que le rodean. Si lo que propone Ignatius es cierto, quiere decir que somos realmente personas con cerebros muy plásticos y flexibles. Esto nos debería permitir admitir errores rápido y sin coste, cambiar de opinión si estamos equivocados, no sufrir en exceso ante determinadas situaciones y continuar adelante, evitar conflictos por diferentes ideas etcétera. Hay mucha gente capaz de esto, pero mucha otra por defender una idea es capaz de matar. Incluso a menudo, más que defender una idea, defender el tener razón.

Como apunta Fromm en El miedo a la libertad, «El hombre moderno se halla en una posición en la que mucho de lo que él piensa y dice no es otra cosa que lo que todo el mundo igualmente piensa y dice; olvidamos que no ha adquirido la capacidad de pensar de una manera original». Esto ocurre porque en parte, para socializar, por un lado y para obtener el sentimiento de pertenencia debemos construir o se nos es construida una realidad común. Un lugar desde donde entendernos de manera efectiva basada en una misma subjetividad. Es decir, una manera de mirar el mundo y nuestras realidades. Eso simplifica la realidad para su utilización colectiva y en masa. Cuando es dirigido por las élites es lo que Gramsci entiende como hegemonía.

Al ocurrir esto, el pensamiento y la terminología tiende a unificarse en un mismo sentido común. Aquí llega una de las posibles explicaciones por las que la ideología o la cultura no nos permite o nos dificulta ser más flexibles: el miedo a cambiar de opinión. Pensamos que si estamos equivocados somos más tontos y creo que no es así. Es justo lo contrario. El que, entre comillas, pierde una pelea verbal o argumental, realmente es el que ha ganado: porque aprende. La persona que tenía razón se queda como estaba y en esa ocasión no pudo aprender nada, mientras que el que estaba equivocado gana un conocimiento o aprendizaje, siempre que esté dispuesto a cambiar la manera de pensar. Además, como afirmaba el maestro, Galeano, «No vale la pena vivir para ganar, vale la pena vivir para seguir tu conciencia», y yo añadiría: para aprender. La capacidad de aprendizaje es lo que nos permite vivir con las comodidades que disfrutamos y la que nos diferencia en mayor medida de los demás seres vivos. El miedo al sentimiento de no tener razón o estar equivocados nos impide ver una realidad desde otro punto de vista diferente, empobreciendo nuestra manera de pensar, entender y analizar la realidad.

Es también importante mencionar que no somos nuestras ideas ni somos nuestros pensamientos. Es decir, nuestras ideas solamente son creencias que hemos adquirido a lo largo de nuestra vida, especialmente en la niñez a través la educación en los entornos más próximos: en casa y en el colegio, y todo lo que se nos ha sido inculcado y se nos es inculcado durante nuestra vida. Algo que para nosotros es una especie de certeza. Con la que operamos e interiorizamos como verdad absoluta. Es más, pensamos que nos aporta seguridad el tener razón o no cambiar de ideas, pero realmente es una falsa seguridad porque finalmente no son realidades categóricas y verdaderas, solo son barreras que, otra vez, nos dificultan tener una mentalidad más flexible y adaptativa.

Por otro lado, tener una opinión o visión que no comulga con el sentir general o hegemónico nos produce otro miedo: el perder el sentimiento de pertenencia y de socialización. Esto tiene que ver con esa batalla entre la propia personalidad y la relación con los demás. A la hora de comunicarse y tener relaciones sociales siempre es más fácil desde una forma de pensar y cosmovisión compartida, aunque en parte ceda mi pensamiento propio. Es más sencillo y más rápido porque no hay que exponer ni profundizar en nada, pero nos vuelve a impedir flexibilidad y ejercicio mental. Este miedo puede hacer que se defiendan causas comunes no por el hecho de creer firmemente en ellas, sino por sentirse y ser parte del grupo y participar de él. Varios gobiernos a lo largo de la historia, entre ellos el del tercer Reich, aprovecharon y aprovechan esto para gobernar. Gente defendiendo causas en contra de sus propios intereses o de los intereses generales.

La barrera individual del temor a no tener razón y a la falsa seguridad junto con la barrera del temor a encontrarse solos; son los obstáculos que de alguna manera nosotros le colocamos al cerebro. A un órgano que físicamente está preparado, como dice Ignatius, para adaptarse de una manera sistemática y rápida. Parece entonces tener razón cuando, entre bromas, afirma que «El cerebro es muy puta» y creo que somos nosotros a través del mayor grado de consciencia los que debemos ayudar a que eso sea así en la mayor medida posible. Intentar no ponernos barreras a nuestro órgano más preciado y potente, algo que es sencillo de entender pero un poco más difícil de llevar a cabo. Quizá sea porque, aunque entendamos la parte racional, poco podemos conseguir si emocionalmente no sabemos manejar los miedos que nos impiden dejar al cerebro trabajar. Volvió a acertar Galeano sosteniendo que somos seres sentipensantes y que cualquier pensamiento es antes un sentimiento. Somos razón y corazón de una.

 
Deja un comentario

Publicado por en 12 julio, 2018 en Abstracto

 

Humor y revolución

Si nos paramos a pensar un minuto, todos conocemos a más de una persona que siempre está entre bromas. Gente que utiliza el humor como vehículo comunicativo para ser más dinámico, divertido, pero sobre todo eficaz, en sus relaciones, ya sean personales, profesionales o de cualquier tipo. Hay muchísimos textos que correlacionan el humor y la inteligencia. Apuntan también a que, especialmente a los hombres, nos hace más atractivos. Pienso que tanto a hombres como a mujeres nos hace mil veces más atractivos. Rebaja la tensión siempre, funcionando como lubricante social.

El mundo es incierto e inexacto a menudo y eso lo deja sin definiciones sencillas. Presa de etiquetas facilonas para nuestro cerebro que se empeña en asignar por puro mecanismo de almacenamiento e interpretación del mundo exterior a él. Pero si no tienes definiciones, todo está más abierto y puedes jugar; tomarlo con filosofía y enriquecer más nuestra realidad. Tiene que ver con alzarse por encima del error de lo literal y superar la categorización unívoca de las cosas. Con el humor ensayamos y soñamos nuestra forma de ver el mundo y le ponemos dirección. “Entre broma y broma la verdad asoma”, dice el refranero. Obviamente, hay muchas cosas que son más fácil decirlas entre bromas.

Puede utilizarse en situaciones donde se tiene menos confianza de manera y actúa como inclusor. También pueden utilizarse entre conocidos donde las bromas o conceptos tienen significados negociados y por lo tanto eficaces, es decir, donde hay una intersubjetividad previamente creada. Como escribía en el párrafo anterior, esto permite a varias personas, ya sean dos o más, explorar y profundizar en algunos temas más tabúes, donde las analogías imponen un extra de flexibilidad mental para entender la realidad como un ente no unívoco. O al menos de darle una interpretación relativamente diferente o crítica a la hegemonía. Ademas, el humor le resta solemnidad a los idiotas, que son más peligrosos que los malvados.

Existen muchos temas que, aunque importantes, causan recelo y tensionan una conversación, como los sociales o políticos. Por ejemplo, a nivel ético, lo que está claro y es evidente pero los poderes fácticos lo presentan como imposible, el humor se convierte en un agregador importantísimo. Es decir, programas como “No te metas en política” o “La vida moderna” incluso “Polonia” (sobre la hegemonía nacionalista, de la que no estoy en casi nada de acuerdo), lo pretendan más o menos o no lo pretendan nada, hacen más y suman más por los procesos de reeducación y planteamiento de la izquierda o del pensamiento crítico que muchos políticos de manera seria y canónica. Por muy acertado y bueno que sea tanto su diagnostico como su discurso. Aunque tenga todo la razón del mundo. Por comparar con la música, como comento Silvio Rodríguez; las canciones no hacen una revolución, pero agregan a su sentido común.

No se trata de dar una respuesta, sino de plantear las preguntas que deben ponernos en movimiento. Porque realmente no hay un final, sino un camino. Por eso es importante aprender a reírse de todo, porque todo forma parte del camino. Por eso y porque es finita nuestra vida se debe relativizar. Es por eso que realmente el humor, aparte de aportar bienestar físico y equilibrio mental debe convertirse en revolucionario. Revolucionario en el sentido crítico. Que permita entrar en los entresijos de todo para deconstruirlo y nos ayude a pensar y a cambiar lo que deba ser cambiado.

 
Deja un comentario

Publicado por en 26 junio, 2018 en Abstracto, Politica