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Paseando por la patria

Un pie detrás de otro, sin prisa pero sin parar. Al caminar se van aplastando las hojas que adornan parte de la vereda. También cruje al romperse alguna pequeña rama. El aire me acaricia los brazos en movimientos de tirabuzón. Parece que está jugando. Y yo, que no lo pienso, respiro. Y a veces cierro los ojos para sentir más el olor a pino y a recién llovido del campo de mi pueblo. Me relaja el cuerpo y me saca la sonrisa serena del que llega a su hogar. En realidad no camino por aquí. Soy un coso más de este aquí que me sostiene cuando lo albergo. ¡Qué suerte! ¡Qué lujo! ¡Qué riqueza! 

Percibirse un coso más es importante para quitarse importancia. Cada sujeto ocupa su lugar y le brinda una suerte de equilibrio al conjunto. Con atmósfera politeísta, dónde nadie es para tanto y tiene su dignidad en sí y en el conjunto. Suena a música a veces. Está todo aquí, me atrevo a descubrir entre pensamientos. No en este campo ni en esta naturaleza concreta, pero a través de esta pequeña porción lo sospecho. Siempre estuvo todo aquí, otra cosa es ser consciente de ello y darse el gusto de mirar. De pararse. De abajo a arriba: de lo mineral a las communis avis. Más tiempo del que uno pueda imaginar lleva hablando en silencio. Un grito telúrico que avanza como uno trata de hacer… sin detenerse, sin precipitarse. El flujo natural de la naturaleza. Dónde lo que es bueno para la abeja, es bueno para la colmena.

El más elevado murmullo es el síntoma de su andante quietud perenne. A través de un largo sigilo se interpreta mejor el recado. Todo cambia de aspecto pero todo sigue igual en esencia. Nieve, agua, sol, viento… fuego en los peores casos. Con cada evento y estación la naturaleza se adapta disfrazándose para todas las ocasiones. Sostiene su centro mientras se reverdece o asume su color otoñal e invernal. La lección a la que regreso una y cien veces cuando lo camino con calma: volver a mi centro. Respirar puro. En un mundo a toda velocidad, la lentitud es un acto necesario de presente y de vida. De volver a la raíz.

Los pájaros pían, una cigüeña parece estar meditando encima de una piedra, las ranas toman el sol, la lagartija se mueve deprisa, los grillos cantan, las hormigas recorren su hilera, las ardillas trepan, los bambis saltan despistados y las vacas que están. Están tranquilas, quiero decir… que es como están las vacas. Da gusto verlas. También lo vegetal aunque le tome otra cadencia fluye como el agua que desciende por el río. Va descubriendo a cada paso el dibujo que las piedras y la tierra han construido. Lo hace alegre sin saber muy bien a donde va. No se le nota al río que es la primera vez que ese agua pasa por allí.

Me hace gracia la gente que va a la naturaleza como quien va a un bar. A un lugar ajeno. Como si no fuera parte de ella… como si se pudiera salir de ella. Alejarse quizá, pero debe ser difícil salirse de uno mismo. Aunque a largo plazo es un mal negocio no escuchar y entender la naturaleza, ya sea la de dentro o la de fuera. Para eso hay que sentarse y pararse: tanto en medio de la vida como en medio de la naturaleza. Le ponen algunos nombres modernos, pero siempre se llamó ir al campo. Luego también hay gente que dice que tiene tierras. Pero la tierra siempre nos tuvo a nosotros, incluso antes de dejar de ser nómadas. Pero yo mejor no digo nada… yo camino, descanso un rato, miro y respiro… que a eso se viene al campo y a la vida.

 
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Publicado por en 13 octubre, 2022 en Abstracto, Amor, Vivencias

 

La linterna mental de la vida moderna

“El producto somos nosotros.” “Estamos pagando con nuestra atención” “¿Qué es la atención de una persona?” “Estamos pagando con nuestra puta vida, lo mejor que tenemos.” “Cuando tú tienes consciencia de algo, le prestas atención.” “Estamos pagando con lo mejor que tenemos.” “Ese es nuestro precio con el que estamos pagando la puta mierda esta.” “En el futuro se nos recordará como auténticos gilipollas.” “Creo que en veinte años se verá como los fumadores ahora, algo así.” “A no ser que la gente del futuro sea aún más gilipollas.” “No solo fisiologicamente, sino psicológicamente te destruye… espiritualmente incluso.” “La gente tenía en la cabeza que las tragaperras eran adictivas pero no se nos había pasado por la cabeza que los móviles podían tener ese riesgo.” “Bueno ya hay clínicas de desintoxicación que tratan esto.” “Tres putas fresas que podían crear adicción, ya nos enganchaban, como no nos va a enganchar esto que está el universo entero.” “Somos esa señora de mediana edad que empieza con las vueltas del café, pero al mes se esta jugando la pensión.” “Reconozcámoslo, tampoco sabemos muy bien que hacer con nuestro tiempo.” “Existe un modelo de negocio.” “Quieren que estamos delante de una pantalla.” “¿Cómo lo consiguen? Haciéndote sentir especial, único. Es como algo narcisista de verte reforzado.” “Es que tienes seguidores, te mesianiza.” “Eres especial, como todos.” “Solo el hecho de que la gente opine lo que pones… eso en la vida cotidiana no pasa.”  “Aunque sea para bien o para mal, es una caricia al ego.” “Cómo producto que somos, nos acaban definiendo.” “A fuerza de hacernos sentir especial nos hace sentirnos distintos respecto al otro.” “La trampa de la diversidad va de esto ¿no?, de Bernabé.” “Hay cosas ridículas como el FOMO” “No disfrutamos de lo que vivimos, sino tenemos ansiedad… de lo que no…” “Fijate la mariquita como se va al fondo a morir…” “Tenemos que encontrar socialmente una mariquita que nos una.” “Lo que mueve a la sociedad son ilusiones.” “Se está aburriendo la mariquita. Esta despistando al sistema.” “Hay que quedarse quieto.” “Quieto, el algoritmo no te estudia.” 

 
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Publicado por en 5 septiembre, 2022 en Abstracto, Vivencias

 

Cultura y Compromiso

Letra Los Chikos del Maíz – Cultura y Compromiso.

«Instruíos, necesitamos toda vuestra inteligencia.
Agitaos, necesitamos todo vuestro entusiasmo.
Organizaos, necesitamos toda vuestra fuerza.»
Antonio Gramsci

Los Chikos del Maíz, 2012, cultura y compromiso
Dedicado a Josep Renau, héroe del pueblo
Y a todo artista comprometido, nunca en el olvido
Larga vida al intelectual orgánico, construyendo hegemonía

Trajimos el alboroto, el Hip-Hop mas devoto
Si dejo el rap Izquierda Unida perderá un millón de votos
Soy el piloto de esta nave nodriza
Soy ese loco carismático que os hipnotiza
Me parto la camisa por la causa
El rebelde sin pausa que sedujo a tu sacerdotisa
Tu con esta visa negra te crujo, la mazorka
Máximo respeto a nuestros mártires Miguel Hernández, Lorca
Mi lengua es larga, la vida corta
Pero hay que comérsela aunque resulte amarga y parezca una carga
Yo, el grupo de los barbas
Derribaron el viejo cine y hoy es un Starbucks
Esa te suena por que escarbas en la superficie
Tengo un ejercito de metáforas y matices
Heridas, cicatrices, huyamos del desastre
Así que menos yoga menos flores más organizarse
Jodido lunes sindicalistas colombianos enterrados en fosas comunes
Recuerda la vida del pobre no vale nada, recuérdalo mañana cuando desayunes
Cierra milennium, abre el beso de la mujer araña
Cierra tu Pentium, vete al campo, sube una montaña
España, un barco que se hunde a plazos
Estoy leyendo a Baudelaire y no se quien va más borracho
Os dibujo los brazos en el cielo dulce terciopelo
Hábito el subsuelo, corto como un escarpelo, perro en celo, me flagelo
Ya no sostengo el pedal, cubatas novelas de Scott Fitzgerald
Me quiero atrincherar, entre tus pechos mágicos
Son tan sublimes y tan poco diplomáticos
Soy un lunático, y un poco payaso
Antifascista, como el Gernika de Picasso

Por los pueblos que dejaron de ser libres
Por que la revolución es grande
Por el insurgente, que combatió al marine
Por García Lorca, por Miguel Hernández
Por la belleza del fracaso
Por el oprimido, por el que esta preso
Por Pablo Neruda, por Pablo Picasso
Abajo el régimen, hay que tomar el congreso

Bienvenidos a mi estado mental verán
Sin justicia social jamás habrá paz
Quieren guerra, bien, guerra tendrán
Otro cóctel, otra capucha, otro plan, mismo ideal
Compromiso y cultura, a estas alturas
Que menos otros duda, la lleva cruda criatura
Revolución en escenarios y bajo de él
Nos dejamos la vida, el alma, la voz y la piel
El pueblo cubano es ejemplo, eso es una verdad como un templo
Y quien no lo quiera ver
Que no den desde España lecciones de democracia
Cuando la cubana es la mas real que puede haber
Latinoamérica está creando escuela
Ellos dirán por que no marchas a Venezuela
Es por que tengo una mujer con la que envejecer
Y una familia y unos amigos otros ya quisieran
Que las batallas no se ganan desde fuera amigo
Si cambio España será participe no testigo
Y es que la lucha sigue y hará falta un líder
Que al pueblo guíe hacía el verdadero enemigo
Y ellos ya verán, que como a Fidel la historia a mi me absolverá
Por que me mantuve en pie y ya no me moverán
Ni con un tiro en la sien mi lengua callarán
A ver si comprendéis ya que la voz no se encierra
Entre barrotes queda ausente ni ya bajo tierra
Que es el arma mas peligrosa y perra que tiene el pueblo
Tornen temps de carrer, tornen temps de guerra

Por los pueblos que dejaron de ser libres
Por que la revolución es grande
Por el insurgente, que combatió al marine
Por García Lorca, por Miguel Hernández
Por la belleza del fracaso
Por el oprimido, por el que esta preso
Por Pablo Neruda, por Pablo Picasso
Abajo el régimen, hay que tomar el congreso

 
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Publicado por en 17 junio, 2022 en Canciones, Música, Politica

 

Siempre es la misma guerra

Hace poco más de una semana vi un video de Alona. Ella hacía tours en Kiev. En el vídeo, decía que todo estaba bien y tranquilo, como podía verse… gente en la calle y un pequeño parque dónde los niños jugaban. Conozco a Alona y a varias personas más con las que tengo contacto de las veces que estuve en Ucrania. Incluido un hombre llamado Kir que conocí volando desde Madrid y me ofreció literalmente las puertas de su casa en una barbacoa con amigos. Las veces que estuve en Kiev me sentí bien tratado por buena gente. Un lugar quizá con algunas dificultades económicas, pero gente agradable y que en general te ayuda. Un lugar donde se intenta vivir y salir adelante, luchadores y orgullosos de su tierra y gente honrada, con ese tipo de personas camine, comí y compartí mi tiempo. Cuando a uno le tratan tan bien fuera de casa se coge cariño y se mantiene el contacto.

Mi primera vez en Kiev me sorprendió. Es una ciudad abierta al mundo, moderna y vieja a la vez, con el encanto que eso conlleva. Que tiene de todo, bonita y acogedora por la que apetece caminar entre su gente que vivía tranquila. Andar desde la Plaza Kontraktova al Museo de la Gran Guerra era un placer para la vista. Paseando por la plaza del Maidán desfilaban un numeroso grupo de soldados: era el aniversario de la revolución del 2014. Me llamó la atención porque todos eran muy críos. Dispuestos eso sí, sin hacer spoiler ya, a luchar por su país y morir, vendiendo cara la piel. Intenté hablar y ver los puntos de vista de la gente de allí, comprender el nacionalismo y ese orgullo patrio que realmente me pareció sano. Ese orgullo por su país y por que los extranjeros lo visitásemos me resultaba acogedor y para muestra de ello el regalo de este libro. Sentí estar rodeado siempre de buenas personas. Años después quizá les comprendo mejor y me duele pensar a donde van con esta invasión…

Guerras cruentas y estúpidas como esta van unas cuantas, y no hace falta irse a la Segunda Guerra Mundial, ahí están los Balcanes o Afganistán. Lo que pasa es que esta vez sí me toca personalmente y eso me hace de alguna manera sufrirlo, sentirme triste y también comprender un poco más que implica una guerra y qué factores la envuelven y observar cómo algo que está en aparente normalidad y calma puede volverse el infierno mismo en cuestión de días. La fragilidad de la vida, que siempre estuvo ahí.

La guerra es gente a uno y otro lado que se matan sin conocerse. Odios nacionalistas (no confundir con sano sentimiento de patria) metido en los pueblos por unos y otros jefes de la tribu que poco o nada les importa la vida de los “suyos”. Más bien hacer negocio maniqueo de ese sentimiento nacionalista que actualmente se vertebra en estados-nación. Leerlo desde una u otra óptica (occidental o rusochina) es siniestro por como adjetivan desde los medios y excusan unos y otros, cuando hace un mes podían besarse la boca. Y es que una vez que alguien empieza una matanza así, todo lo demás no importa. Es claro que el invasor es la Rusia dirigida por un psicópata llamado Putin. Que Zelenski se está portando y está dando la cara, como todo el pueblo Ucraniano, que son los que van a pagar los platos rotos en una batalla totalmente desigual de fuerzas.

¿Los intereses de los países de la OTAN? ¿Y Europa? Al principio parecía que iban a dejar sola a Ucrania después de jugar con ella durante estos años. Que si ahora si, que si ahora no… ¿Acaso países colindantes con Rusia no son miembros y no pasa nada? ¿No son los países soberanos para decidir? Creo que a todos nos alegra saber que Europa tiene al menos capacidad de reacción contra un ganster cuyo único objetivo parece que es desestabilizar y ocupar un país soberano. Nadie aquí a estas alturas es inocente, aunque es evidente quien a comenzado la sangría

Hay mil ópticas geopolíticas, ópticas de ejes (izquierda-derecha, prorruso, étnica), estratégicas, por la cual entender el posicionamiento de todos los actores, desde la OTAN, Europa, Putin, los nacionalismos excluyentes, los grupos paramilitares, la asimilación de la historia en los diferentes pueblos, las expectativas de futuro que prometen las diferentes economías, los Yanukóvich, Timoshenko, Poroshenko… Podemos hacer análisis por horas y horas desde las diferentes ópticas y correlaciones de fuerzas entre estados y sus asociaciones. Ese tablero de ajedrez mundial de poder e interés económico transnacional que se dirime siempre casualmente lejos de los interesados y cerca de los lugares más desfavorecidos que poco o nada tienen que decidir. Porque ya no nos sirven las etiquetas de eje izquierda-derecha o comunista-capitalista, cada vez es más claro que se trata de correlación de fuerzas. De: «lo hago porque puedo», la ley de la jungla, sea o no ético o legal. Pero por lo que veo, todo siempre tiende a explicar y justificar a uno u otro actor o acto, nada más. Es lógico porque toda acción tiene una reacción: la ecuación que tiende a balancearse. Y así debe ser.

Pero conociendo todas las realidades mencionadas arriba y muchas otras, se me ocurre algo más sencillo. Mucho más sencillo: La narrativa de lo que está pasando con las personas. Quitando cada una de las etiquetas, capas u ópticas por las que mirar de las que arriba se mencionan. Hola Kapuscinski.

Siempre es la misma guerra. Lo que hace poco más de una semana era un país y una ciudad tranquila como Kiev donde la gente hacía su vida, se ha convertido en un escenario de guerra donde un ejército profesional arremete contra todo un pueblo para someterle y eliminarle. Para aniquilarlo sistemáticamente sin miramientos. Se derriban edificios residenciales y mueren civiles a miles ya en este momento. Se aplasta la vida. La gente pasa frío y comienza el desabastecimiento y se duerme bajo tierra, recién nacidos incluidos. El odio toma y tomará el control para permitirles seguir adelante en ambos bandos y las heridas calan en las entrañas de las personas delante de tanta destrucción, sangre, fuego y basura. Viva la muerte… muera la inteligencia: la barbarie. Vidas y proyectos de vida que tardaran mucho en volver a lo que eran, si es que lo hacen. Heridas que con el tiempo y dificultad sanarán. Todo esto… ¿Para qué? ¿Para quién? ¿Otra región más del mundo desestabilizada por la decisión de un tirano? ¿Cuando se impongan con la fuerza que harán? ¿Cuanto tiempo durara ese conflicto post guerra? ¿Hasta que punto degradara la convivencia y por cuanto tiempo? ¿Para qué? (Otra vez). Todo esto en pleno siglo XXI, es evidente que es más que evitable. La vida de las personas es más importante que cualquier otra cosa. La vida esta en la paz. Y esa, y me temo que por un rato largo, se la han robado al pueblo Ucraniano. Aunque espero que antes o después salgan de este invierno al que se les esta subyugando. Y ahora que venga cualquier imbécil con su teoría del teorema a analizar o a justificar. Aquí cada uno tenemos nuestra cuota de responsabilidad y no se libra ni el que apunta. Este mundo lo hemos hecho y lo hacemos todos. Aunque no cabe duda que el primer y principal responsable es Putin y su psicopatía narcisista. Esperemos que le borren de la ecuación lo antes posible, porque su soberbia junto con su poder, puede ser muy dañina convirtiendo la vida de mucha gente en una pesadilla.

Dejo para terminar el post que Alona subió en su cuenta de Instagram hoy y mando mucha fuerza para ella, a la buena gente que conozco de allí y a todos los ucranianos que tanto están perdiendo y les están arrebatando en tan poco tiempo: 

“Hace una semana yo vivía alegremente, estaba segura de que esté conflicto bélico jamás iba a suceder pero me equivoqué. Es increíble cómo en pleno siglo XXI se continúen repitiendo errores del pasado… Mi vida ahora dió un giro, todos los ucranianos vivimos 24/7 escuchando las noticias, dormimos en fríos refugios y nuestro reloj despertador es el terrorífico sonido de la sirena de guerra. Toda mi vida se resume en mi mochila, perdí mis pertenencias más preciadas. Es por qué lo único que les puedo decir a todos ustedes… ¡Amigos, valoren cada momento de su vida, porque nunca se sabe cuándo puede cambiar por completo!”

 
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Publicado por en 2 marzo, 2022 en Politica, Viaje, Vivencias

 

Normalidad

— ¿Algo más señora?

— No, dime cuanto es anda.

— Son veintisiete con ochenta y cinco.

— Toma.

— Pero y el billete de diez.

— Con el de veinte tienes, ¿no? Son diecisiete y pico.

— Veintisiete.

— Anda coño.

— Ahí ahí suelte la pasta — Riendo.

— Es que estoy un poco sorda…

— A estas edades estamos ya todas medio sordas, que ni vemos y nos cuesta andar. — Dice otra señora que esperaba su turno.

— Ya será menos hombre… Aquí está la vuelta.

— No se yo eh, pero es normal. Yo visto lo visto… por el tema familiar… tengo familia que está sorda.

— Bueno… — Riendo de nuevo el tendero.

— Ya veremos cuando lleguéis vosotros a los ochenta y. Que yo ya voy por los ochenta.

— ¿Nosotros? Nosotros no llegaremos. — Mira el tendero a su hermano, en tono sereno, ahora sin broma pero con una mueca sonriente.

— Sí hombre… ¿Cómo no vais a llegar? Y mejor que yo… ¡y más años hombre!

— No se yo eh, nosotros visto lo visto… por el tema familiar… no llegamos.

— Bueno hijos que tengáis buen día.

— Buen día señora.

 
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Publicado por en 19 enero, 2022 en Abstracto, Narrativo

 

Lo de la economía especulativa

Diálogo de La Vida Moderna entre David Broncano y Hector de Miguel.

— Yo digo todo esto cuando a día de hoy, que ya la gente se imagina y tú lo sabes, que manejo bastante pasta… sigo teniendo para sorpresa de toda mi gente de alrededor, sigo teniendo cero inversiones. Cero. Osea tengo el dinero en un saco.

— Te digo una cosa, cero inversiones es una inversión.

— Estás haciendo una cosa que todo el mundo diría, cómo puedes tener bastante pasta en varias cuentas de un banco. Lo que pasa es que dudo del juego financiero ¿eh? Me cuesta entrar en ganar dinero mediante maniobras financieras. Prefiero ganarlo mediante los chistes.

— A nivel ético es que tiene muchos recovecos que te pueden hacer dudar, porque claro… Dices mira que fondo tan rentable, y escarbas un poco a ver en qué invierte el dinero y dices claro es que esta gente está metida en la guerra de Afganistán.

— La gente que se dedica a la inversión financiera pura, osea a la especulación financiera y a hacer crecer el dinero mediante el propio dinero. Hacer juegos con el dinero y que eso genere más dinero sin ninguna repercusión en la vida real.

— La frase que da mucha rabia es poner el dinero a trabajar.

— Eso es, la gente que pone el dinero a trabajar, que lo hemos dicho alguna vez. Es de las pocas profesiones o cosas o tal, que si desaparecieran no pasaría nada. Porque no redunda en nada. Sería beneficioso, como mínimo beneficioso. Pero no pasaría nada porque tú esto siempre piensas, yo que sé… si el carpintero que ha montado esto deja de trabajar eso afecta. Ahora, si la gente que utiliza el dinero para ganar más dinero desaparece… no repercute en la vida real.

—  Sería más difícil ser ambicioso. Ambicioso no perdón, avaricioso.

— Tendrían que ganar dinero mediante el trabajo.

—  Claro es que no sería neutro, sería bueno.

—  Aún así en algún momento, algún fondo de estos que te dan poco dinero… En fin que no estoy totalmente en contra. Pero el juego financiero ya hardcore, duro, de ya puramente en el mismo día metes y sacas y todo esto… fuf.

— Esa es otra, la de jugar a bolsa a corto…

— Yo por eso prefiero el dinero mediante mi caso, mi carpintería, que es mediante chistes. El dinero que venga mediante haber hecho chistes, yo eso a tope. Lo otro me cuesta.

— Luego te pueden venir dinero de otras cosas. Yo ahí lo mejor, lo que recomiendo a todo el mundo que ahora quiera invertir y tenga un poquito de amasado es irse a Eslovenia. 

(Risas)

— ¿Qué ha pasado en Eslovenia? Es que estas cosas a veces cuelan eh. Porque esto… El rollo financiero muchas veces es profecía autocumplida total. La gente empieza a decir, no esto ahora hay que invertir en el sur de Argelia… Y la gente empieza a invertir y empieza a ser rentable.

 
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Publicado por en 24 diciembre, 2021 en Abstracto, Politica

 

Rikardo con K y Portugal

Hace poco estuve de visita en Lisboa. No conocía la capital lusa y durante unos días pude disfrutar de una ciudad bonita, viva y con una orografía que te dejará agujetas si no tienes las piernas en forma. Con ese toque decadente que le da un punto especial a sus avenidas y a sus callejones. ¡Una ciudad llena de luz! Poblada con un poquito de gente de a pie y otro poquito de gente más mundana. Las capitales tienen gente de todos los lugares y eso las hace culturalmente ricas y abiertas al mundo sobreto y como es el caso, si son puerto de mar. Pero ya fueran locales o extranjeros, gente amable en general fue lo que me encontré.

Lo mejor de la vida, como una vez me dijo una amiga, somos las personas y es verdad. Lo mejor y lo peor, ¡claro! Pero ahora viene un ejemplo de lo positivo. La cuestión es que de eso va la pequeña historia que quería contar. El segundo día fuimos a Belem e hicimos un Tour. Nuestro guía era nada más y nada menos que Rikardo con K. Fue fácil desenmascarar su origen por el acento, era Colombiano y sabía mucho de historia. Pero lo mejor de todo ¡Era filósofo!. No lo había pensado nunca, pero no se me ocurre un guía mejor para enseñar la historia de un país que un filósofo que sabe de historia.

Paseamos por el Palacio y el Monasterio que miran al río, por donde volvían los navegantes. Después estuvimos en el Monumento a los Descubridores y terminamos en la famosa Torre. Rikardo nos fue explicando acerca de la historia de Portugal y de lo que íbamos visitando. Aquellos días en Lisboa y durante el tour fui consciente de la gran riqueza cultural y la historia que tiene el país y de su orgullo por esa aventura de navegación durante nuestro llamado Siglo de Oro. Aquellas hazañas que alumbraron un nuevo mundo. Que fue quizá, la llegada a América, el acontecimiento más importante de la historia, al menos de occidente. 

Comentó Rikardo, como buen guía, las partes más y menos bondadosas de aquella conquista y su punto de vista como persona que ha leído historia y como latinoamericano. No hace falta estar de acuerdo, pero sí me pareció interesante y enriquecedora su opinión. El tour lo hizo muy divertido y a parte de contarnos los sucesos y las aventuras, siempre dejaba hueco para alguna reflexión después de terminar cada explicación. 

Mi sensación, no solamente durante el tour de Rikardo, es algo que comentó y que se le atribuye al maestro José Saramago: «España y Portugal son como dos hermanos siameses unidos por la espalda que no se han visto la cara». Y quizá es eso, o al menos haya parte de eso. Los designios de la historia, los nacionalismos, tanto lusos como hispanos, nos han hecho a los españoles ignorar Portugal de alguna manera. Que ambos nos miremos con cierto desdén. Realmente desconozco cómo nos miran a nosotros pero puede que sea similar. En cualquier caso el nacionalismo (como cualquier otro) portugués, se funda mediante épicas y enemigos externos y eso hace bastante referencia a la época de Felipe II. Seguramente ese imaginario no ayude allí. Tampoco nuestro escaso imaginario, más bien indiferencia ayuda aquí. Que dañinos son para todos siempre los nacionalismos, sean de donde sean y especialmente al mundo que alumbra, que requiere ya de soluciones transnacionales, del globo entero, para temas como el cambio climático, la pandemia o lo migración. No se pueden dar soluciones individuales a problemas que son colectivos. Pero este, es sin duda harina de otro costal.

Rikardo, que ha vivido en ambos países, es latino y sabe interpretar la historia nos invitó a algo que uno siempre debe hacer cuando viaja, si es que quiere viajar de verdad: mezclarnos con la gente, para ver y sentir que en realidad tenemos un maravilloso mundo común que compartir, algo que no pasa en el resto de Europa, especialmente de pirineos para arriba, y un maravilloso mundo por descubrir de la cultura, la cocina y la historia del nuestro querido país vecino Portugal. Y dicho sea de paso, que bonito suena el sueño de dejar de darnos la espalda para empezar a mirarnos a la cara, dándonos cuenta del gran potencial de convivencia que sospecho que tenemos, apartando nacionalismos y estupideces de índole similar.

Terminó el Tour y nuestro amigo nos dejó con una reflexión interesante que pego a continuación mientras las pequeñas olas chocaban contra la torre de Belem. Después nos dió las gracias uno por uno porque… ¡Se había aprendido todos nuestros nombres! Y no éramos pocos. Desde aquí saludarle y agradecerle por esa delicia de tour y sobre todo por ser buena persona y por su disposición y por llenarnos de presente con su reflexión, ‘Juan de Ávila’, como él me mencionó.

“Los seres humanos estamos atrapados entre dos tiempos sobrecogedores y metafísicos. El tiempo de la historia de la especie que como individuos nos hace diminutos. Siglos de avances de lo humano que podemos contar y revivir en unas pocas horas cómo hemos hecho hoy. El otro; el tiempo de la naturaleza y del universo ante el cual somos si acaso un leve parpadeo. Atrapados entre el pasado que se nos escapa y el universo que nos supera ¿qué nos queda? Lo único que tenemos para controlar es el instante presente, en donde caben aprendizajes, alegrías y emociones sin par.”

La web de tours para la que trabaja:

https://es.takefreetours.com/lisbon-free-walking-tours

 
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Publicado por en 12 diciembre, 2021 en Historia, Reseñas, Viaje, Vivencias

 

Llorar

«Llorar es el momento en que te das cuenta de que las emociones que sientes son demasiado grandes para estar contenidas en tu cuerpo y te das cuenta de que lo necesitas para salir físicamente de tus límites.
Llorar es darse cuenta del límite físico de nuestro cuerpo que no nos permite abrazar el mundo, las personas lejanas o las que ya no están entre nosotros.
El llanto es darse cuenta de que somos desastrosamente y maravillosamente humanos y que lo mejor que podemos hacer es VIVIR cada momento al máximo, sin perjuicio de nosotros mismos y de los demás.
Es vivir tratando de dejar que nazcan flores por donde dejamos nuestras huellas.»

Silvia Bartoli, Agosto de 2018.

 
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Publicado por en 30 noviembre, 2021 en Abstracto, Viaje, Vivencias

 

Cultivando Utopías: El amor es la afirmación de la vida.

Fragmentos de la entrevista en Carne Cruda a José Mujica.

Javier Gallego – Hablando de cosas bonitas, ¿Que flores cultiva en su parcela del rincón del cerro?

Jose Mujica – Estoy cultivando tomates, morrones, boniatos, verduras… todo comestibles.

JG – ¿Y por qué lo hace? ¿Qué le gusta de la agricultura, del cultivo? 

JM – Conversar con la tierra. De ella venimos y a ella vamos. Todos los fenómenos biológicos que se dan encima de ella… y algunos bobos dicen “tengo tierras”, no se dan cuenta que las tierra nos tiene a nosotros, que no es lo mismo.

JG – ¿Y qué le dice la tierra?

JM – Que han pasado muchas especies y probablemente pase la vanidad humana también y el universo siga dando vueltas. Es muy probable que el diccionario del futuro en algún lugar diga “El sapiens, una especie que se auto eliminó prisionera del éxito y del crecimiento”.

JG – ¿Qué es lo que usted necesita para vivir?

JM – Bah, me sobra, ahorro, porque yo preciso muy poco porque concuerdo con Séneca cuando dice que pobres son los que precisan mucho. O los Aymaras que definen que es pobre el que no tiene comunidad. Y yo tengo muchos compañeros que constituyen mi comunidad. Más no preciso.

JG – En su despedida como senador en 2020 usted dijo que en su jardín no cultiva el odio. ¿Qué idas cultiva?

JM – Cultivo siempre la esperanza, porque si miras mirando para atrás es muy útil para aprender del pasado, pero lo más importante es el porvenir para las generaciones que vienen. Y a las generaciones que vienen no les podemos pasar las cuentas de nuestra generación. Que tengan el coraje de cometer sus propios errores, no los nuestros.

[…]

JM – Mi lucha más dura ha sido conmigo mismo. Vivir lo más cerca posible de lo que pienso. La vida es hermosa. Es hermosa con sus contrariedades, y yo pienso que estar vivo es un milagro. ¿Qué es vivir la vida? Es hacer lo que hacen los pájaros, que cantan cada mañana.

JG – ¿Le ha costado mucho vivir lo más cerca posible de lo cree?

JM – No, por el contrario, es el camino de la libertad. Porque es muy sencillo, si tu te dejas engrilletar por las imposiciones de la sociedad de consumo tus necesidades son infinitas y para cubrirlas tienes que gastar el tiempo de tu vida permanentemente y no te queda tiempo para las cosas que a ti te satisfacen. ¿Cuándo estás libre? Cuando ejecutas el tiempo en cosas que a ti te motivan, te gustan. Cuando tienes que llenarte de obligaciones, porque tienes que pagar cuentas porque multiplicaste los gastos estás sometido a la ley de la necesidad y no sos libre. Sencillo. La felicidad está en el tiempo para cultivar los afectos. Las cosas no generan afectos. Lo que generan afecto son los cosos.

JG – Ha dicho antes que su lucha más dura ha sido consigo mismo. Aunque sea fácil decirlo no es fácil llevarlo a cabo. 

JM – Lo que pasa que yo tuve la suerte desgraciada de estar mucho preso y aislado. Entonces empecé a dar valor, la noche que me ponían un colchón en el suelo. Qué no era lo corriente. Y le di importancia a las cosas cotidianas que no se le dan importancia. La cosa es mucho más sencilla y aprendí a cultivar amigos. A cultivar arañas, a cultivar unas ranitas en un lugar muy húmedo. Cosas por el estilo. Porque en el medio de la soledad, tener algo vivo es un mensaje telúrico. 

JG – ¿Eso fue lo que le mantuvo vivo y cuerdo?

JM – Si. Nunca fuí muy cuerdo del todo porque la vida es la relación de Quijote y Sancho. No existe el uno sin el otro. Aprendí mucho. En medio de la soledad aprendí mucho para no sentirme destruido. Siempre le quiero transmitir a las nuevas generaciones que triunfar en la vida no es llegar a ningún lado. Porque el único lugar a donde llegamos es el hoyo que nos va a llevar. Es andar. Triunfar es volverse a levantar cada vez que uno cae. El mensaje de vivir la hermosa y despiadada aventura de la vida. Así con mayúsculas. Es el único milagro que hay: haber nacido. Y cuando llegue la doña anunciando la muerte, le diré, tengo ganas de decirle por favor señora sirva otra vuelta, que esto es estupendo. Tengo defectos, como cualquiera, y soy dueño de mis defectos. Me gusta el buen vino, y del otro lado del hoyo, no tengo ninguna confirmación de que se pueda beber buen vino.

JG – ¿Cuál diría entonces que es el sentido de su vida?

JM – Tratar de que quede un escaloncito un poco mejor para los que van a venir luego de nosotros. Y el otro sentido; que haya brazos jóvenes que levanten viejas banderas cuando no estemos. Porque la lucha no es para un día: es eterno del devenir humano. Y tiene que haber gente comprometida con la justicia social, con el sueño de equidad, con el sueño de una humanidad un poco mejor. Algunos le dicen utopía. No me importa como le digan. El hombre es un animal utópico, esencialmente utópico. Cualquier trabajo de antropologia te muestra que en todas las edades intentaron creer en algo que no podían demostrar. Este es un animal que precisa utopía, y cuando no la tiene se puede hacer hincha del Barsa, del Real Madrid… aunque sea una sociedad anónima, pero precisa creer en algo.

JG – Mejor creer en buenas utopías y seguir caminando hacia ellas toda la vida como ha hecho Pepe Mujica. 

JM – La vida es una siembra y quienes estamos comprometidos, estamos comprometidos toda la vida. Con aciertos, con errores… con algún pequeño triunfo. En realidad somos parte de esa cosa fermental que tienen las sociedades persiguiendo ideas de solidaridad tras el sueño de que el hombre es un animal que puede mejorarse a sí mismo a pesar de todos los pesares. Si puede caminar a la luna o a Marte, ¿Cómo no va a poder caminar territorio adentro? Para intentar acentuar la empatía y la solidaridad en lugar del egoísmo y el odio. Es posible. […] Es mucho más difícil un cambio cultural que un cambio material porque al fin y al cabo nuestros abuelos como Robespierre era el Dios razón. Habría que quebrar el mundo escolástico, los prejuicios… y endiosamos a la razón. Y el hombre es razón pero es además muchas otras cosas. Tiene pasión, sentimientos, afán de posesión, también un poco de empatía. Es una cosa más compleja. La ciencia del marketing sabe más que la ciencia de la política. El problema es aprender y seguir cultivando esperanza. La sociedad hiperconsumista es funcional a la acumulación: necesita que gastemos una parte de nuestra vida confundiendo ser con tener. Tenemos que pelear por el sentido de felicidad y eso no es sencillo porque esa telaraña gigantesca que nos envuelve, te presiona por todas partes, por eso esto no tiene nada de sencillo. La gente cree que el poder esta con los ejércitos y con los tanques. El poder está en las reacciones subliminales que el hombre y la mujer practican sin darse cuenta, en el seno de su vida. Cambiar eso es una larga marcha; va a costar un poco. Creo que vamos perdiendo por un lado, porque lo que más nos debilita es que perdemos sentido primitivo de la vida: somos más cultos, tenemos más información, más tecnología, pero somos terriblemente débiles ante las circunstancias de la vida. Pero hay signos alentadores. Los trabajadores del futuro son los que están entrando a las universidades hoy. No todo está perdido, porque yo he visto un inconformismo en la base de todas las universidades, sean de Tokio, de Estambul, de Harvard, de Río de Janeiro, o la UNAM de México, donde vaya… Hay un inconformismo latente de la juventud más cultivada. Ello no quiere decir que no terminen hidropesicos y envejecidos de trabajar para una multinacional. Pero de allí va a salir fermento para la causa del progreso humano. A pesar de todo, sigo confiando en el sapien. Y sobre todo en las sapiens.

JG – Dicen que para que te guste el tango, uno tiene que haber sufrido algunas derrotas, ¿Cuáles son las suyas? O la que más recuerda…

JM – Inconmensurables… No le supe decir lo que tenía que decirle a un par de ojos verdes cuando era joven. 

JG – ¿Y la victoria?

JM – Sacarme los zapatos después de la presidencia.

JG – ¿Hizo todo lo que pudo?

JM – No… hice un poquito de lo que soñaba. Tener el gobierno no es tener el poder, ni cosa que se le parezca. Es tener un poquito, un permiso. Es transitorio. Los humanos tenemos mucha más capacidad de soñar que de poder concretar. Hay todavía mucha brecha social que no la pudimos atender como se merecía. Nos acordamos de los más sumergidos como las empleadas domésticas o los peones rurales. Siempre acordándonos de los más débiles y tuvimos algunos líos con los que les tenemos que meter la mano en el bolsillo para repartir.

JG – Dice usted que vio cosas que le horrorizaban en su vida política. ¿Cuáles?

JM – La miseria y el egoísmo humano. Fíjate tú que yo dije que iba a poner el 80% de lo que ganaba para hacerle viviendas a las mujeres abandonadas pobres, con hijos. Y esperaba que la alta burocracia pusiera algo. Todos me dieron un apoyo moral pero nadie fue capaz de poner un 1% voluntariamente y le quise poner un impuesto a las grandes concentraciones de tierra. Tuve lío hasta con la justicia. No tuve ninguna suerte.

JG – En cuanto al cambio climático, ¿Seguimos sin entender el desafío?

JM – Si, no cabe duda. Fíjate tú en cosas como la pandemia. No nos podemos sacar la pandemia de encima porque no comprendimos que había que tener por conveniencia un gesto solidario con la humanidad y vacunar a todos. Colectivizar las patentes y que se pudieran fabricar la mayor cantidad de vacunas rápido. Con ello le dimos tiempo al virus para que vaya mutando. Yo creo que a los laboratorios que fabrican vacunas les va muy bien porque han prolongado la vigencia del mercado. El señor presidente de EEUU, que es el país más fuerte, en un discurso dijo que estaba de acuerdo con colectivizar el conocimiento de las patentes. Lo dijo una vez y después se cayó la boca, no dijo más nada. Lo que quiere decir que en estas cosas el señor presidente de EEUU no manda un carajo.

JG – Es el jefe de la planta de supermercado, no más… ¿Y cómo nos enfrentamos a esas gigantescas fuerzas que nos gobiernan? ¿Qué hacemos?

JM – Lo que hacemos no sé. Lo que le quiero transmitir a la gente es que no se puede cambiar el mundo. Pero es como una avenida llena de autos. Tienes que aprender a cruzar la calle sin que los autos te pillen. Es decir, no puedes cambiar el mundo, pero puedes cambiar tu cabeza. Eso está dentro de lo posible. Trata de que no te atrape el consumismo y trabaja para vivir. Porque si no trabajas para vivir estás viviendo a costilla de otro que trabaja, pero no vivas para trabajar. Tienes que vivir para vivir. Como decían los viejos griegos; nada en demasía: tienes que ponerte límites. Porque si no te pones límites, el mercado te va a tener toda la vida pagando cuotas.

JG – ¿Cree usted que, como decían los viejos griegos, los cínicos en concreto, que es en los márgenes donde se puede encontrar esa felicidad? Fuera de este sistema…

JM – Es posible culturalmente que esa locura te arrastre. Eso es posible. Después el cambio es otra historia… veremos. Para eso trabajamos y ya tuvimos otra derrota muy grande. Pienso que los recursos materiales que tiene la época son fantásticos. La inteligencia artificial es un peligro, es un enemigo, pero bien usada puede quitarnos de encima una multitud de penurias. La tecnología puede ser maravillosa, pero el problema es que es como el cuchillo: depende del brazo que maneje la tecnología y los intereses que se muevan: si son para promover la empatía y la solidaridad humana y con un fuerte sentimiento de equidad, es maravilloso. Si son para carreras de la acumulación, para seguir multiplicando mil millonarios que se gastan una fortuna para ir  a mirar la tierra cuatro minutos desde arriba… estamos fritos.

JG – ¿Usted sigue creyendo en la revolución socialista como la que le inspiró en sus primeros años? Cuba era una de sus inspiraciones.

JM – No se si es posible las revoluciones o algo por el estilo. Lo que quiero señalar es que los sapiens vivimos prácticamente doscientos mil años, en sistemas que eran prácticamente socialistas. Porque no estaba separado lo mío y lo tuyo. Vivíamos en comunidades gregarias de cuarenta a cincuenta tipos. A tal punto que despues de la pena de muerte, lo más grabe era que te echaran de la comunidad. Así recorrió el sapiens toda la tierra. Hace treinta mil años empezó la revolución agrícola, y con ello empezó la historia de lo tuyo y lo mío, y no del nosotros. Este sentido que hemos creado no es un invento natural de la naturaleza. El invento natural de la naturaleza es el otro, el vivir en comunidad, el ser gregario. Andamos con una cosa perdida de nosotros mismos, por eso nos hacemos hinchas del Barsa o del Real porque precisamos una comunidad y de alguna forma la tenemos que inventar inconscientemente porque hay un hombre prehistórico dentro de nosotros. Yo creo en eso, por eso tengo esperanza en retomar. No retomar el atraso, sino, poner la tecnología al servicio de la felicidad humana y no de la acumulación. Si estoy equivocado… lo que vendrá… Porque mira; si siete mil millones de personas van a vivir como viven las sociedades opulentas aumentando todo los años el nivel de basura y de cosas que desechan precisamos tres planetas para sostener eso. Entonces eso que se está planteando es mentira, no es posible para toda la humanidad. Lo que significa que de seguir así va a haber una subhumanidad y va a haber un muro que la va a separar de la humanidad rica. Y eso es una fuente de conflictos inevitablemente. Lo que va a pasar… no tengo la piedra. Pero me gustaría estar en ese debate.

JG – ¿Pepe le queda algo por hacer?

JM – ¡Si! Siempre tengo proyectos. Estoy haciendo un almácigo de robles. En total unos tres mil árboles. Y sueño que los voy a plantar ¿Te das cuenta que no son pa mí? Siempre me creo una causa hacia adelante. 

JG – ¿Cómo le gustaría ser recordado?

JM – Me gustaría que me recordaran cuando levantan las banderas que simbolizan nuestra lucha. Mientras que haya brazos que levanten esas banderas, yo estaré presente. Porque es el sentido de la vida: la lucha. 

JG – Pues ya le digo que yo va a haber brazos, muchos, levantando esas banderas en el futuro. Dice usted que espera la carroza de la vieja inevitable con la mayor alegria que se puede, ¿No le tiene miedo?

JM – No… no. Tal vez es lo que hace más grato la vida. Y hasta ahora ha sido la única cosa realmente democrática que existe.

JG – Eso es cierto. Se muere igual un mendigo que un rey. ¿Dónde encuentra usted la alegría? Esa alegría donde uno espera a la vieja inevitable. 

JM – En las hojas de los árboles. En la madrugada cuando los pájaros cantan. Que después salen desesperados a pelar su pitanza, pero primero cantan. Todo el mundo de la vida, es un canto siempre de esperanza. Aunque sabe o no sabe, pero inevitablemente la muerte la va a derrotar. Pero para eso se inventó el amor, para empujarnos a reproducirnos. La compensación a la muerte es el amor, porque es la afirmación de la vida. Por eso cuando tenga que venir que venga. Jugaremos un rato a las cartas.

De otros mundos: José Mujica / Por más mierda que sea el capitalismo, es el  que ayuda a crecer
 
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Publicado por en 17 noviembre, 2021 en Amor, Entrevistas, Politica

 

Bolero en Berlín

Letra Chikos del Maíz – Bolero en Berlín.

¿Lo recuerdas? Tan borrachos los sábados
Explorando nuestros cuerpos diáfanos
Vaya dos, no había mayor escándalo
Mi lengua en tu espalda y mi frase en tu hipotálamo
Follábamos, sobre las cuerdas de una guitarra
De Victor Jara o de Violeta Parra
Y nada raro, sólo fuimos dos Bolivarianos
Que cada noche de guerra una tierra liberamos
Y bailamos, ron en mano, fumando habanos
Mientras en Girón morían norteamericanos
¿Por qué me excita tu criterio y tu bajo hemisferio
Pero mucho más la caída de un imperio?
Todo era vértigo y pretéritos
Días eléctricos, amor hipotético
Escéptico sin fin, sin miedo y sin dormir
Tu cama era Berlín, y nosotros dos soviéticos
Y huyamos de las cuerdas del romanticismo
Del egoísmo de no querernos a nosotros mismos
Que ni yo soy tuyo ni tu eres mía
Sólo siendo libres supimos hacernos compañía
Y a la mierda la melancolía
Que la vida son dos días, sirve más sangría
Que el tiempo no se detiene y tú eliges
Disgustos o placeres, dime que prefieres
Porque nos queda la memoria
Nos queda nuestra historia
Da igual si ruina o gloria
Nos quedan los sueños y la rabia
Aunque mañana nos separemos como Yugoslavia

Canto pra falar agora precisa
Estou perto de voçe nao poso ver
A felicidade tem teu nome
Hoje minha saudade não te ver

Segunda parte, a modo de epilogo
Tu coño sabe a pódium de discoteca de polígono
A politono de eskorbuto, a droga
Tú hacías de Lauren Bacall, yo de Humphrey Bogart
Sharapova de color caoba
Follaremos en tu mezquita
En tu ermita y en tu sinagoga
Soñando con estar en boga
Otro beso colgado, otro cigarrillo a orillas del Volga
Francotiradora en el tejado
Seré el recluta alemán
Tú serás mi Stalingrado
Claro, que el invierno es imposible contigo
Soy un judas y un crack como Figo
Crimen y castigo, busco abrigo en noches gélidas
Mañanas pretéritas
Arquitectura del olvido
Aquellas noches viendo Terminator
Aquellas vacaciones en Lekeitio
Aquellos pleitos, y tu sonrisa
Ya me cansé de discusiones
De vivir demasiado deprisa
No te quiero sumisa, te quiero libre
Subir esa montaña y sentir la brisa
Soñar con el caribe y todas esas vainas
Vivir en Treme, Nueva Orleans
Bailar en el desfile, bañarse en Cannes, instantes
La cara que pusiste cuando te regale las Martens
Y tus ojos brillantes
No perderé esta carrera como Mesala
Chavala, que nadie te corte las alas
Los hijos que no tuvimos tiran piedras en Ramallah

Canto pra falar agora precisa
Estou perto de voçe nao poso ver
A felicidade tem teu nome
Hoje minha saudade não te ver
Voltar só tem lembrança
Menino se vai ficar
Sonhar se vai agora
Caminhar, brincar pra la
Arranca me se juro com carinho
Que eu assim, mas nao posso ver
A felicidade tem teu nome
Hoje minha saudade nao te ver

 
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Publicado por en 12 noviembre, 2021 en Sin categoría