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Llorar

«Llorar es el momento en que te das cuenta de que las emociones que sientes son demasiado grandes para estar contenidas en tu cuerpo y te das cuenta de que lo necesitas para salir físicamente de tus límites.
Llorar es darse cuenta del límite físico de nuestro cuerpo que no nos permite abrazar el mundo, las personas lejanas o las que ya no están entre nosotros.
El llanto es darse cuenta de que somos desastrosamente y maravillosamente humanos y que lo mejor que podemos hacer es VIVIR cada momento al máximo, sin perjuicio de nosotros mismos y de los demás.
Es vivir tratando de dejar que nazcan flores por donde dejamos nuestras huellas.»

Silvia Bartoli, Agosto de 2018.

 
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Publicado por en 30 noviembre, 2021 en Abstracto, Viaje, Vivencias

 

Cultivando Utopías: El amor es la afirmación de la vida.

Fragmentos de la entrevista en Carne Cruda a José Mujica.

Javier Gallego – Hablando de cosas bonitas, ¿Que flores cultiva en su parcela del rincón del cerro?

Jose Mujica – Estoy cultivando tomates, morrones, boniatos, verduras… todo comestibles.

JG – ¿Y por qué lo hace? ¿Qué le gusta de la agricultura, del cultivo? 

JM – Conversar con la tierra. De ella venimos y a ella vamos. Todos los fenómenos biológicos que se dan encima de ella… y algunos bobos dicen “tengo tierras”, no se dan cuenta que las tierra nos tiene a nosotros, que no es lo mismo.

JG – ¿Y qué le dice la tierra?

JM – Que han pasado muchas especies y probablemente pase la vanidad humana también y el universo siga dando vueltas. Es muy probable que el diccionario del futuro en algún lugar diga “El sapiens, una especie que se auto eliminó prisionera del éxito y del crecimiento”.

JG – ¿Qué es lo que usted necesita para vivir?

JM – Bah, me sobra, ahorro, porque yo preciso muy poco porque concuerdo con Séneca cuando dice que pobres son los que precisan mucho. O los Aymaras que definen que es pobre el que no tiene comunidad. Y yo tengo muchos compañeros que constituyen mi comunidad. Más no preciso.

JG – En su despedida como senador en 2020 usted dijo que en su jardín no cultiva el odio. ¿Qué idas cultiva?

JM – Cultivo siempre la esperanza, porque si miras mirando para atrás es muy útil para aprender del pasado, pero lo más importante es el porvenir para las generaciones que vienen. Y a las generaciones que vienen no les podemos pasar las cuentas de nuestra generación. Que tengan el coraje de cometer sus propios errores, no los nuestros.

[…]

JM – Mi lucha más dura ha sido conmigo mismo. Vivir lo más cerca posible de lo que pienso. La vida es hermosa. Es hermosa con sus contrariedades, y yo pienso que estar vivo es un milagro. ¿Qué es vivir la vida? Es hacer lo que hacen los pájaros, que cantan cada mañana.

JG – ¿Le ha costado mucho vivir lo más cerca posible de lo cree?

JM – No, por el contrario, es el camino de la libertad. Porque es muy sencillo, si tu te dejas engrilletar por las imposiciones de la sociedad de consumo tus necesidades son infinitas y para cubrirlas tienes que gastar el tiempo de tu vida permanentemente y no te queda tiempo para las cosas que a ti te satisfacen. ¿Cuándo estás libre? Cuando ejecutas el tiempo en cosas que a ti te motivan, te gustan. Cuando tienes que llenarte de obligaciones, porque tienes que pagar cuentas porque multiplicaste los gastos estás sometido a la ley de la necesidad y no sos libre. Sencillo. La felicidad está en el tiempo para cultivar los afectos. Las cosas no generan afectos. Lo que generan afecto son los cosos.

JG – Ha dicho antes que su lucha más dura ha sido consigo mismo. Aunque sea fácil decirlo no es fácil llevarlo a cabo. 

JM – Lo que pasa que yo tuve la suerte desgraciada de estar mucho preso y aislado. Entonces empecé a dar valor, la noche que me ponían un colchón en el suelo. Qué no era lo corriente. Y le di importancia a las cosas cotidianas que no se le dan importancia. La cosa es mucho más sencilla y aprendí a cultivar amigos. A cultivar arañas, a cultivar unas ranitas en un lugar muy húmedo. Cosas por el estilo. Porque en el medio de la soledad, tener algo vivo es un mensaje telúrico. 

JG – ¿Eso fue lo que le mantuvo vivo y cuerdo?

JM – Si. Nunca fuí muy cuerdo del todo porque la vida es la relación de Quijote y Sancho. No existe el uno sin el otro. Aprendí mucho. En medio de la soledad aprendí mucho para no sentirme destruido. Siempre le quiero transmitir a las nuevas generaciones que triunfar en la vida no es llegar a ningún lado. Porque el único lugar a donde llegamos es el hoyo que nos va a llevar. Es andar. Triunfar es volverse a levantar cada vez que uno cae. El mensaje de vivir la hermosa y despiadada aventura de la vida. Así con mayúsculas. Es el único milagro que hay: haber nacido. Y cuando llegue la doña anunciando la muerte, le diré, tengo ganas de decirle por favor señora sirva otra vuelta, que esto es estupendo. Tengo defectos, como cualquiera, y soy dueño de mis defectos. Me gusta el buen vino, y del otro lado del hoyo, no tengo ninguna confirmación de que se pueda beber buen vino.

JG – ¿Cuál diría entonces que es el sentido de su vida?

JM – Tratar de que quede un escaloncito un poco mejor para los que van a venir luego de nosotros. Y el otro sentido; que haya brazos jóvenes que levanten viejas banderas cuando no estemos. Porque la lucha no es para un día: es eterno del devenir humano. Y tiene que haber gente comprometida con la justicia social, con el sueño de equidad, con el sueño de una humanidad un poco mejor. Algunos le dicen utopía. No me importa como le digan. El hombre es un animal utópico, esencialmente utópico. Cualquier trabajo de antropologia te muestra que en todas las edades intentaron creer en algo que no podían demostrar. Este es un animal que precisa utopía, y cuando no la tiene se puede hacer hincha del Barsa, del Real Madrid… aunque sea una sociedad anónima, pero precisa creer en algo.

JG – Mejor creer en buenas utopías y seguir caminando hacia ellas toda la vida como ha hecho Pepe Mujica. 

JM – La vida es una siembra y quienes estamos comprometidos, estamos comprometidos toda la vida. Con aciertos, con errores… con algún pequeño triunfo. En realidad somos parte de esa cosa fermental que tienen las sociedades persiguiendo ideas de solidaridad tras el sueño de que el hombre es un animal que puede mejorarse a sí mismo a pesar de todos los pesares. Si puede caminar a la luna o a Marte, ¿Cómo no va a poder caminar territorio adentro? Para intentar acentuar la empatía y la solidaridad en lugar del egoísmo y el odio. Es posible. […] Es mucho más difícil un cambio cultural que un cambio material porque al fin y al cabo nuestros abuelos como Robespierre era el Dios razón. Habría que quebrar el mundo escolástico, los prejuicios… y endiosamos a la razón. Y el hombre es razón pero es además muchas otras cosas. Tiene pasión, sentimientos, afán de posesión, también un poco de empatía. Es una cosa más compleja. La ciencia del marketing sabe más que la ciencia de la política. El problema es aprender y seguir cultivando esperanza. La sociedad hiperconsumista es funcional a la acumulación: necesita que gastemos una parte de nuestra vida confundiendo ser con tener. Tenemos que pelear por el sentido de felicidad y eso no es sencillo porque esa telaraña gigantesca que nos envuelve, te presiona por todas partes, por eso esto no tiene nada de sencillo. La gente cree que el poder esta con los ejércitos y con los tanques. El poder está en las reacciones subliminales que el hombre y la mujer practican sin darse cuenta, en el seno de su vida. Cambiar eso es una larga marcha; va a costar un poco. Creo que vamos perdiendo por un lado, porque lo que más nos debilita es que perdemos sentido primitivo de la vida: somos más cultos, tenemos más información, más tecnología, pero somos terriblemente débiles ante las circunstancias de la vida. Pero hay signos alentadores. Los trabajadores del futuro son los que están entrando a las universidades hoy. No todo está perdido, porque yo he visto un inconformismo en la base de todas las universidades, sean de Tokio, de Estambul, de Harvard, de Río de Janeiro, o la UNAM de México, donde vaya… Hay un inconformismo latente de la juventud más cultivada. Ello no quiere decir que no terminen hidropesicos y envejecidos de trabajar para una multinacional. Pero de allí va a salir fermento para la causa del progreso humano. A pesar de todo, sigo confiando en el sapien. Y sobre todo en las sapiens.

JG – Dicen que para que te guste el tango, uno tiene que haber sufrido algunas derrotas, ¿Cuáles son las suyas? O la que más recuerda…

JM – Inconmensurables… No le supe decir lo que tenía que decirle a un par de ojos verdes cuando era joven. 

JG – ¿Y la victoria?

JM – Sacarme los zapatos después de la presidencia.

JG – ¿Hizo todo lo que pudo?

JM – No… hice un poquito de lo que soñaba. Tener el gobierno no es tener el poder, ni cosa que se le parezca. Es tener un poquito, un permiso. Es transitorio. Los humanos tenemos mucha más capacidad de soñar que de poder concretar. Hay todavía mucha brecha social que no la pudimos atender como se merecía. Nos acordamos de los más sumergidos como las empleadas domésticas o los peones rurales. Siempre acordándonos de los más débiles y tuvimos algunos líos con los que les tenemos que meter la mano en el bolsillo para repartir.

JG – Dice usted que vio cosas que le horrorizaban en su vida política. ¿Cuáles?

JM – La miseria y el egoísmo humano. Fíjate tú que yo dije que iba a poner el 80% de lo que ganaba para hacerle viviendas a las mujeres abandonadas pobres, con hijos. Y esperaba que la alta burocracia pusiera algo. Todos me dieron un apoyo moral pero nadie fue capaz de poner un 1% voluntariamente y le quise poner un impuesto a las grandes concentraciones de tierra. Tuve lío hasta con la justicia. No tuve ninguna suerte.

JG – En cuanto al cambio climático, ¿Seguimos sin entender el desafío?

JM – Si, no cabe duda. Fíjate tú en cosas como la pandemia. No nos podemos sacar la pandemia de encima porque no comprendimos que había que tener por conveniencia un gesto solidario con la humanidad y vacunar a todos. Colectivizar las patentes y que se pudieran fabricar la mayor cantidad de vacunas rápido. Con ello le dimos tiempo al virus para que vaya mutando. Yo creo que a los laboratorios que fabrican vacunas les va muy bien porque han prolongado la vigencia del mercado. El señor presidente de EEUU, que es el país más fuerte, en un discurso dijo que estaba de acuerdo con colectivizar el conocimiento de las patentes. Lo dijo una vez y después se cayó la boca, no dijo más nada. Lo que quiere decir que en estas cosas el señor presidente de EEUU no manda un carajo.

JG – Es el jefe de la planta de supermercado, no más… ¿Y cómo nos enfrentamos a esas gigantescas fuerzas que nos gobiernan? ¿Qué hacemos?

JM – Lo que hacemos no sé. Lo que le quiero transmitir a la gente es que no se puede cambiar el mundo. Pero es como una avenida llena de autos. Tienes que aprender a cruzar la calle sin que los autos te pillen. Es decir, no puedes cambiar el mundo, pero puedes cambiar tu cabeza. Eso está dentro de lo posible. Trata de que no te atrape el consumismo y trabaja para vivir. Porque si no trabajas para vivir estás viviendo a costilla de otro que trabaja, pero no vivas para trabajar. Tienes que vivir para vivir. Como decían los viejos griegos; nada en demasía: tienes que ponerte límites. Porque si no te pones límites, el mercado te va a tener toda la vida pagando cuotas.

JG – ¿Cree usted que, como decían los viejos griegos, los cínicos en concreto, que es en los márgenes donde se puede encontrar esa felicidad? Fuera de este sistema…

JM – Es posible culturalmente que esa locura te arrastre. Eso es posible. Después el cambio es otra historia… veremos. Para eso trabajamos y ya tuvimos otra derrota muy grande. Pienso que los recursos materiales que tiene la época son fantásticos. La inteligencia artificial es un peligro, es un enemigo, pero bien usada puede quitarnos de encima una multitud de penurias. La tecnología puede ser maravillosa, pero el problema es que es como el cuchillo: depende del brazo que maneje la tecnología y los intereses que se muevan: si son para promover la empatía y la solidaridad humana y con un fuerte sentimiento de equidad, es maravilloso. Si son para carreras de la acumulación, para seguir multiplicando mil millonarios que se gastan una fortuna para ir  a mirar la tierra cuatro minutos desde arriba… estamos fritos.

JG – ¿Usted sigue creyendo en la revolución socialista como la que le inspiró en sus primeros años? Cuba era una de sus inspiraciones.

JM – No se si es posible las revoluciones o algo por el estilo. Lo que quiero señalar es que los sapiens vivimos prácticamente doscientos mil años, en sistemas que eran prácticamente socialistas. Porque no estaba separado lo mío y lo tuyo. Vivíamos en comunidades gregarias de cuarenta a cincuenta tipos. A tal punto que despues de la pena de muerte, lo más grabe era que te echaran de la comunidad. Así recorrió el sapiens toda la tierra. Hace treinta mil años empezó la revolución agrícola, y con ello empezó la historia de lo tuyo y lo mío, y no del nosotros. Este sentido que hemos creado no es un invento natural de la naturaleza. El invento natural de la naturaleza es el otro, el vivir en comunidad, el ser gregario. Andamos con una cosa perdida de nosotros mismos, por eso nos hacemos hinchas del Barsa o del Real porque precisamos una comunidad y de alguna forma la tenemos que inventar inconscientemente porque hay un hombre prehistórico dentro de nosotros. Yo creo en eso, por eso tengo esperanza en retomar. No retomar el atraso, sino, poner la tecnología al servicio de la felicidad humana y no de la acumulación. Si estoy equivocado… lo que vendrá… Porque mira; si siete mil millones de personas van a vivir como viven las sociedades opulentas aumentando todo los años el nivel de basura y de cosas que desechan precisamos tres planetas para sostener eso. Entonces eso que se está planteando es mentira, no es posible para toda la humanidad. Lo que significa que de seguir así va a haber una subhumanidad y va a haber un muro que la va a separar de la humanidad rica. Y eso es una fuente de conflictos inevitablemente. Lo que va a pasar… no tengo la piedra. Pero me gustaría estar en ese debate.

JG – ¿Pepe le queda algo por hacer?

JM – ¡Si! Siempre tengo proyectos. Estoy haciendo un almácigo de robles. En total unos tres mil árboles. Y sueño que los voy a plantar ¿Te das cuenta que no son pa mí? Siempre me creo una causa hacia adelante. 

JG – ¿Cómo le gustaría ser recordado?

JM – Me gustaría que me recordaran cuando levantan las banderas que simbolizan nuestra lucha. Mientras que haya brazos que levanten esas banderas, yo estaré presente. Porque es el sentido de la vida: la lucha. 

JG – Pues ya le digo que yo va a haber brazos, muchos, levantando esas banderas en el futuro. Dice usted que espera la carroza de la vieja inevitable con la mayor alegria que se puede, ¿No le tiene miedo?

JM – No… no. Tal vez es lo que hace más grato la vida. Y hasta ahora ha sido la única cosa realmente democrática que existe.

JG – Eso es cierto. Se muere igual un mendigo que un rey. ¿Dónde encuentra usted la alegría? Esa alegría donde uno espera a la vieja inevitable. 

JM – En las hojas de los árboles. En la madrugada cuando los pájaros cantan. Que después salen desesperados a pelar su pitanza, pero primero cantan. Todo el mundo de la vida, es un canto siempre de esperanza. Aunque sabe o no sabe, pero inevitablemente la muerte la va a derrotar. Pero para eso se inventó el amor, para empujarnos a reproducirnos. La compensación a la muerte es el amor, porque es la afirmación de la vida. Por eso cuando tenga que venir que venga. Jugaremos un rato a las cartas.

De otros mundos: José Mujica / Por más mierda que sea el capitalismo, es el  que ayuda a crecer
 
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Publicado por en 17 noviembre, 2021 en Amor, Entrevistas, Politica

 

Bolero en Berlín

¿Lo recuerdas? Tan borrachos los sábados
Explorando nuestros cuerpos diáfanos
Vaya dos, no había mayor escándalo
Mi lengua en tu espalda y mi frase en tu hipotálamo
Follábamos, sobre las cuerdas de una guitarra
De Victor Jara o de Violeta Parra
Y nada raro, sólo fuimos dos Bolivarianos
Que cada noche de guerra una tierra liberamos
Y bailamos, ron en mano, fumando habanos
Mientras en Girón morían norteamericanos
¿Por qué me excita tu criterio y tu bajo hemisferio
Pero mucho más la caída de un imperio?
Todo era vértigo y pretéritos
Días eléctricos, amor hipotético
Escéptico sin fin, sin miedo y sin dormir
Tu cama era Berlín, y nosotros dos soviéticos
Y huyamos de las cuerdas del romanticismo
Del egoísmo de no querernos a nosotros mismos
Que ni yo soy tuyo ni tu eres mía
Sólo siendo libres supimos hacernos compañía
Y a la mierda la melancolía
Que la vida son dos días, sirve más sangría
Que el tiempo no se detiene y tú eliges
Disgustos o placeres, dime que prefieres
Porque nos queda la memoria
Nos queda nuestra historia
Da igual si ruina o gloria
Nos quedan los sueños y la rabia
Aunque mañana nos separemos como Yugoslavia

Canto pra falar agora precisa
Estou perto de voçe nao poso ver
A felicidade tem teu nome
Hoje minha saudade não te ver

Segunda parte, a modo de epilogo
Tu coño sabe a pódium de discoteca de polígono
A politono de eskorbuto, a droga
Tú hacías de Lauren Bacall, yo de Humphrey Bogart
Sharapova de color caoba
Follaremos en tu mezquita
En tu ermita y en tu sinagoga
Soñando con estar en boga
Otro beso colgado, otro cigarrillo a orillas del Volga
Francotiradora en el tejado
Seré el recluta alemán
Tú serás mi Stalingrado
Claro, que el invierno es imposible contigo
Soy un judas y un crack como Figo
Crimen y castigo, busco abrigo en noches gélidas
Mañanas pretéritas
Arquitectura del olvido
Aquellas noches viendo Terminator
Aquellas vacaciones en Lekeitio
Aquellos pleitos, y tu sonrisa
Ya me cansé de discusiones
De vivir demasiado deprisa
No te quiero sumisa, te quiero libre
Subir esa montaña y sentir la brisa
Soñar con el caribe y todas esas vainas
Vivir en Treme, Nueva Orleans
Bailar en el desfile, bañarse en Cannes, instantes
La cara que pusiste cuando te regale las Martens
Y tus ojos brillantes
No perderé esta carrera como Mesala
Chavala, que nadie te corte las alas
Los hijos que no tuvimos tiran piedras en Ramallah

Canto pra falar agora precisa
Estou perto de voçe nao poso ver
A felicidade tem teu nome
Hoje minha saudade não te ver
Voltar só tem lembrança
Menino se vai ficar
Sonhar se vai agora
Caminhar, brincar pra la
Arranca me se juro com carinho
Que eu assim, mas nao posso ver
A felicidade tem teu nome
Hoje minha saudade nao te ver

 
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Publicado por en 12 noviembre, 2021 en Sin categoría

 

Familia

Familia es tierra firme. Es paz, solidaridad y tranquilidad. Es calor, es abrazo, es piel y es mirar con ternura. Es lealtad entre iguales. Es estar rodeado de personas con las que uno está tal cual es. Dónde la mayor parte del tiempo hay alegría serena y humor que juega a favor de lo importante: el equipo. Por eso es trabajo en equipo y es descanso a la vez. Es un ambiente dónde no cabe la mentira ni lo hostil. Es sentirse seguro, en una paz que parece infinita dentro de una intimidad compartida. Es la vieja y dulce costumbre de personas que se quieren. Quererse en el sentido de Fromm: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento. Es algo que flota en el ambiente y se respira con el corazón. Sentirse parte de pero sin obligación a. Algo que no se toca, pero que es suave. Que funciona en consonancia y sin tensión. Que discurre armonioso y suena alegre, igual que un riachuelo rodeado de animales. Allí donde no hace falta demostrar ni que te demuestren. Ser y estar, nada más. Es una manera conjunta de caminar la vida, ampararse y atrincherarse frente al frío que esta inflige a veces. La familia de uno, de sangre o no, no es más que la parte base de nuestra eterna condición gregaria y humana. Es la riqueza del ser. Tan importante y necesaria, creo, para poder desarrollar nuestra otra cara con equilibrio: la condición de seres individuales. Quizá entender que es la familia es entender e interpretar la vida propia y ajena.

 
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Publicado por en 27 octubre, 2021 en Amor, Vivencias

 

Sao Paulo

Letra Chikos del Maíz – Sao Paulo.

Mientras destruyen a la gente para que tú puedas seguir trabajando
Trabajando en una ciudad que no tiene agallas para defender nada que no sea un maldito dólar
Te estoy diciendo que las personas, las personas son más importantes que una caza de brujas
Tú y yo, no las causas ni los principios
Hubbell, las personas son sus principios

Desaparezcamos, huyamos mas allá del mar
Sin miedo a regresar o a no volver jamás
Sin miedos ni complejos ni maletas
Sin egos ni etiquetas, ni ruegos ni respuestas
¿Recuerdas? Tu eras mi patria entera
Mis principios, mi bandera, mi trinchera
Donde combatir nuestros demonios
Y defender la soberanía de este dormitorio
Coño, bebámonos el odio
Seamos imperfectos, seamos malas hierbas
Que si te encuentro gritaré a viva voz
Que prefiero no volverte a ver y ganar la guerra
Lo sé, tu también lo prefieres
Hallar nuevos placeres en combatir a quien te hiere
Y derrotar juntas al enemigo
Comparte este fusil conmigo, mañana fluidos
Ya mañana otra copa de vino
Sin destino, borracho nadando en tu ombligo
Testigos de que no hay domingos aburridos
La rutina la rompimos con risas y mimos
Y aquí seguimos creyéndonos inmortales
Sin temor alguno de que la llama se apague
Y aunque el triunfo tarde como el de Juan Gris
Triunfaremos al fin como la 9 en Paris, si

Desejo proibido, palpita meu centro
Se fica gostoso,vai embora tocar o céu
Misturar loucura e fazer cafuné…
Não há só um jeito Bom para amar…

Soñé que te soñaba
Te besaba y te desnudaba
Surcábamos el cosmos como estela plateada
No se puede doblar, no existe, no hay cuchara
Es demasiado tarde para regresar
Así que vamos a bailar, vamos a soñar
Retozar en el lodo, pico y pala hasta que grites
Vamos a follar, vamos a sudar
Voy a hacerte de todo, de todo lo que me permitas
Dámelo duro, ponte a cuatro patas
Hazme de todo, ponme a prueba
Queremos expropiaciones inmediatas
No queremos mas parches en la rueda
Quiero morir en tu cueva
Muérdeme, escúpeme en la cara
En el sofá y en la mesa de la cocina
Que le jodan al Amazon, que le jodan al Zara
Solo creo en ti y en la guillotina
La playa desierta, aguas cristalinas
Quiéreme como quieres al clima
No le gusta la gasolina
Porque provoca guerras preventivas
Porque contamina
Latex y purpurina, me dijo un viejo
Mejor que ser banquero ser funambulista
Palomitas y cine clásico, amor comunista
Y apocalipsis climático

Desejo proibido, palpita meu centro
Se fica gostoso,vai embora tocar o céu
Misturar loucura e fazer cafuné…
Não há só um jeito Bom para amar…

 
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Publicado por en 4 octubre, 2021 en Sin categoría

 

Carta de amor a Doña Rosita

Esta es la carta con la que participé en el concurso para la obra «7 mujeres lorquianas» que resulto ganadora y fui invitado a leerla en el teatro.

«El recuerdo de tu olor fresco me remueve desde el momento que empiezo a escribir esta carta. Un olor tan embriagador como el romero en primavera. Cierro los ojos y me invade el pecho y luego el cuerpo entero y me sube hasta la cabeza. Ni siquiera la idea de cuarenta días de viaje me hacen sentir lejos de ti y de tu cuerpo. Suerte de las calles y suerte de las gentes del pueblo, que pueden verte cada mañana. Suerte de sus ojos. Y suerte de la luna que puede verte cada noche.

Aquí la vida transcurre a la espera: dura y lenta e incluso a veces me parece que también los pájaros te echan de menos tanto como yo, cuando vuelan sobre los campos. Demasiadas leguas de hacienda, pero no suficientes para dejar de pensarte en cada una de ellas. En días te busco y en días me parece escuchar tu voz entre el dolor y la resignación que este lugar causa en mí por tenerte lejos. Se que no te lo puedo pedir, ni lo haré, pero a veces te veo aquí. Mi cabeza te dibuja aquí paseando entre rosales y mariposas dónde tu voz que suena a canción se entremezcla con el cantar de los pájaros. Como el aire fino del atardecer que disuelve las penas y acaricia suave los rostros. Ligera y pura, igual que el agua que recorre cada rincón de la Alhambra en perfecta armonía arquitectónica. Me estremezco y me emborracho con estos pensamientos que se me clavan después como una espina cuando despierto de ellos. Pero aún así, me dejo llevar una y mil veces mientras me ahogo en un grito que no llega a salir del pecho. Es el anhelo y tu recuerdo lo que llena mis pulmones de aire y mi cabeza de paz. Una paz llena de luz en forma de cielo azul con un alivio a la sombra donde sentarnos. Es nuestro amor lo que me hace caminar cada mañana, de tan verdadero. Es nuestro amor una fortaleza que recorre mi cuerpo.

Cerca del arroyo están floreciendo las azucenas, duran apenas dos semanas. Pero merece la pena esperar todo un año para verlas: son hermosamente blancas y puras. Ojalá pudieras verlas, esta tierra aunque alejada de ti es tan rica… pero en cuanto pueda la dejaré para estar entre tus brazos de igual manera que las enredaderas que custodian las paredes de la casa. Prometo abrazarte hasta el alma. Solo te pido la misma paciencia que requiere la flor de la azucena porque aunque demore, cuando llega, eclipsa todo lo demás con su belleza. La nata de la chanfaina.«

Quiero dar las gracias a Mónica Tello por poner tanta pasión y fuerza encima del escenario y crear esta obra y a todas las actrices del elenco que interpretan a las siete mujeres que aparecen. Por su manera de actuar, de bailar y de cantar, pero sobre todo por su manera de sentirlo y transmitirlo. Al igual que los músicos: guitarra y cantaor. Esa mezcla de teatro, poesía y flamenco es realmente increíble. La peculiaridad del café teatro hace que la obra transcurra con una intimidad y una cercanía que intensifica todo y permite conectar durante toda la sesión. Gracias Mónica por ese amor a la obra de García Lorca y por llevarla a los escenarios en todas las creaciones y adaptaciones que representáis. Es un amor compartido, sin duda. Como él mismo dijo, «La poesía no quiere adeptos, quiere amantes». La suya está bien viva en cada biblioteca y en cada escenario que grita, llora y ríe. Gracias a todos de nuevo, por hacernos vibrar, musical y emocionalmente.

Referencias:

https://www.atrapalo.com/entradas/7-mujeres-lorquianas_e4858046/

http://monicatello.es

 
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Publicado por en 25 junio, 2021 en Amor, Canciones, Música

 

En defensa de la alegría

Le quedan dos días para estar llena pero luce increíble. Después de la ligera tormenta, las nubes se han apartado delicadamente para descubrir la luna. Aunque nada cambie aparentemente, después de que llueva, la atmósfera no es la misma. La luna sigue estando en su sitio, las montañas o edificios no se han movido y los pájaros siguen revoloteando de una manera muy similar. Así parece ser la vida a veces, la apariencia niega en ocasiones la realidad de lo profundo. La esencia está en las raíces, bien abajo. 

No vale cráneo cartesiano para entender la atmósfera, te tiene que calar en los huesos su vibración sutil y llena de verdad: no se entiende, se siente. Esa verdad etérea percibo dentro de mí ahora que miro la luna que aguanta el significado de los dos polos emocionales básicos: el amor y el miedo, novilunio y plenilunio. El amor es la luz de la vida, el amor como fuente de movimiento, crecimiento y creatividad arrolladora mas allá de lo vivo. El amor como algo que trasciende al paisanaje que alcanzan unos ojos. El miedo como estatua que nos separa y nos encierra en nuestras sienes y mata el color. Que nos niega.

Llueva mucho o poco, hay algo que al sentirlo duele menos la vida y tararea bajito centiloquios de armonía. Es la inteligencia llevada a la práctica de la vida y solo hay que mirar un poquito por las calles: hay gente haciendo el humor por cada rincón. Que tira piedras al estanque o que lanza botellas al mar en un acto de convicción para si y los demás. Quizá consciente de tanto que ha recibido de la vida y así lo agradecen. Por muy jodido que uno esté, saber que siempre tienes algo que darle a los demás te salva, porque la vida es juntos. Un cálido gesto que dibuja una sonrisa. Por eso el amor es y sucede ahí donde uno se ríe, se distiende y se libera. Donde no hay miedo de ningún tipo aparece la conexión autentica con los demás. Ahí esta el encuentro. Porque la risa igual que el amor, que abraza sin necesidad de tocar es exactamente lo contrario del miedo. Querer intelectualizar el amor es quitarle el verso a la vida y lo mineral a la tierra. Cuando dos personas se ríen juntas generan un vínculo prácticamente indestructible en un plano de categoría superior. Reírse de sí mismo es romper el hechizo que ejercen nuestros pensamientos: es un paso a la libertad. Uno más del eterno camino. Por eso el amor en todos sus ámbitos sólo germina si es en libertad.

«Si estamos lejos como un horizonte
Si allá quedaron árboles y cielo
Si cada noche es siempre alguna ausencia
Y cada despertar un desencuentro

Usted preguntará por qué cantamos

Cantamos porque el grito no es bastante
Y no es bastante el llanto ni la bronca
Cantamos porque creemos en la gente
Y porque venceremos la derrota

Cantamos porque llueve sobre el surco
Y somos militantes de la vida
Y porque no podemos ni queremos
Dejar que la canción se haga ceniza»

 
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Publicado por en 22 junio, 2021 en Abstracto, Amor, Canciones, Vivencias

 

Macetas de colores

Si uno lo quiere de verdad, la primavera siempre nos llega al cuerpo y a la mente, incluso cuando el invierno se alarga más de la cuenta. Lo importante es buscarla y caminar aun cuando no se la ve. Es tan hermosa que necesita un acto de fe y espiritualidad; un creer para crear. Por muy negra, fuerte y dura que sea la tormenta, la belleza del sol abriéndose paso siempre alumbra un nuevo florecer. Un desbordar de colores, alegría y vida. Eso me hace sentir esta canción, que la estimada primavera esta dentro de nosotros.

primavera flores

Letra «Macetas de colores – El Desván Del Duende y Los Delincuentes» (Reproducción de la canción al final de la publicación)

«La noche esta manchando las paredes
Con pompas de jabón y chocolate
Por Cáceres revientan los claveles
Para gritar que no, que ya es bastante ( ¡Extremadura!)

La noche está manchando las paredes
Con pompas de jabón y chocolate
Debajo de la piedras los claveles
Gritan que no, que ya es bastante

Las faldas de mi niña están colgadas
De la copa de un pino piñonero
Le sobra la mañana una cigarra
Y dos cencerros, y el sol de enero

Siento que la vida es diferente aquí
Y busco el color de su mirada
La luz que invento, la luz que salta cada día
Al sueño que se avalanza (canijo, vente pa Cáceres)

El chaparrón regando tagarninas
Una vieja que baila por las esquinas
Debajo de macetas de colores
Para gritar que no, que ya es bastante

Se trata de vivir enamorado,
Te doy un puñaito de palabras
Se trata de la lluvia en los tejados
Y una guitarra, esta guitarra…

Siento que la vida es diferente aquí
Y busco el color de su mirada
La luz que invento, la luz que salta cada día
Al sueño que se avalanza

Garrapatero, en el desván del abuelo
Aquí te espero
En el desván del duende…

Ey, primo, la vida es bella
Tú verás cómo, (cómo que no?)
Cómo debajo del invierno sube
La primavera.
Ey, primo, la gente en cánovas
Canta, canta pa que debajo
Del invierno suba,
Suba la primavera,
La primaveraa…»

 

 
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Publicado por en 20 mayo, 2021 en Canciones

 

La honestidad y el mar

Iba paseando por la playa, mirando la inmensidad del mar y despidiendo el día. Así me vino a la cabeza el final del poema de Invictus: “Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”. Con esa voz casi ronca y el tono pausado de Morgan Freeman de la película de Mandela.

Alcanzar ese punto de autoconsciencia requiere franquear eventos fuertes en la vida. Superar cosas feas de verdad. Circunstancias que te obligan a hablar y enfrentar a la persona que llevamos adentro sin escapar ni tapar un poquito. A entender nuestros pensamientos, sentir todo y ahondar en ese ser complejo que somos, desde la curiosidad. Creo que se trata de un ejercicio de honestidad con uno mismo siendo condición de posibilidad para llegar a la humildad.

Por otro lado, la escalada de técnica, médica y de confort alcanzados en este último siglo ha sido notable y ha contribuido a que vivamos mejor materialmente y duremos más años. El ser humano ha creado este mundo de manera prodigiosa pero la misma ecuación ha traído de la mano debilidad, estupidez y desvirtuación. Vaciando el respeto a nuestra propia naturaleza y alzándonos como dioses y prostituyendo palabras como libertad o amor. Otro ejemplo que se me ocurre es la idea de considerarse únicamente individualista dada nuestra esencia humana. Me parece de sujetos poco observadores de su persona y de las que les rodean. No estamos fabricados para eso; la ciencia y la evolución así lo demuestran. No el sistema imperante, que de manera cada vez menos subliminal nos indica lo contrario y nos va despojando de conceptos colectivos. Afortunadamente la vida y la naturaleza siempre imponen sus reglas y nos dan lecciones de humildad. Lecciones que a mi a veces me hacen falta.

Esto no implica que le podamos dar un cierto rumbo y contenido determinado a nuestra vida, siendo elegida conscientemente por nosotros. Quizá bajar al infierno y volver a subir a la tierra es necesario para emprender este viaje de comprensión profunda. Madiba estuvo casi treinta años en la cárcel. Parece que le dio tiempo a pensar y a entender las claves de la propia libertad frente a todos los eventos indeseables que la vida le fue poniendo. Ahí está el margen de dignidad, no está en otro lugar. La libertad parece estar en el cultivo de lo de dentro.

Parece razonable ganarse ese margen desde la soledad y la reflexión profunda, de manera sosegada. Sin recorrer ese camino, uno difícilmente estará en disposición de otorgar a los demás limpiamente esa honestidad. Elegir con autonomía y de manera consciente las personas, valores y conceptos que pueblan la vida de uno y cómo relacionarse con ellos. Desde la ternura hacia uno mismo sin quitar un gramo de realidad. Sin añadir un gramo de sobreactuación ni soberbia. Desde el equilibrio y la virtud, que ya manejaron los griegos, dónde el centro de la vida era el hombre. En un diálogo constante con nuestras fortalezas y debilidades. Mirando los caminos posibles pero también la finitudes.

Por eso, cuando paseaba por la playa, pensaba que posiblemente para ser deshonesto con alguien, no hace falta mentirle o engañarle con otra persona. El hecho de permanecer en contacto y próximo a alguien sin hacerlo desde la propia autonomía y honestidad ya nos posiciona de manera indecorosa. Ya sean parejas, amigos o familiares. Y lo que das a los demás te lo acabas dando a ti mismo. ¿O quizá suceda al revés? Quién sabe.

Pienso que también es deshonesto querer ver, saber y poseer todo, incluida la verdad. Es etero e imposible. Intentarlo es una jodida desventura. Así que espero que quede claro que esto es simplemente mi opinión y aún convencido de lo que escribo, estaré seguramente equivocado en algunas cosas. 

Pero en cualquier caso, sentir y pisar despacio la arena de la playa y ver el sol ponerse en silencio me ayuda a ser honesto. Porque la naturaleza, que es nuestra casa y de la cual formamos parte desde el principio de los tiempos, nos pone en escucha directa con nosotros mismos. No se trata de desconectar, la palabra es conectar.

Fuerteventura, Mayo de 2021.

 
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Publicado por en 11 mayo, 2021 en Amor, Viaje, Vivencias

 

Viajar por los lugares más bonitos

¡Chaf! Adrían abrió la lata de cerveza mientras su amigo disfrutaba ya del primer sorbo. Como ellos decían, era el sonido de la felicidad. Enfrente, el sol se hundía en la medianía de dos laderas provocando un chorro de luz que recorría el valle de abajo a arriba. Estaban sentados en el suelo, observando en silencio.

— ¿Cuántas veces hemos estado aquí tomando cerveza? No me canso nunca de venir. ¿A ti te pasa lo mismo? Tú que viajas tanto por todos sitios…

— Bueno, llevo un tiempo sin viajar, igual que tú. Igual que todos — Sonreían y casi reían mientras cruzaban miradas de complicidad.

— Debes haber visto puestas de sol espectaculares… Venga dame envidia. 

— He visto puestas de sol y sitios de la ostia. Sería falsa humildad decir lo contrario. He tenido mucha suerte en poder viajar tanto. Y te digo una cosa, aún así, nunca me canso de este paisaje de nuestra tierra. Sobre todo si es con una cerveza y contigo tío.

— ¿Qué pasa, te me vas a declarar a estas alturas de la película o que? Mira que estoy muy sensible… No me quieras engañar sólo para un rato.

Empezaron a reír los dos mientras el sol seguía bajando y el chorro de luz apuntaba cada vez más arriba. El día se iba apagando. Después de un rato, las risas se fueron también apagando y volvió el silencio, acompañado de la solemnidad que acompaña el crepúsculo. 

— La verdad — Ya en tono reflexivo Es que he conocido lugares increíbles, que te dejan literalmente sin palabras. He viajado mucho… sitios que merece la pena ver al menos una vez en la vida. Pero después de años haciéndolo, te das cuenta de que lo más bonito de viajar son las personas. Eso es lo más bonito de la vida. Las personas con las que tienes el privilegio de cruzarte y compartes… Con las que compartes un lugar increíble pero también una cerveza en un bar humilde. Es ahí también donde está el viaje y el paisaje. Y eso sí está al alcance de todos. Los mejores lugares, los más bonitos… la mayor parte de las veces son las personas. Me encanta viajar y supongo que seguiré haciéndolo con la calma que los años me ponen encima. ¡Pero te lo juro tío! A veces nos volvemos locos en coger trenes y aviones para borrar sitios de una especie de lista…, y no nos damos cuenta de lo que tenemos en la puta cara.

 
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Publicado por en 17 marzo, 2021 en Amor, Narrativo, Viaje