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Reverteando III. Historia, españoles y jovenes.

Pequeño fragmento en la Real Academia Española de la conversación entre Iñaki Lopez y Perez-Reverte.

A. – La historia siempre se repite… a menudo como farsa, pero se repite. Por eso es tan importante leer historia, conocerla. La historia nos da un monton de claves interpretativas del presente. El problema fundamental que hay en los tiempos actuales es que leemos poca historia y creemos que todo es nuevo y olvidamos que lo nuevo, es justamente lo olvidado.

I. – ¿Leemos poca historia los españoles o es un mal común y extendido?

A. – Es un mal común, pero España tiene una tradición larga de volver la espalda a la historia. […] El Español tiene una cierta tendencia al suicidio nacional, político, social, histórico, quizá justamente por la falta de conocimiento de la historia. En España se nos ha quitado la historia de la formación y de la educación. Cuando no tienes las suficientes referencias historicas de tu propia memoria, es muy facil que cualquier tema se convierta en confrontación. Y es lo que ocurre. El español, al no tener memoria más que para el agravio, el agravio está continuamente planteado en sus relaciones y eso es muy peligroso.

I. – ¿Y colma su capacidad de asombro lo que está pasando en este país?

A. – Ya no me asombro. Cuando uno ha leído historia… Cuando uno ha leído la historia de la primera república, de la segunda… del año 34 al 36… Después de la guerra de la Independencia, de los visigodos… Uno se da cuenta que no estamos más que repitiendo tristes y viejos siglos. Lo paradójico que es un país estupendo. Un clima magnifico, una gente formidable, chicos guapos, chicas guapas, jamon, vino, aceite, sol. Además el español es muy generoso… y el español es un tipo muy bien. Es un tipo de barra de bar y de convivencia formidable: el español, la española. Todos nosotros. Pero existe un montón, digamos de factores que perturban eso y nos llevan a lugares muy oscuros y muy peligrosos.
[…]
Hay un problema fundamental desde mi punto de vista en España. Desde hace muchísimo tiempo, no se ofrece a los jóvenes un discurso motivador. Por razones complejas, históricas, políticas, sociales… se ha privado a los jóvenes de referencias, de objetivos, de metas, que los motiven realmente. De impulsos… que esa generosidad, ese impulso, esa juventud vigorosa tenga hacia dónde encaminarse. Entonces ese hueco ha sido llenado por otros. A diferencia del conjunto de España, en Cataluña si se les ha dado a los jóvenes, durante todos estos años un objetivo, una bandera, unas metas. Manipuladas o no, reales o no. Una memoria, ficticia o no. Pero se les ha dado unas motivaciones, que les han hecho creer, tener fe. Y un joven necesita fes en las que creer. El abandono que ha habido en España de la palabra fe, de la palabra formación, de la palabra memoria y de la palabra historia, da lugar a que haya ocurrido lo que ha ocurrido en cataluña. Por eso yo soy muy pesimista en ese sentido. Creo que esa guerra está perdida. Creo que ira a más, porque ellos tienen algo en que creer. No es un problema de que en cataluña sean malvados. Es que España ha hecho dejación: los gobiernos, la sociedad, la misma academia española. No hemos sabido crear para España un imaginario, una ilusión… y allí si se les ha creado. Y eso es admirable que se haya hecho. No estoy de acuerdo con el resultado, con las consecuencias, con la manera en como se ha hecho. Que un joven de 16 años se eche a la calle porque cree en algo…, eso es maravilloso. Y en el resto de España no ocurre. Habría que analizar porque en el resto de España no ocurre, o porque ocurre menos.
[…]

España es un estado fallido. Es complejo de explicar, voy a intentarlo. No hemos sido ni un gobierno descentralizado, autonómico o federal, ni un gobierno centralista ni un estado centralista ni organizado. No hemos sido ni una cosa ni otra. Nos ha faltado, como he dicho siempre, simbólicamente una guillotina, a veces no tan simbólicamente. Aquel siglo XVIII, la revolución francesa, que aplasto la bandera, para hacerlos libres, iguales y fraternos. En francia hubo esa purga, histórica, social y política importante que hizo posible una sociedad republicana que ahora tiene banderas francesas en los colegios. En España no. En España, los mismos, la Iglesia, los obispos, los privilegios feudales, medievales locales, se mantuvo y sobrevivió a los movimientos políticos y sigue estando ahí. Todavía estamos pagando el precio de no haber saneado nunca lo que llamamos España. Y eso tiene ya muy mala solución.

I. – En la novela (Eva), hay dos tripulaciones de los dos barcos. Una tripulación del bando franquista y otra republicana. Lógicamente se llevan muy mal a lo largo de la novela, pero hay un par de puntos concretos en los que tienen gestos mutuos de cariño incluso no solo confraternizan, sino que se unen para luchar contra un enemigo común.

A. – Te lo he dicho antes. Yo creo en los españoles, si no estaria viviendo en otro país. Yo puedo vivir en cualquier país. Yo publico en cuarenta países. Podría vivir en Francia, en Portugal o en Italia… o en Estados Unidos y vivo en España. Me gusta España, me gustan los españoles, me gusta como somos. Lo que pasa es que uno puede hablar con mucha dureza de lo que ama justamente porque lo ama. Y yo a veces hablo con mucha dureza de España justamente porque amo a España y a los españoles. Creo que somos una gente generosa, alegre, vital, acogedora y formidable. Lo que pasa que pagamos el precio terrible de siglos de incultura, de analfabetismo, de manipulación y de tener a todos esos, obispos, reyes, curas, políticos, los ministros corruptos… están ahí, nunca se fueron. Están ahí, son los mismos. Nunca hemos saneado, entonces claro, la palabra España suena sospechosa, la bandera suena sospechoso. Todo lo que tiene que ver con nuestra memoria, es sospechoso. Eso es lo triste. Se da la paradoja que yo detesto este país en lo estúpido y lo adoro en lo formidable. Pero estoy aquí, no me voy. Mi prueba de optimismo es que tengo 66 años y quiero envejecer y quiero morir en España.

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Publicado por en 13 diciembre, 2017 en Sin categoría

 

La lengua de las mariposas

Hace un par de días vi un video que empezaba con un pequeño fragmento de “La lengua de las mariposas”. Es una película que todo el mundo debe ver, especialmente piensa dedicarse a la educación o está interesado en el asunto. La vi el año pasado para hacer un trabajo para Historia Social de la Educación. Lo cierto es que me encantó la película de José Luis Cuerda, que a su vez está basada en un libro de relatos de Manuel Rivas titulado “¿Qué me quieres, amor?”.

Cuenta la historia de un profesor, que por encima de todo ama su trabajo y a sus chicos y de la familia de uno de ellos. Don Gregorio es ese maestro bueno, que todos conocemos y hemos tenido alguna vez. Una persona amable, atento y muy entrañable que tiene una gran dedicación a sus alumnos y a la escuela con un gran compromiso con la comunidad educativa del pueblo. Es la imagen de la vocación que intenta inculcar el amor a la naturaleza, los libros y la poesía. Es un hombre liberal y republicano que cree realmente que el arma para llegar a la libertad es la enseñanza, la cultura y la educación de sus alumnos.

El relato está ambientado en 1936, cuando la república democrática está a punto de terminar debido al alzamiento. La película avanza y la relación entre alumno y maestro se estrecha y traspasa la escuela. En uno de estos momentos donde el maestro le dice: “Los libros son como un hogar, en los libros podemos refugiar nuestros sueños, para que no se mueran de frío.” Como agradecimiento del padre, que es sastre, le hace un traje a Don Gregorio, y en esa misma escena, entre alfileres le confiesa a su mujer: “Los maestros no ganan lo que tendrían que ganar, ellos son las luces de la república”. Y es que, si algo tuvo realmente bueno durante esta etapa, fue esa apuesta por la educación pública.

Todo tiene un final y a Don Gregorio le llega el momento de la jubilación. El alcalde del pueblo le hace una fiesta de despedida en su honor. La gente del pueblo se congrega para homenajearlo y agradecerle. Este es uno de los momentos más bonitos de la película. El maestro lee una cita y añade unas palabras: “Si le cortan las alas, ira a nado. Si le cortan las patas se impulsará con el pico… ese viaje, es su razón de ser. En el otoño de mi vida, yo debería ser un escéptico y en cierto modo lo soy. El lobo nunca dormirá en la misma cama con el cordero. Pero de algo estoy seguro…Si conseguimos que una generación, una sola generación, crezca libre en España, ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad. Nadie les podrá robar ese tesoro.” Después de este discurso la ovación es general.

Poco a poco nos acercamos al final, que se precipita rápidamente. En la Coruña se levantan los militares. En ese momento, la familia del pequeño empieza a tirar todo tipo de carnets u objetos que guarden cualquier relación con la república o con cualquier tipo de ideología progresista y democrática. La madre coge a Moncho y le advierte sobre que él no debía decir nada sobre el traje que su padre le había hecho al maestro.

Al día siguiente llegan las tropas y ocupan el ayuntamiento. La escena final muestra cómo van sacando a los republicanos, delante de todo el pueblo y se los llevan en una camioneta para fusilarlos. La escena final es realmente demoledora. Van saliendo y sus vecinos les insultan, para intentar demostrar que ellos están con el golpe militar y que no son republicanos. Pero cuando sale Don Gregorio por la puerta y se encamina a la camioneta ante el pasillo humano del pueblo, es realmente duro. Los padres que tanto lo admirar, terminaron insultándole para justificar su posición ante los golpistas he incitan al niño a hacer lo mismo, que finalmente accede.

Tristemente a mucha gente lo toco hacer esto, por pura supervivencia. Donde se juzgaba a la gente por sus ideas y no por cómo eran como personas y el posicionarte de un lado o de otro de la trinchera (ideológica), según la circunstancia, te salvaba la vida. El hecho de que se lleven a Don Gregorio a esa matanza, delante de todo el pueblo, ejemplifica el triunfo de la opresión y el final de la libertad. La derrota de lo racional. Sin entrar a valorar las matanzas que ambos bandos acometieron, en el frente y en la retaguardia, al enemigo de turno, ya que mucha gente, según en dónde les pilló de ese bando debían ser.

Esta historia, tan triste y gris, es historia de aquel intento de la república de utilizar la educación como arma del pueblo y no como arma política. Aquella Institución Libre de Enseñanza y la libertad de cátedra… pedagogos, investigadores, filósofos y literatos, entre ellos, Santiago Ramón y Cajal, Miguel de Unamuno, María Montessori, León Tolstoi, H. G. Wells, Juan Ramón Jiménez, Gabriela Mistral, Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Azorín… Fue una vez más una ocasión perdida en nuestra historia. Otra más. Que por causas que no vienen a cuento, se fue a la mierda. Literalmente.

Pese a todo, es una película que transmite un mensaje muy positivo sobre la educación y la escuela y esa relación alumno−maestro. Alguien que estimula el amor por el aprendizaje y por apelar al espíritu crítico como guía y analgésico para la vida. Ese profesor de noble corazón, bien formado, leído, profesional y sin marcas ideológicas. Que, aunque tenga sus propias ideas, sea capaz de dejar a los chicos fuera de esas ideas. Que sepa convertir a sus alumnos en ciudadanos críticos y lucidos, que les de capacidad de debate y de análisis. Que los vaya llevando hacia terrenos intelectualmente intensos. En ese territorio estamos más cerca que de todo, pero sobre todo el futuro, merezca la pena.

 

 
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Publicado por en 22 junio, 2017 en Sin categoría

 

Segundas partes nunca fueron buenas…

Letra “23F Segundas Partes nunca fueron buenas – Nega”.

Nega de los Chickos del Maíz para La Tuerka
Segundas partes nunca fueron buenas
Sino pregúntenle a Suarez… y recuerda
Vivimos en tiempos de alzhéimer colectivo
Amnesia colectiva

Escucha atentamente compa
Resulta más que evidente
Que Don Juan Carlos estaba al corriente del 23 F
Ese consenso blindado no cuela
Como Rosa Díez en la complutense

Debate inexistente pseudodemocracia
La transición una falacia somos reacias
A la historia oficial que construyeron
Los que luego fundaron el GAL
Oligarquía criminal ¿Que esperabais nenes?
Si la OTAN financio el congreso de Suresnes

Lo dicen los papeles el golpe se diseñó en despachos
No en cuarteles, Tejero un pelele marioneta
Sin cautela dirigida por control remoto
Desde la Zarzuela que tutela la operación embustera
El verdadero motivo fue el avance de la clase obrera

Soy el Nega, para muchos la esperanza
para otra solo un polvo una venganza
Y la historia se estanca se bloquea
La transición nuestra propia cita blanca
La sociedad de consumo, la movida madrileña
Una cortina de humo diseñada por el poder
Y la izquierda divina, los que acusan a Cuba
Si, con lengua sibilina.

Lo siento niña, soy un macarra
Intereconomía y la Cope me llamaron proetarra
A veces me subo a la parra con mi paranoia
Y se me queda el careto de Leire Pagín en los Goya

Flipo con la memoria selectiva
Este país sufre de amnesia colectiva
Al borde del precipicio no quiero ser español
Quiero se egipcio, a veces la cago la picio
Pero a tu novia la progre no le importa
Porque estoy de vicio

Lo de siempre ya lo creo
Expresidentes bufones vetan a Monedero
Iñigo Errejón Billy el niño pistolero
Cada intervención un argumento certero
El presentador, tiene sus cosas
Corbata roja mirada libidinosa

Y no, no, ya no hay más escusas
Tengo a Cospedal aquí detrás quitándose la blusa
Dice que le dé duro, que le estire del pelo
Que oyente de la COPE no pasa del misionero
La incorreción por bandera
Compañeros, compañeras… a por la tercera
Saldrán los tanques a la calle
Tras la publicación de pasión de talibanes.

 

 
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Publicado por en 15 junio, 2017 en Sin categoría

 

Un libro en la selva

Entro al metro tras salir de la oficina pensando que casi podría repetir de memoria los ruidos que escucho hasta coger el tren. Primero el que compra oro, luego el que vende carteras para el abono… Siempre los mismos soniquetes. Madrid en verano es para los que no nos queda más remedio. Los olores se multiplican, los trenes pasan cuando quieren. Es un enorme engrudo oscuro que por el día recoge el calor y por la noche lo suelta a modo de calefactor. Por si el sol no hubiera sido lo bastante percutor.

Pese a todo, es una ciudad espectacular. Como dicen, de Madrid al cielo, aunque no sé si todo el rato. Los museos con El Prado a la cabeza. Los jardines del retiro, el Madrid de los Austrias de la plaza de la Villa y Teatro y Palacio Real. La Latina y el rastro. El barrio de las letras, donde se forjó la lengua española. Allí vivió, en unas pocas manzanas, la mayor concentración de talento literario que hubo jamás, cuando Madrid fuera la capital del mundo. Lope, Calderón, Cervantes, Góngora y tantos otros. El Madrid del barrio de Malasaña. Incluso a veces es Madrid río también.

Es fácil adivinar que esta ciudad tiene mil caras, pasadas y presentes. Algunas también menos amables. De gente automatizada y robotizada corriendo en todas direcciones. El Madrid impersonal, que no siempre pero existe. Solo con tiempo para tener prisa. Es difícil a veces llevar un ritmo tranquilo, parece que la ciudad te lo impide. Y más aún disfrutar de las cosas si uno va corriendo. Poco ayudan las calles sucias patrocinadas por vecinos incívicos.

banco

Una dosis elevada me lleve el otro día sin tener gana de ello. No por nada en particular, sino por la suma que colma el vaso. La gente que empuja al entrar al vagón o los que no te dejan bajar porque se montan sin cederte el paso. Los que no te lo agradecen cuando tú lo haces. Los que hacen esa sinfonía, tan poco agradable, para acabar escupiendo en cualquier lugar como ya venían anunciando. Niños chillando y no tan niños con la música en el móvil para que lo escuche todo el tren. Y tú, mientras, intentando leer. Que ya no es por el ruido, sino por el veneno que le recorre a uno de todo lo anterior.

También máquinas estúpidas jugando y perdiendo el tiempo con máquinas inteligentes. No es difícil saber a quién se le otorga cada adjetivo. Consumidores de tiempo que no se reconocen entre iguales. Palabras como educación o civismo no se encuentran. Ratas y cloacas, mejor. Con toda esa serie de ideas rondando la cabeza, el nivel de mala leche, asco o vete a saber, subía. Ahora no era de Madrid al cielo, ahora era de Madrid a cien kilómetros. Por lo menos. Que ganas de salir corriendo de aquí y alejarme, pensaba. Y qué ganas de tirar de metralleta.

Pero al salir del metro observe algo que me cambió el gesto. Una chica joven sentada en un banco a la sombra de un árbol. Su aspecto físico y su planta, inmejorables. Brillaba incluso bajo aquella sombra. Especialmente por algo: estaba leyendo. Tenía un libro abierto entre sus manos. No fui capaz de leer la portada, por curiosidad. Tranquila, quizás esperando a alguien pero sin pinta de estar estresada por ello, disfrutando de su lectura y de estar ahí sentada. Y justo ahí, tú te quedas mirando con admiración, mientras te alejas y sientes como mitigan tus ganas de metralleta. Cómo te reconcilias con Madrid y con la vida. Que la belleza exterior puede aparejar también la interior. Confiando en que detrás del mundo de plástico, apariencias, prisas y consumo absurdo aún existe otra cosa. Pero sobre todo, pensando que si hay gente que lee, significa que hay esperanza.

 

 

 
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Publicado por en 5 septiembre, 2016 en Sin categoría

 

Je suis analphabète o Critica a la pura razón

Vivimos audiovisualmente saturados. Es un bombardeo, una ráfaga constante de noticias. Redes sociales, por frames en otras web o en app´s, video publicidad… todo el rato. De diarios, de blogs, de todo tipo de lugares y formatos, y con el fin de que hagamos clic. El titular tiene que “vender” más que informar. Las redes sociales y sus usuarios son, somos, ya en si repartidores, comentaristas e incluso creadores de la noticia (la persona que sube el tiroteo de París). Prima la inmediatez por encima de la profesionalidad periodística y la formación: saber discernir intelectualmente.

Esto lleva consigo a que no haga falta gente preparada y con conocimientos sobre ningún tema e Internet iguale a un zoquete que piensa que Troya solo es una película, con un intelectual. Parece que podamos hacernos una idea rápida de todo, como si los asuntos no tuviesen miga. Mejor; que nos la den, que nos resuelvan el dolor de cabeza que es más sencillo, más cómodo. Y en mi línea de pensamiento por favor, no quiero tener que reflexionar ni entrar en desequilibrio cognitivo un segundo. Ruido y más ruido que así no pienso y me reafirmo en mi razón.

Frente a esto estamos ante un espectáculo curioso, desde las redes sociales hasta escuchar conversaciones en el asiento de al lado en el metro. Poner en boca de escritores frases fuera de un contexto, habiendo leído medio artículo (si es que llega el caso) y utilizando ya no para defender argumentos sobre lo que uno piensa, sino para algo peor, me temo: demostrar tener razón por encima de todo. Esas fotos con sus caras y una frase del susodicho fuera de contexto al cual pertenecen. En vez de enriquecerse, buscar, conocer la línea y el discurso general y moral de un escritor o filósofo y leerle (no vaya a ser que aprenda algo, Dios me libre). No, lo importante es tener razón, reafirmarme en mi borrega verdad, porque… si, si pero claro… mira lo que dice éste. Esto genera un movimiento detrás que se reafirma, claro, lejos de preguntarse el por qué de ésa cita del autor o el por qué de cualquier otra cosa.

Un ejemplo de que tal es el nivel, es que habría gente que imaginaria cierto esto, como dicho por Immanuel Kant; “Los fascistas del futuro me llamaran referente sin leer nada mío”. ¿Alguien duda de que hay gente lo daría por hecho o no se plantearía que Kant no conocía el fascismo? Bueno al menos es gracioso. Yo me quedo con ésta cita de Pérez-Reverte. que esta si es de verdad.  “Al ser interrogado sobre mi ideología, respondí que yo no tengo ideología porque tengo biblioteca” (http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/774/conmigo-o-contra-mi/).

Hablando un poco de los “Je Suis”, hay algo a lo que se ha apuntado un puñado de personas. Después del atentado, mientras se desalojaba el estadio, los aficionados cantaron “La Marsellesa”. Mucha gente lo vio como un gesto épico y pidiendo la letra que ya tenía, para el patrio. Tildando al que no se sumara a la causa de antiespañol y tal y cual, si no acepta y canta esa letra con pundonor

El himno Francés, nace en 1792 (por Claude-Joseph Rouget, militar y revolucionario) a las puertas de la guerra contra Austria. Fue un himno que no nombraba a Dios, siendo prohibido durante la restauración monárquica para ser habilitado durante la revolución Francesa en 1830 y finalmente siendo tratado como Himno oficial en la III República. En septiembre de 1944, una circular del ministerio de Educación Nacional recomienda que se cante la Marsellesa en las escuelas “para celebrar nuestra liberación y nuestros mártires”. Es un himno por la república y la libertad de un pueblo, por haber dejado atrás la oda de reyes, curas y hogueras. ¿Cómo no cantarlo con orgullo?

El patrio también tiene historia, tiene 250 años, la pieza musical claro. La letra es otro tema. Durante un tiempo se le colocó una letra que más o menos no gustó a la población y finalmente fue eliminada. Aún así fue un himno de arraigo popular, sin letra, entre los propios ciudadanos y por eso Carlos III la declaró marcha de honor. Más adelante se propuso un cambio, pero ninguna parecía convincente. En 1928, durante su dictadura, Primo de Rivera encarga la letra para el himno de España. Ya en el franquismo, en uno de sus versos cambia ligeramente una estrofa y habla de yugos y flechas

Dicho lo anterior, lógico es, que haya mucha gente que no la sienta esa letra como suya y menos como algo relacionado con la libertad como pasa en Francia. Si uno viaja a Alemania o a Italia, observa que se estudia la historia reciente. Que se estudia de verdad (no con media pamplina de buenos y malos) y se habla como un tema ya normalizado: el fascismo y el nazismo. Cuando estuve en el museo de historia nacional en Roma, hay varias salas con documentación y vídeos que dan miedo, y no por sangrientos, del fascismo. Y allí esta, a la vista y conocimiento de unos y otros. Una muestra real de qué fue aquello y de sentir vergüenza y arrepentimiento por ello. Lo tienen presente, lo han estudiado, conocen su historia. De campos de concentración (muchos pueden ser visitados hoy como museo-memorial), ni hablamos ya. Murieron más de 4.000 españoles mandados por el régimen franquista.

A veces parece que dé igual todo. Que da igual que seamos analfabetos, pero lo importante es que tenga letra, venga de donde venga. Lo importante es decir muchas veces que el mío ha ganado el debate. Sin argumentos, claro. A la trinchera y a defender que tengo razón por encima de todo. Y cuantos más borregos me apoyen más razón tengo y más inteligente soy. Aquí hay una cosa: cuando descubrimos que hay diferencias entre nuestro paradigma y la realidad es cuando aprendemos, no cuando defendemos tener razón como una cuestión de honor o de inteligencia. Hay que ser poco inteligente para no escuchar a alguien que te haga darte cuenta de que puede que a veces no tengas razón. Hay que ser menos inteligente aún para justificar y no querer saber, para querer seguir teniendo razón. Hay que ser mediocre y cazurro.

 

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Publicado por en 29 noviembre, 2015 en Sin categoría

 

Pues yo no critico a los políticos…

A continuación presento una entrada que no es mía, pero la acojo aquí, en mi Te Verde. ¡Les invito a leer!

Texto: Fco. Propios

Hace ya algún tiempo me di cuenta que me afecta discutir sobre política o simplemente ver las noticias o leer comentarios en las redes; no por ello he dejado de hacerlo; trato, sin conseguirlo en la mayoría de las ocasiones, no enfrascarme en discusiones que ya desde el minuto uno se ve que no van a ser constructivas ni enriquecedoras.

Por otro lado no dejo de sentirme afectado, incrédulo, desanimado y enfadado con el panorama que ofrece nuestro país, y frustrado por no poder hacer política entre todos, conversando y entendiéndonos para hacer un mejor país en el que vivir.

¿Qué hacer?, ¿cómo podemos entendernos en pos de unos legítimos y lógicos intereses comunes?, ¿cómo podemos influir para recuperar la calidad de vida (las vidas perdidas ya no son recuperables), la dignidad colectiva, la oportunidad de progresar y de trabajar por una vida bonita, que merezca ser vivida.

La herramienta que nos permite entendernos y cooperar es la comunicación, no podemos renunciar a hablar y conversar; quizá venga bien organizar esta conversación y empezar por sentar unas bases y definir, qué cosas, unos y otros queremos, para tener motivos, unirnos y cooperar.

A lo largo de las historia, desde los homínidos, el ser humano se ha unido para aumentar sus posibilidades de supervivencia; cooperando en grupo se puede lograr prácticamente todo.

Precisamente de esta idea surgen los Estados y tienen sentido cuando son garantes de ciertas condiciones que aseguran la vida con unas mínimas condiciones de calidad para todos, o la inmensa mayoría de sus ciudadanos.

De hecho, esta cooperación y las sinergias que surgen al poner los talentos de unos y otros (cada cual los suyos) en relación, genera muchos logros y riqueza que contribuye a unas mejores condiciones colectivas y por tanto individuales, creando una espiral ascendente de crecimiento económico, personal y social.

Y así surge la economía productiva, que ha generado grandes excedentes de riqueza a partir de los cuales y paradójicamente, el ansia y la avaricia humana inventó la economía financiera o especulativa, que es la que nos ha endeudado-arruinado a todos (Personas y Estados) a favor del enriquecimiento de unas cuantas alimañas.

Todo esto lo intentan explicar-justificar una legión de pseudo-economistas que han olvidado que la economía es una ciencia social, y por tanto ha de estar al servicio de las personas, de lo colectivo. Sin embargo, esta legión logra en muchos casos que la gente crea que su vida depende de una tal prima de riesgo y otros parámetros especulativos que manejan a su antojo y que nada tienen que ver con la economía del día a día, con la verdadera economía, la del trabajo real que genera riqueza real.

Como digo, es necesario sentar unas bases: objetivos comunes y coordinación-comunicación; recuperar el sentido de lo colectivo.

Hago aquí una propuesta de objetivos que a mí me gustaría fueran compartidos, es decir, me atrevo a decir que podemos estar todos de acuerdo en que todos deberíamos concedernos a nosotros mismos la opción de aspirar a ellos y alcanzarlos:

– Desarrollarme como persona para contribuir a mi felicidad y al bien común que es también el mío.

– Tener la oportunidad de formarme e informarme para influir en las circunstancias que condicionan mi vida.

– Aportar a la sociedad con mi trabajo y talentos ocupando la posición que mis méritos merezcan y donde pueda generar el mayor valor añadido para el beneficio colectivo.

– Si enfermo, me gustaría poder beneficiarme de los avances en medicina que otras personas han logrado trabajando-investigando.

– Cuando sea mayor y ya no pueda trabajar me gustaría poder percibir una pensión para que sea la naturaleza la que ponga fin a mi vida.

– Quiero que los niños y las niñas de mi país no pasen frio o hambre.

– Quiero que ninguna persona sea expulsada de su vivienda por el abuso de la economía especulativa y se vea condenada a la exclusión y el sufrimiento.

– No quiero que haya muertes en invierno por la llamada pobreza energética.

– Quiero sentirme libre para expresarme, protegido y confiado en que todos los elementos del Estado actúen de forma ética y justa, que los ladrones, corruptos, delincuentes y criminales acaban mal y a la buena gente le va bien.

– No quiero que mis conciudadanos se suiciden, “Hace ya tiempo que el suicidio es la primera causa de muerte violenta, muy por delante de los siniestros de tráfico o los homicidios”.

Los Estados, lo Público, se organizan para, en teoría, preservar y fomentar el interés común y la generación de una riqueza colectiva que permite progresar y afrontar los periodos difíciles en las mejores condiciones posibles. Se organizan – nos organizamos para, no solo sobrevivir, también para ofrecernos a nosotros mismos la posibilidad de disfrutar de una vida bonita, feliz.

Es decir, la vida, las personas, son el centro y el sentido de esta organización que llamamos Estados y votamos para elegir a los administradores de ese Estado.

No voy a relatar aquí todas las conductas indignas, repugnantes e inhumanas que todos los días vemos de nuestros “representantes”; lo que hacen es beneficiarse personalmente de los recursos generados por todos gracias a la posición, “puesto” de Estado, Público, que ostentan, y si para ello los niños han de pasar hambre, los abuelos morir de frio y las familias han de ser expulsadas de sus casas no les tiembla el pulso. Destruyen lo Público al tiempo que muy bien-viven de lo Público, por eso no hay recortes en sus privilegios, los recortes son para la masa. “Bonita y valiente” forma esta de administrar, tomando decisiones y medidas para los demás, sin que los que las toman se vean afectados por las mismas.

Descrita esta realidad no puedo entender que personas en su sano juicio voten-elijan a personas que ya se ha visto y comprobado pisotean todos estos objetivos comunes y roban el dinero y riqueza generada por todos y se lo llevan a otros países-paraísos fiscales; esto se llama traición, han llegado hasta a recortar las libertades individuales completando la Dictadura con la ley mordaza, criticada por Europa, la ONU y medios de comunicación de muchos países.

Jose Antonio Marina dice, “Los problemas compartidos los tiene que solucionar la inteligencia compartida”. Es decir, es necesario crear una conciencia de colectividad. Todos, no sólo a nivel de país, sino de planeta, formamos parte de un sistema, y todos, con lo que hacemos o no hacemos, nos influimos unos a otros. Después de esta necesaria conciencia colectiva surgiría una inteligencia colectiva o compartida, que influiría lo más posible en el devenir de las circunstancias que condicionarán nuestras vidas.

Ahora voy a concretar y ser directo, a día de hoy, con todo lo que nos precede, votar al PP, al PSOE o a CIU que son los partidos que han gobernado en los últimos 35 años en este país y nos han traído hasta el actual escenario es votar a que todo siga igual. Implica mandar el mensaje: pueden seguir robándome, recortando mis derechos y opciones de tener una vida digna, bonita, feliz o, ¿alguien piensa que el corrupto va a legislar para meterse él solito en la cárcel?

“Locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados distintos”

Albert Einstein

Esto es el triunfo del mediocre, si a nivel social existiera la selección natural, los engendros que nos gobiernan nunca hubieran llegado a gobernar. La selección y elección de las personas en las que depositamos la confianza y los recursos para administrar lo colectivo es vital para el desarrollo o destrucción de nuestra calidad de vida.

Hoy en día existen más opciones que nunca a la hora de elegir a los administradores de lo Público, de nuestro Estado, de nuestro bien común y calidad de vida. Por otro lado, aunque la información en los medios de masas está muy al servicio de los gober-corruptos afortunadamente contamos con acceso a información y conocimiento que nos da la posibilidad de crearnos una fotografía mental más clara, realista y en perspectiva de lo que sucede para actuar en función de lo que nos conviene.

Ya no se trata de blanco o negro, el hecho de que haya grises, diferentes actores políticos, otras formas, y por primera vez en mucho tiempo algo de argumentación y razonamientos, en lugar del, “y tú más” y el cinismo de los PPSOE, creo que es muy positivo.

Y aquí viene otra de las conductas que observo, no en los gobernantes, sino en la gente sencilla, incluso en la gente maltratada por la crisis-estafa, que me produce estupor; no sólo no celebran el hecho de que lleguen nuevas caras a la escena política, sino que han desarrollado un animadversión irracional hacia una formación en concreto que todavía nunca nos ha gobernado.

Pero cómo se le puede aplicar a una formación política nueva, la misma evaluación y crítica que a los que llevan 35 años en las poltronas; si todavía no nos han gobernado. Los nuevos no tienen a todos los ministros de un gobierno, (el de Aznar), excepto a dos, imputados o afectados por casos de corrupción porque nunca han gobernado. Por cierto, alguien de estas personas ha escuchado-leído las propuestas de las nuevas formaciones con oídos limpios para luego, tras razonamiento, decir si se está de acuerdo o no, e incluso plantear alternativas.

Curiosamente, la misma formación que ha puesto nerviosos a los dinosaurios gobernantes que venimos padeciendo es la que a su vez recibe críticas despiadadas, irracionales o directamente falsas como se ha demostrado más de una vez, no solamente de los que ven amenazado su chiringuito político, que tiene su lógica, sino como digo, de personas, ciudadanos normales y víctimas de la estafa económica y social que sufrimos. Es como si la gente renunciara al instinto más básico, el de supervivencia.

¡Que casualidad¡, ¿no os hace pensar esto?, no va a ser que habéis comprado el mensaje del miedo de los PPSOE; le dijo el lobo a las ovejas: “que viene el lobo”.

Quizás dar un paso atrás para tener una visión de conjunto y en perspectiva, sin prejuicios, sin resentimientos o miedos, sin “yo soy del blanco o del negro”, como si la política se pudiera reducir a una cuestión futbolística, ver el bosque y no solo el árbol o peor aún, la zanahoria, nos haría desarrollar esa necesaria inteligencia colectiva. Todo ello para votar de forma inteligente, práctica, para influir, para el interés común e individual que son los mismos para los temas políticos o colectivos.

Es ya una cuestión de supervivencia evacuar, purgar el congreso de corruptos, incapaces, traidores, inútiles que no han hecho nada más en su vida que apuntarse de jovencit@s a un partido, ganarse el favor de las vacas sagradas, repetir la doctrina de partido y no moverse para salir en la foto.

Es necesario votar. Aquellos que dicen “yo paso”, “no me convence ninguno”, cometen un gran error, porque no votar, el voto en blanco o nulo con la actual ley electoral viene a ser prácticamente votar al PPSOE. Hay que votar para hacer el mayor daño posible precisamente al PPSOE que son los responsables del punto al que hemos llegado. Y ya veréis que no se acaba el mundo expulsando a esta gentuza de la escena política, de la misma forma que no se hubiera acabado el mundo si en lugar de rescatar bancos-fraude se hubiera metido en la cárcel a sus directivos. En su lugar lo que hemos propiciado es la siguiente irracionalidad: que el banco rescatado con el dinero de todos ahora desahucia a las personas que lo rescataron, y todavía les dicen que han vivido por encima de sus posibilidades; pero bueno, ¿quién tenía el gabinete de riesgos, quién autorizaba la operación? El nivel de indecencia es casi indescriptible.

El mundo es cada vez más un sitio complejo donde la mayor amenaza para el ser humano es el propio ser humano. No es fácil, y si encima no elegimos con inteligencia la mejor o menos mala, o sencillamente nuevas opciones, no seguiremos en el mismo punto, sino que irremediablemente empeorará nuestra situación hasta escenarios que nunca hubiéramos imaginado, incluso llegaremos a un punto de no retorno.

Quizá haya personas que disfrutan de una posición más cómoda, e incluso mejorada en los últimos tiempos y la lógica individual les anime a votar al orden establecido ya que a ellos les ha beneficiado. Este es otro grave error, como digo somos parte de un sistema y a nadie le conviene la degradación generalizada que provoca la corrupción y desigualdades disparadas, finalmente los beneficiados económicamente no podrán disfrutar de un entorno, de un país por el que se pueda pasear libre y alegremente porque la desigualdad social tiene sus consecuencias y se cobra sus víctimas de uno y otro lado.

Esto nos llevaría a un país de fortalezas, seguridad privada y miseria donde la tranquilidad ya no existe para nadie y donde tras haber superado cierto umbral de indecencia y deshumanización será casi imposible volver hacia atrás. Hay algunos ejemplos de países en esta situación, no estoy descubriendo nada, países ricos y con potencial que viven en el conflicto social sostenido y la violencia.

Nuestros representantes tienen que ser personas dignas, con capacidad y personalidad, valientes, los mejores para equilibrar las relaciones entre los ciudadanos y el capital. Han de poner en el centro de cualquier política y decisión a las personas por delante de cualquier demanda abusiva y recuperar las cuotas de soberanía perdidas.

Una sociedad que no aspira a mejorar, a crecer individual y colectivamente, a tener una mejor vida, a ser feliz, es sin duda una sociedad enferma, ¿es que no nos merecemos algo mejor?, ¿es que no podemos aprender de lo que hemos hecho hasta ahora?, ¿es que no podemos probar algo nuevo, distinto?

Hay que recuperar la idea de que nuestra vida nos pertenece, nadie nos tiene que conceder la gracia ni el permiso de vivir, pero una vida digna, bonita, feliz, hay que trabajársela, hay que empoderase personalmente, valorarnos a nosotros mismos, ganar en autonomía y confianza para pasar a la acción utilizando las opciones que tenemos y creando nuevas opciones para influir. Convertirnos en los dueños de nuestros propios destinos desde una conciencia de interdependencia; todos tenemos que participar y hacer cada un@ nuestra parte.

Cambiemos de gobernantes y cuando los nuevos tampoco lo hagan bien volvamos a cambiarlos, ya veréis como cambia la realidad política, pero los primeros que tenemos que cambiar somos nosotros, dejar de tolerar tanta injusticia y abuso, votemos distinto para obtener resultados distintos. Cambiando cada uno de nosotros podemos cambiarlo todo.

Fco.Propios

 
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Publicado por en 18 mayo, 2015 en Sin categoría

 

Aprendiz

No aprenden los años, aprenden las actitudes. La experiencia no son las situaciones vividas, la experiencia es interpretarlas y aprender algo de ellas. Moralinas y moralejas. La verdad no es la tuya, la verdad son los hechos. Los hechos son lo que pasa cuando lo cuenta un periodista de verdad. La certeza de la verdad no esta en la cabeza esta en los hechos y en saber mirarlos. La verdad está. Lo que no esta preparada es la cabeza que no puede o no quiere verdad.

Los que hablan mucho, aprenden poco. Como los que cuentan su cuento como universal. Y no aprenden definitivamente nada los que cambian su cuento universal por placer de espejismo por antojo sin mirar el reloj. Una nada tan grande como un incapaz. Como un absurdo interprete del juego.

Aprende más el que no se une sin saber a que se une. El que se niega a no saber o por lo menos a no conocer a pisar por donde camina. Aprende más y después se une mejor. Porque siempre, aprende mucho el valiente inteligente. No el que mira, sino el que sabe mirar. El que sabe buscar entre la mierda, es el que aprende, y no gana, mejor: se gana. Mirar no es ver, es aprender a mirar. El valiente no es incauto porque es inteligente. El valiente no es egoísta porque es inteligente. El valiente no es nada mas que un gran inteligente. Eso si, el valiente es fiel, porque es inteligente y conoce lo que eso significa.

Aprende el que practica con ello, el que busca lo importante por si. Por eso no aprende necesariamente el que aprueba un examen. Aprender es mucho más, es todo más.

Aprende más y mejor el que busca la unión, el que busca lo común, y conoce lo que no es común. No se suelen aprender verdades, se suelen aprender mentiras. Es mas fácil aprender mentiras que encontrar verdades. Para aprender verdades hay que buscarlas o vivirlas. Aprende el que comparte y el que invierte tiempo donde halla o intuye. También lo hace el curioso.

No aprende el que se sorprende quedándose paralizado. ¿Que esperabas? Ni el que delega lo que quiere en la respuesta de los demás. Ni el que delega su autoestima, y menos por encima del respeto de si mismo. No aprende el que se engaña, aunque de igual que engañe a los demás. No aprende el tonto-listo y menos mal. Espero como mucho que aprenda a recibir, porque le puede tocar. No aprende el borrego, porque no sabe donde va. Al igual que el imbécil y el bocazas. No lo hace el que se une ocasional, y solo mira su ombligo a la vez que lo exhibe.

Se pueden conseguir cosas. Se pueden aprender cosas. No es lo mismo porque aprender te permite mucho más.

Aprende el que intuye e interpreta lo que pasa y lo que puede pasar. El que a aprendido y aprende, conoce lo que puede pasar pero no lo sabe y con esta no certeza lo vive con naturalidad.

Intuye el que sabe oler. Interpreta el que sabe ver.

 
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Publicado por en 20 marzo, 2014 en Sin categoría