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Viajar por los lugares más bonitos

¡Chaf! Adrían abrió la lata de cerveza mientras su amigo disfrutaba ya del primer sorbo. Como ellos decían, era el sonido de la felicidad. Enfrente, el sol se hundía en la medianía de dos laderas provocando un chorro de luz que recorría el valle de abajo a arriba. Estaban sentados en el suelo, observando en silencio.

— ¿Cuántas veces hemos estado aquí tomando cerveza? No me canso nunca de venir. ¿A ti te pasa lo mismo? Tú que viajas tanto por todos sitios…

— Bueno, llevo un tiempo sin viajar, igual que tú. Igual que todos — Sonreían y casi reían mientras cruzaban miradas de complicidad.

— Debes haber visto puestas de sol espectaculares… Venga dame envidia. 

— He visto puestas de sol y sitios de la ostia. Sería falsa humildad decir lo contrario. He tenido mucha suerte en poder viajar tanto. Y te digo una cosa, aún así, nunca me canso de este paisaje de nuestra tierra. Sobre todo si es con una cerveza y contigo tío.

— ¿Qué pasa, te me vas a declarar a estas alturas de la película o que? Mira que estoy muy sensible… No me quieras engañar sólo para un rato.

Empezaron a reír los dos mientras el sol seguía bajando y el chorro de luz apuntaba cada vez más arriba. El día se iba apagando. Después de un rato, las risas se fueron también apagando y volvió el silencio, acompañado de la solemnidad que acompaña el crepúsculo. 

— La verdad — Ya en tono reflexivo Es que he conocido lugares increíbles, que te dejan literalmente sin palabras. He viajado mucho… sitios que merece la pena ver al menos una vez en la vida. Pero después de años haciéndolo, te das cuenta de que lo más bonito de viajar son las personas. Eso es lo más bonito de la vida. Las personas con las que tienes el privilegio de cruzarte y compartes… Con las que compartes un lugar increíble pero también una cerveza en un bar humilde. Es ahí también donde está el viaje y el paisaje. Y eso sí está al alcance de todos. Los mejores lugares, los más bonitos… la mayor parte de las veces son las personas. Me encanta viajar y supongo que seguiré haciéndolo con la calma que los años me ponen encima. ¡Pero te lo juro tío! A veces nos volvemos locos en coger trenes y aviones para borrar sitios de una especie de lista…, y no nos damos cuenta de lo que tenemos en la puta cara.

 
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Publicado por en 17 marzo, 2021 en Sin categoría

 

Ángela Molina, Goya de honor 2021

Solo porque he recibido tanto de la vida encuentro esta noche el valor para dirigirme a todos vosotros. Necesito valor. Quiero dar gracias a Dios por todo. Por el amor, que es la mejor manera que conozco de dar las gracias por todo. Un amor que no distingue lo sagrado de lo vivo. Cuando os hablo de mis padres me invade una ola de amor, que me late el corazón y me devuelve la vida. Quiero dar las gracias a mi padre por mi madre, y gracias padre por mi madre. Este Goya es vuestro con todo mi honor.Y este Goya igualmente es de toda mi familia adorada y ellos saben que son mi corazón. Esta noche, gracias a la generosidad de la academia, recibo el Goya de Honor del año 2021.

Lo recibo llena de agradecimiento, con alegría y serenidad si cabe. Alegría porque sois vosotros mis compañeros y compañeras de profesión los que os habéis acordado de mi. Alegría porque el rodaje ha sido muy hermoso. Increíble de tan verdadero. Improvisando puentes que ninguna pandemia pueda arrebatarnos. Lo recibo igualmente con serenidad con la paz que otorga comprender que solo será mío si lo es de todas y cada una de las personas con las que he trabajado. Los seres humanos de todos los oficios del cine que me han acompañado y a veces sostenido. El cine, nuestro cine, de nuestro alma, ha marcado el calendario de mi vida. Ha sido un horizonte y camino. Un viaje hacia el ser humano, hecho por humanos. Se nos van las obras hablando de nuestro trabajo.

Necesitamos compartir nuestro entusiasmo para saber que es verdadero. Comunicar con alguien, para que nos fascine lo que comunicamos. Pero sobre todo, necesitamos sentir que nos necesitamos. Hace ya algún tiempo, mucho para los calendarios y ninguno para el corazón, mi padre cantó en este teatro donde ahora me acompaña. No imaginaba él aquel día que un día su hija recibiría en este mismo escenario lo que para él era el alma de su arte, el cariño del público. Que sea Málaga, la ciudad de mi padre, la tierra de mi padre, mi paraíso. El lugar que la vida escoge para que vosotros me mostréis mi fidelidad a vosotros y vuestra fidelidad a mi, me hace sospechar que el azar es cómplice del amor.

Y bueno, yo si supiera os hablaría de la luz de mi España entera. Os hablaría de su aire fino que disuelve las penas, pero siempre os estaría hablando de su gente. Gente generosa a la que le urge darse para saberse vivo. Gente noble, buena, leal, amiga en las horas más difíciles que necesita vivir para querer. Que necesita querer para vivir. Quiero darle las gracias al cine por haberme llevado con él y por enseñarme de todas las cosas un milagro. Quizá tal vez la vida se parezca al cine, no se disfruta sin los demás. Gracias.

 

 
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Publicado por en 8 marzo, 2021 en Sin categoría

 

Aprendiz

No aprenden los años, aprenden las actitudes. La experiencia no son las situaciones vividas, la experiencia es interpretarlas y aprender algo de ellas. Moralinas y moralejas. La verdad no es la tuya, la verdad son los hechos. Los hechos son lo que pasa cuando lo cuenta un periodista de verdad. La certeza de la verdad no está en la cabeza está en los hechos y en saber mirarlos. La verdad está. Lo que no está preparada es la cabeza que no puede o no quiere verdad.

Los que hablan mucho, aprenden poco. Como los que cuentan su cuento como universal. Y no aprenden definitivamente nada los que cambian su cuento universal por placer del espejismo, por antojo, sin mirar el reloj. Una nada tan grande como un incapaz. Como un absurdo interprete del juego.

Aprende más el que no se une sin saber a qué se une. El que se niega a no saber o por lo menos a no conocer a pisar por dónde camina. Aprende más y después se une mejor. Porque siempre, aprende mucho el valiente inteligente. No el que mira, sino el que sabe mirar. El que sabe buscar entre la mierda, es el que aprende, y no gana, mejor: se gana. Mirar no es ver, es aprender a mirar. El valiente no es incauto porque es inteligente. El valiente no es egoísta porque es inteligente. El valiente no es nada más que un gran inteligente. Eso sí, el valiente es fiel, porque es inteligente y conoce lo que eso significa.

Aprende el que practica con ello, el que busca lo importante por sí. Por eso no aprende necesariamente el que aprueba un examen. Aprender es mucho más, es todo más.

Aprende más y mejor el que busca la unión, el que busca lo común, y conoce lo que no es común. No se suelen aprender verdades, se suelen aprender mentiras. Es más fácil aprender mentiras que encontrar verdades. Para aprender verdades hay que buscarlas o vivirlas. Aprende el que comparte y el que invierte tiempo donde halla o intuye. También lo hace el curioso.

No aprende el que se sorprende quedándose paralizado. ¿Qué esperabas? Ni el que delega lo que quiere en la respuesta de los demás. Ni el que delega su autoestima, y menos por encima del respeto de sí mismo. No aprende el que se engaña, aunque de igual que engañe a los demás. No aprende el tonto-listo y menos mal. Espero como mucho que aprenda a recibir, porque le puede tocar. No aprende el borrego, porque no sabe dónde va. Al igual que el imbécil y el bocazas. No lo hace el que se une ocasional, y solo mira su ombligo a la vez que lo exhibe.

Se pueden conseguir cosas. Se pueden aprender cosas. No es lo mismo porque aprender te permite mucho más.

Aprende el que intuye e interpreta lo que pasa y lo que puede pasar. El que ha aprendido y aprende, conoce lo que puede pasar, pero no lo sabe y con esta no certeza lo vive con naturalidad.

Intuye el que sabe oler. Interpreta el que sabe ver.

 
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Publicado por en 20 marzo, 2014 en Sin categoría