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Archivo del Autor: juanfisherman

Camping Peregrino

Ayer estaba organizando cosas cuando dí con varios papeles y tarjetas de visita que uno va guardando en un cajón cuando ya la cartera le va a estallar. Billetes de avión o tren, tickets de todo tipo y alguna tarjeta de algún restaurante o bar donde he comido bien. Siempre me gusta guardarlas para recomendar o acordarme más tarde, incluso ahora con Google Maps dónde tengo todo guardado. Es práctico, pero nada como encontrarte el cartón o el papel pasado un tiempo. Incluso una servilleta escrita en Italiano con la palabra “cazzo”. Hay cosas donde la tecnología nunca se acercará, por fortuna.

El caso es que dí con una tarjeta que me guardé el pasado verano, en la penúltima parada del camino de Santiago, donde finalmente no afrontaría mi última etapa. Pero voy a empezar por el principio.

No era el tramo más duro, ya que el día anterior había hecho la rompepiernas. Me quedaban dos kilómetros para llegar al camping y el dolor en mi rodilla derecha no paraba de agudizarse. Decidí entonces parar para hacer un clásico: Cerveza y pulpo. Terminado el festín baje hasta llegar a mi destino de aquella tarde.

Al llegar, Manuela me atendió como si fuera su hijo, tónica que se repetiría durante toda mi estancia allí. El camping era modesto pero más que suficiente. Campañas de cuatro personas. Hable un poco con mis compañeros de esa noche, dos chicas de mi edad y su tío, el cual me amenizó la madrugada con sus ronquidos; otro clásico del camino. Cómo Manuela me prometió, las duchas era lo mejor que tenían, así que me entretuve duchándome antes de salir a tomar más cerveza y picar algo. Dentro del camping claro, en su pequeño puesto, porque mi rodilla cada vez estaba peor.

Me acerqué y pedí pizzas y cerveza. Había ambientillo y entre tanto conocí a mi nuevo compadre sevillano; Sebastian. Charlamos y bebimos. Seguimos bebiendo. Cerveza, claro. Comentamos un poco como nos estaba yendo el camino y entre tanto me ponía hielo en la rodilla. En esto, llegó otro grupo de gente que sorprendentemente estaban bastante más borrachos que nosotros.

Siempre hay alguien que lo hace mejor que tú. Venían de cenar, decían. Se sentaron con nosotros y su cuenta empezó a engordar. Fue bastante divertido, mi nuevo colega y yo nos mirábamos a veces incrédulos. Pasadas cuatro o cinco rondas de cubatas, se fueron a la tienda como pudieron, literalmente. Nos quedamos el compadre sevillano y otro valenciano que entró con el famoso grupo. Aún aguantaba el tipo y nos contó la que habían preparado en el restaurante.

Eran más de las doce de la noche y decidimos irnos a nuestra tienda. A esas alturas ya no podía ni doblar la pierna. Mañana estará bien, pensé, mientras el sueño se apoderaba de mí.

Después de atusar a mi compañero para que dejara de roncar un par de veces, salió el sol en Pedrouzo. Espere a que ellos se fueran para operar más cómodo. Incluso me duche con agua caliente, estiré las piernas y me puse crema en la rodilla. Le dí los buenos días a Manuela, mientras su marido hacia cuentas en el bar del camping y me saludaba. Un café con leche y lo que tengas para comer. ¿Me puedo sentar a desayunar contigo, hijo? ¿Cómo está tu rodilla? Con ese acento gallego que a mi me suena tan bien. Le comenté que mal, pero que lo tenía que intentar, total era el último día. Le pregunté por el negocio, ya que no era un camping al uso y se veía todo muy nuevo. En un terreno grande habían plantado tiendas de campaña, un barracón para los baños, una piscina portátil grande, unas mesas y un bar rollo truck food donde daban cerveza, café y comida.

La verdad que fue el desayuno más agradable de toda mi semana de vacaciones. Me habló que ella trabajaba de funcionaria y que era su mes de vacaciones. Que algo de dinero que tenían lo habían metido ahí porque su marido ahora no estaba trabajando. De vez en cuando su hijo les echaba una mano. Se les veía gente trabajadora y afanada.

Creo bastante difícil estar con gente más atenta y amable, la verdad sea dicha y escrita. Entre tanto nos despedimos y yo les regale un saco que había traído ya que no lo iba a utilizar más y así me quitaba un poco de mochila. Nos despedimos cruzandonos palabras bonitas y prometiendo que volvería, promesa está que aún debo pero no olvido.

Aproximadamente anduve doscientos metros pero tardé una barbaridad. Quería acabar en Santiago por mis propios medios pero era imposible. Mi pierna derecha estaba rígida, la cadera se me iba a cargar al hacer contrapeso… No tenía sentido. Me dolió en el alma pero me tuve que volver. Parece una tontería pero cuando estás haciendo el camino y darte cuenta que no lo vas a poder terminar es bien jodido. Así lo fue para mi que casi me arranco a llorar.

¿No pudiste verdad hijo? Si es que no puedes andar. La verdad que no Manuela. Llamó por teléfono, preguntó al marido, todo lo que hizo falta. Al final me dió varias opciones, y decidí ir en taxi, no quería mover un dedo más. Charlamos otro rato y me invitó a otro café. No me dejó pagarle, mejor dicho. Al cabo de un rato llegó el taxi y me disponía a irme. En eso que Manuela se acercó y nos volvimos a despedir dándonos dos besos por la ventanilla. ¡A este me le cuidas bien eh!, le decía al taxista mientras arrancaba. Mentiría si no digo que casi vuelvo a romper a llorar.

Entre decepción de no poder acabar el camino y el irme de allí y encima en taxi… Intente reciclarme y antes de llegar a Santiago ya estaba de mejor humor. Era inevitable pensar en no haber podido terminar, pero me quedaba con la suerte de haber estado en aquel camping, haber conocido a Sebastián, con el que luego comí en Santiago y el negocio de Manuela y su familia. Estar sólo, fuera de casa, teniendo algún pequeño percance y sentirte igual de abrazado, es muy grande.

 
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Publicado por en 26 marzo, 2020 en Narrativo, Reseñas, Viaje, Vivencias

 

¿Todo (virus) tiene algo bueno?

Dejando claro que soy amigo del refranero español, hay algunos dichos que desde luego no hay por donde cogerlos. Decir que todo tiene algo bueno, es decir mucho.

Esta tarde hablaba con una buena amiga que vive en Florencia. Es sabido el número de infectados por coronavirus allí y como crece de manera exponencial. Cada vez el gobierno Italiano está tomando más medidas para intentar disminuir la propagación, incluso a última hora de hoy anunció el “aislamiento total del país”. La verdad, no sé lo que significa esto exactamente pero no suena especialmente bien. Pararlo parece realmente difícil ya que lo que más está sorprendiendo a los sanitarios es la rápida y fácil propagación.

Supongo, por como es la evolución, que en España antes o después seguiremos los mismos pasos que Italia, cierre de bares, museos etc, suspensión de actos públicos, clases y todo tipo de medidas más o menos eficaces. Porque realmente más que evitar la propagación, supongo que se intentará retrasar el proceso que por otro lado es casi inevitable.

Porque, más que evitar una propagación casi inevitable llegados a estas alturas, sospecho que lo que se querrá evitar es la histeria colectiva para que no se saturen hospitales, centros médicos o incluso tiendas. Tiene gracia, evitar la histeria en una sociedad ya histérica. Pero tarde o temprano pasará. La histeria, el coronavirus y todo. Supongo y espero. Quizá podrían haber tomado medidas antes, el gobierno italiano, español, el chino y todos ellos. Pero parece más bien un tarde, mal y nunca.

No tiene buena pinta lo que viene, desde luego y más sabiendo lo poderoso y peligroso que es el miedo en determinadas circunstancias y masas. No hay que ser alarmistas, pero sí realistas, cosa difícil en una sociedad que vive entre algodones y donde por suerte o por desgracia a veces nuestra mayor preocupación es el rayón que le hicieron al coche nuevo. 

Pero como me decía hace un momento mi querida amiga, ver la plaza de la catedral de Florencia o el casco antiguo vacío de las turbas de turistas que todo tornan ordinario y que van arrasando a su paso, es algo demasiado bello. Incluso, cito textual “poder volver a disfrutar la dimensión real de mi ciudad, ser libres de caminar naso in su (nariz arriba, así decimos nosotros) sin tener miedo de tropezar con alguien y poder descubrir incluso un museo que nunca antes había visto”. Y la verdad que poder pasear por muchas ciudades de Italia, que bien conozco, vacío de gente, debe ser una delicia. Quizá sea de las pocas cosas buenas.

 
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Publicado por en 9 marzo, 2020 en Narrativo, Vivencias

 

Lisa y llanamente

Lisa y llanamente los hombres se enamoran de las mujeres y las mujeres se enamoran de los hombres. El mundo está hecho así. Eso pasa en cualquier circunstancia, si lo intelectualiamos demasiado perdemos la poesía de la vida. En la inseguridad creo que en los hombres se les multiplica más la necesidad del amor. Tal vez por una instintiva razón de seguridad. Es una manera de querer la vida. Yo soy un viejo y me contemplo en los años potros que se fueron. Y bueno, la compañera es mi refugio de las tensiones y viceversa. A caso no será siempre el amor un refugio.”

José Alberto Mujica Cordano en, El Pepe, una vida suprema.

 
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Publicado por en 7 febrero, 2020 en Abstracto, Amor

 

Merlí y los peripatéticos

¡Me llamo Merlí y quiero que os empalméis con la filosofía!. Así se presenta el nuevo profesor de filosofía a su clase y así comienza la serie que le debe su nombre. Los peripatéticos, es decir, sus alumnos, toman el apelativo de la corriente filosófica de Aristóteles. Esta es sólo una de las muchas menciones a diferentes filósofos que podremos disfrutar. Sólo por esto, hoy en día merece la pena ver la serie, pero es una pequeña parte del montón de elementos que la adornan.

Transcurre en Instituto Àngel Guimerà, en la ciudad condal. Merlí se incorpora para dar clase a bachillerato y desde el principio con su estilo de ver la vida y de dar clase se apodera de la atención de sus alumnos. Su amor por la enseñanza y por plantear abiertamente las cuestiones pero sobre todo provocar a sus alumnos le hace especial. Esa provocación inteligentemente dirigida que les conduce a lugares de reflexión a veces de manera gamberra y contestataria muy interesantes. Es capaz, de manera gradual, de inculcar ese espíritu crítico, ese grito de “amor a la sabiduría” que es la definición etimológica de la Filosofía. Cuando la serie va avanzando ya en su segunda y tercera temporada su evolución personal y como maestro cambia. En ocasiones su cercana relación con los alumnos no siempre corre a su favor. Esto es un ejemplo de que la serie no es plana o naif y se ve envuelta en contradicciones que debe manejar. Contradicciones tan reales como la vida misma que de una u otra manera logra solventar ya que al enseñar, uno aprende, una de las máximas de la educación. Se agradece esa humanización de Merí a lo largo de la serie, dando no sólo inteligencia sino dignidad al personaje.

Para mi también es una gran serie porque toca los temas centrales de la vida, acompañándolos siempre por un autor o corriente filosófica a veces de manera contrapuesta y muy bien tratados. Por el Guimerà se deslizaran asuntos como la depresión, el suicidio, la homosexualidad, el consumo de drogas y alcohol, el sexo, la privacidad en redes sociales, la transexualidad, el bullying, los embarazos, la amistad adolescente, conflictos entre los chicos, fiestas desenfrenadas, la política, injusticias sociales, amor, desamor… incluso la muerte. Tema este último muy bien llevado. Algo que me parece importante y pedagógico. La misma serie hace denuncia sobre el tabú que a veces representa en nuestra sociedad y el error que yo creo que eso implica.

Conseguir que los chicos se empalmen con la asignatura, pasa por presentar las corrientes con problemas del día a día. Es decir, ir de lo concreto a lo abstracto, algo que todo profesor debería hacer. Es la manera por la cual Merí capta la atención y convierte filosofía en una herramienta de vida. Una herramienta útil para los alumnos. Esta es otra de las principales razones por la que merece la pena verla, porque despierta ganas de leer y aprender filosofía. Es capaz de transmitir la idea general de los pensamientos filosóficos más relevantes acompañados de humor. Así, no sólo hace valorar la importancia de la asignatura, a veces y desafortunadamente denostada en el sistema educativo o social, sino que alienta al espectador a plantearse cuestiones filosóficas. Las referencias y corrientes son muchas, desde Platón hasta Judith Butler, ya se pueden imaginar el amplio espectro. 

Sus personajes, alumnos, profesores, padres… tienen personalidad propia y están construidos con profundidad. Los hay de todo tipo, como la vida misma, reflejando una evolución interesante, a nivel personal y profesional así como su dinámica entre todos ellos que forman el microcosmos de Merlí. No hay personajes malos al cien por cien y excelsos al cien por cien. Esa escala de grises que los configura va cambiando y a veces es difícil cogerles el punto, algo que para mi da calidad a la serie: no utilizar o hacerlo poco los personajes tópicos o superficiales llevándolos al extremo.

Me encantan las críticas al sistema educativo, político y social, casi diría que es una serie contestataria y revolucionaria en ese sentido ya que lo hace de manera directa y fresca. No intenta decirte que tienes que pensar o inducir a un lugar determinado, más bien trata de hacerte pensar y repensar todo desde diferentes ángulos. Esta frase textual en una de las clase es un buen ejemplo: “El sistema educativo os quiere a todos aquí, presos, en el aula, para que mañana podáis ser productivos. Algunos tendréis la suerte de trabajar en algo que os agrade, pero la mayoría solamente contara los días que le quedan para irse de vacaciones”.

Por otro lado a uno no se le escapa el sentimiento de nostalgia que despierta pensar en aquellos años de instituto, de adolescencia, de descubrimientos: de primavera eterna. Esos amores y desamores que con tanta pasión se dan entre los chicos. La serie muestra también el amor en las diferentes etapas de la vida. Nos deja ver el significado del mismo en los diferentes momentos de las vidas de los personajes y su manera de encararlo. El amor propio, el calor familiar y la amistad que para mí representan diferentes formas de amar y la serie así nos lo enseña. El amor, como decía arriba por la enseñanza también está presente durante toda la serie. Como la implicada y digna labor de un buen profesor puede inferir en la vida de algunos chicos y chicas. Dignifica la labor de esos maestros de buen corazón que intentan preparar y hacer mejor a sus alumnos y para mi representa una especie de homenaje merecido a todos ellos.

Por último me ha gustado y no quería pasar por alto un tema: me parece muy higiénica la manera de tratar uno de los elementos centrales de la vida: la muerte. No solo por la explicación filosófica del asunto, sino por cómo aparece la misma durante la trama y lo bien tratada que está. En uno caso de manera inesperada y en el otro de manera gradual donde los personajes pueden hacer un cierre digno a ese episodio de la vida y aprender sobre ello.

Por todo esto y mucho más merece la pena ver una de las mejores series sobre educación y filosofía que, al menos yo, he visto. Engancha y es muy divertida. Acabarás amando a personajes como la Calduch: la anciana madre de Merlí recitando poesía, a Pol Rubio o al mismísimo Eugeni. Pero sobre todo harás algo que se resume en una frase: “Aprender, transformar y divertirte”.

 
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Publicado por en 12 enero, 2020 en Amor, Narrativo, Reseñas

 

Anatomía de un Asesinato

Letra “Anatomía de un Asesinato” – Los chikos del maíz.

Dicen  que la esperanza se pierde tarde
Pero uno ya se cansa de luchar en balde
Cantando letras antiguas que aún siguen vigentes
Victorias  exiguas, sin novedad en el frente
Nos  dicen: Conforme está la actualidad
No os podréis quejar, os dan material de más para escribir
Pero  no quiero cantar a la necesidad
Quiero que no falte el pan, quiero dejar de sufrir
Quiero escribir sobre el arroz, sobre mis gatos
Pero si hay conflictos hay que ganar el relato
Y  que no lo escriban tertulianos de medios privados
Cuya ideología es la del amo y el poner la mano
La mía la interioricé en mi hogar
Viendo a papá marchar los lunes lejos para trabajar
Viendo a mamá limpiar la casa del burgués perro
Otro patriota más que siempre pagaba en negro
Por eso hoy canto con la convicción
De que la cultura es un arma de transformación
Por ello ante el opresor no calléis y alza tu voz
I es que el poble que canta mai no mor
Que nos censuren conciertos
Demuestra que tienen miedo
Que estamos en lo cierto
Que aunque la victoria sea sólo una utopía
La perseguiremos porque elegimos esta vida

Más bibliotecarios, menos policías
Menos empresarios robando la plusvalía
No hay Planeta B, no hay otra salida
Industrias contaminantes genocidas
Pijos de crucero se broncean al sol
Mientras el obrero muere, otro a golpe de calor
Más Belén Gopegui, menos Susanna Griso
Proletarios del mundo uníos, último aviso

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Dispara al cerdo que explota
A Marcos de Quinto no se le discute, se le expropia

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Despertar de la pesadilla
Cayetana, ese cuello pide guillotina

Otra familia desahuciada
Otra vida sin expectativas
Otro chivato vasallo del patrón
Malditas condiciones subjetivas
Otro año que no hicimos la revolución
Otro Rivera, otro Macron, otro trampolín
Saltaste del Maravillas a la Operación Chamartín
Golfo malandrín, no nos toméis por gilipollas
Fusaro profeta de la izquierdita que no folla
Oxida braguetas, chaqueteros veletas
Polla grises, puretas, ETA, ETA, ETA
Mata a Jota y Los Planetas
Edu Galán deficiente, lacayo
No eres políticamente incorrecto
Eres un reaccionario
Traigo magia, no trucos
Lágrimas de clase media
Me las bebo y luego las escupo
Tengo el cupo llenito a rebosar de monguers
Piso con garbo con la Harrington o con la Bomber
Di mi nombre, estoy on fire
Aquí somos de los Berri, no de Alfred y Amaia
Vas de canallita y eres un canalla
Dani Mateo vendería a su madre por seguir en pantalla
Más Marx y Engels, menos influencers y youtubers
Viva el taxi, que se joda Uber
Que todo es plástico, decadencia y mugre
La libertad guiando al pueblo y yo borracho en el Louvre

Anatomía de un asesinato
Son coches de lujo para Ana Mato
Son tarjetas black de Rodrigo Rato
Son másteres falsos en la Rey Juan Carlos
Somos el pueblo contra los privilegiados
Se levantan las hambrientas y los desahuciados
Y aunque ellos ejerzan la violencia de estado
Nos quitaron todo hasta el miedo a sus disparos

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Dispara al cerdo que explota
A Marcos de Quinto no se le discute, se le expropia

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Despertar de la pesadilla
Cayetana, ese cuello pide guillotina

Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Somos la sal de la tierra
Parias de la tierra en pie, hemos jurado vencer
Somos la sal de la tierra

 
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Publicado por en 10 octubre, 2019 en Abstracto, Canciones, Música, Politica

 

¿Dónde miras tu?

Cuando uno ha vivido lo suficiente, en tiempo y experiencias y es capaz de sentarse a observar silencioso y de manera profunda a la gente, descubre información interesante. Interesante sobre los demás y sobre uno mismo, porque en lo elemental, somos todos la misma cosa. Es decir, nuestra naturaleza nos iguala en lo básico y fundamental y eso hace que mirando a otros encontremos respuestas que nos sirvan. Afirmar que hay dos tipos de personas es obviamente reducir la realidad a una caricatura pero es cierto que en esta ocasión puede ayudar de manera general a entender la idea que quiero explicar.

Imaginemos que alguien hace unas vacaciones maravillosas por la Costa Oeste de los Estados Unidos durante un par de semanas, o por el sudeste asiático, o por cualquier ruta estupenda. Imaginemos que durante ese viaje, una de las personas que lo hace retransmite por sus redes sociales cada momento que vive del viaje. Me refiero a un nivel de exposición medio alto. No es difícil imaginar, porque mucha gente lo hace en estos momentos, especialmente por Instagram. Ahora pensemos en esa misma persona, que disfruta igual del viaje haciendo sus fotografías por supuesto, pero sin retransmitir su viaje. ¿Cúal podría ser la diferencia? ¿Mucha o poca? La verdad que no tengo una respuesta concreta, solo una reflexión.

Es evidente que la parte social que existe en todos nosotros es un instinto fuerte y la necesidad de formar parte de un colectivo nos lleva en algunas ocasiones a lugares donde quizá no nos sintamos plenamente identificados individualmente pero al menos si disminuimos esa necesidad de pertenencia que nos hace sentirnos solos. Para darse cuenta de esto, hay que tener un mínimo de nivel de conciencia y una manera poco estrecha de interpretar la realidad. 

Pienso que todo esto juega un papel fundamental en el ejemplo que ponía arriba sobre la misma persona y distintos comportamientos “sociales” durante un determinado viaje. Sociales entre comillas porque digamos que ese “yo” es un yo virtual similar al yo social, pero aún más alejado de la realidad tangible. Un yo al más puro estilo Black Mirror, que como poco, da un pelín de aprensión. 

Procuro, por higiene mental, no juzgar a la gente, casi mejor es entender. La observación nos da claves interpretativas. Al hacerlo, en el ejemplo del viaje, pienso que la persona que está continuamente exponiéndose, está mirando más hacia afuera que hacia adentro. Es decir, está mirando más la reacción del entorno y lo que es ella para los agentes externos, que mirando hacia su misma persona, sus propias afinidades y asimilando la vivencia con presente. No digo que sea un problema conductual: de hacer algo, sino de porque hago o no determinadas cosas. El origen de mis acciones.

Quizá sea por eso la reiteración al etiquetar y entender la vida a través de rótulos externos que nos quitan la posibilidad de profundizarnos y entendernos dejándonos tristes conceptos. Robandonos así la oportunidad de construirlos nosotros mirando hacia adentro, algo que sospecho potencialmente peligroso para la buena vida de uno. Lo sabían ya en la época griega, que todo, desde el enemigo más furibundo al aliado más amable e importante lo llevamos adentro. Por eso merece la pena mirar siempre más hacia adentro de uno mismo y adentrarse en las inmensidades del ser completo y complejo que cada uno de nosotros somos y buscar nuestra verdad. Creo que es ahí donde esta la libertad. 

 
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Publicado por en 19 julio, 2019 en Abstracto, Vivencias

 

Nos miramos

Quedan apenas unos minutos para que empiece a anochecer en el Parque del Cerro. A mi alrededor, grupos de amigos y parejas. El susurro de la gente suena agradable. Una guitarra en la lejanía me acaricia los oídos. Pocas veces vengo solo a este lugar. Fijo mi vista en la distancia y el sol empieza a ocultarse detrás del mosaico de edificios. Al verlo, acabo de recordar otra puesta de sol. Eso me hace dejar Madrid por un momento…

Cuba no es cualquier lugar, ni sus gentes, allí todo es un poco más. El sol se iba en Playa Ancón en nuestra última noche juntos en la isla. Nosotros no queríamos que se fuera. La tarde antes de que anocheciera tomamos helado, jugamos a que aquellos días no se iban a terminar nunca y probablemente nos enamoramos. Días eléctricos, sin miedo y sin dormir. Entonces no pensábamos en ello sin que eso quitarse verso a nuestra historia. Lo de pensar, lo hacíamos en lenguas distintas. Su inglés no era malo y el mío apenas era inglés.

Aquel viejo bar en Playa Larga, cinco días antes de nuestra última puesta de sol, nos hizo encontrarnos por casualidad una noche, solamente por unas horas, antes de que yo me marchase de allí. Entre medias nuestra, en la barra, un libro traductor del veterano camarero nos ayudaba. Luego nos ayudó la música y el ron. Al día siguiente me fui a Trinidad, ella vendría después. 

Y llegó, claro. Recuerdo su sonrisa limpia, su piel clara y sus ojos verdes. También su pelo rubio y ondulado hacia todos lados, que a veces me rozaba la piel. Recuerdo el efecto embriagador que Cuba tenía en nosotros y nos recuerdo a nosotros. Fuimos todo lo libres que quisimos, llenos de presente mientras nuestra melodía sonaba inocente y en clave exploradora. La isla nos lo puso  fácil. 

Sin mayor expectativa que vivir intensamente igual que lo hacen los críos, caminamos al ritmo de nuestros acordes por cada lugar, “subiendo y bajando”. Bailando. Nuestras pieles se querían y nuestros cuerpos se hablaban. Las manos se entrelazaban, como nuestras figuras, y parecían encajar como un puzle, cuando nos abrazábamos. Nosotros nos besamos mucho para no contradecir la manera en que los dos cuerpos se reconocían. Así pasaron los días hasta que ella se marchó.

Cuba no podía ser el final, pensamos. Demasiado fuego dentro nos empujaba. Demasiado como para negarnos el volver a mirarnos como nos miramos nuestra última noche en aquella isla con forma de caimán en el mar del Caribe. Después de aquello queríamos y podiamos abrevar demasiado. Cambiamos el sol cubano por la nieve de Praga primero y después la de Kiev. Mi inglés mejoraba por momentos y no corría el invierno por nosotros. Después Madrid nos dio la bienvenida a la primavera…

Y de repente se ha terminado, ya es de noche en el Parque del Cerro. Creo que voy a abrir los ojos, no sé en qué momento los cerré. Puedo recordar su olor fresco y su sonrisa sabor a vida y ahora la siento cerca, como si estuviera sentada conmigo mirando las luces de los edificios. Qué bonito es Madrid en la noche desde este parque, nuestro último lugar juntos.

Es posible que después de Cuba nunca nos mirásemos igual. Mirarse como nos miramos aquella noche en Playa Ancón, fue algo tan hermosamente auténtico que únicamente sucede cuando Cuba y ciertas almas destinadas a ello se alinean.

 
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Publicado por en 5 julio, 2019 en Amor, Narrativo

 

Hablando de libros II. Andrés Montagut.

Andrés, aparte de amigo, es un escritor sevillano nacido en 1983 actualmente afincado en Barcelona. Es titulado en Ingeniería Técnica en Informática, además de haberse formado como guionista. Runner, viajero y cinéfilo, ha escrito varios cortometrajes y colaborado en proyectos audiovisuales. Tiene publicadas dos novelas, “El amigo español” y “Esencia de fatalidad”, ambos en mi biblioteca por supuesto.

— Como hemos hablado hace no mucho, ahora has parado un poco con las publicaciones, supongo que por que tienes otros proyectos, pero sé que sigues escribiendo y tienes material por ahí. ¿Qué es lo que más te motiva a día de hoy para ponerte a escribir?

Andrés: Mi última publicación fue hace tres años. Desde entonces he estado desarrollando otros proyectos, otras ideas, pero ahora mismo no siento que sea el momento de airearlas. Todo llegará.
¿Qué me motiva? Pues supongo que lo mismo que motiva a un corredor a llegar hasta la meta. Es mi forma de verlo, de sentirlo.

— El primer libro sé que fue una auto publicación, en el segundo ya contaste con una editorial. Cuéntanos un poco todo el proceso en ambos casos.

Andrés: Con la primera novela todo muy rápido y rudimentario. Demasiado, me temo. Nunca tuve en mente mandarla a ningún sitio. La opción de autopublicarla surgió de repente, navegando por la web. Con todo, puedo decir que el resultado fue positivo.
Respecto a la segunda, ya disponía de un estilo más depurado y quise explorar otras vías. Hice lo que todos: enviar propuestas a distintas editoriales independientes y esperar. ¿Por qué editoriales independientes? Porque las otras son sencillamente inaccesibles para los que no tenemos contactos en el mundillo. Hay que ser honesto con uno mismo y desgastarse lo menos posible.

— Obviamente he leído tus libros. Se leen muy bien y ambas historias no te dejan tranquilo hasta que las terminas. Con un punto dramático que, yo diría, forma parte de tu estilo, al igual que el tema de la intriga. ¿Cómo consigues enganchar así al lector?

Andrés: Ah, ¿entonces lo engancho? Me alegro 🙂
No creo que exista una fórmula para hacer que una historia funcione. Yo trato de escribir aquello que me gustaría leer. Y a veces lo consigo. Imagino que el estilo puede variar con el tiempo, pero está claramente influenciado por todo cuando has consumido como lector. Porque, seamos sinceros, hay que leer mucho antes de sentarte a escribir. Y después también.

— ¿Cómo construyes tus personajes y cuanto les prestas de ti?

Andrés: Hasta ahora me he centrado en historias donde todo gira alrededor de su protagonista. Es en el desarrollo de este papel donde invierto más tiempo, más detalles. Me atraen los personajes corrientes en situaciones extraordinarias; es ahí donde son visibles todas las aristas que conforman al personaje. Respecto a la segunda parte de la pregunta, considero inevitable transferir ciertos rasgos personales y emocionales a tus personajes, pero hasta cierto punto. Y no se trata de una intención expresa, más bien una consecuencia inevitable.

— Cuando empiezas a escribir una historia, ¿Tienes claro el final y la estructura o eres flexible en eso durante la creación de la novela? Es decir, ¿tus personajes te llevan a terrenos que al principio no sospechabas o los tienes bien controlados?

Andrés: Nunca he tenido claro el final de una historia cuando me siento a escribirla. Tengo muy claro el punto de partida de mi protagonista y los cambios personales que le voy a infligir. A partir de ahí voy creando escenarios que nos ayuden a recorrer ese camino.

— Corregir y volver a corregir, ¿Es lo peor de escribir?

Andrés: No sé si lo peor… Desde luego no es lo más glamuroso ni apasionante del proceso. Del mismo modo, eso sí, es necesario. Creo que fue Hemingway el que dijo que “el primer borrador de todo siempre es una mierda”. Creo que está claro este punto.

— ¿Qué es lo mejor de escribir?

Andrés: Esta es la pregunta más difícil que me has hecho. En serio. Y no tengo ni idea de cómo responderla. Quizá en el futuro.

— Esto te lo pregunte tomando cerveza un día… ¿Por qué escribes?

Andrés: Si te soy sincero nunca he tenido una razón o motivación especial para escribir. Un día decidí sentarme y esbozar algunas ideas. El resultado me gustó, entonces volví a sentarme al día siguiente. Es parte de la magia del proceso, ¿sabes? Supongo que no ser capaz de desvelar en qué consiste esa magia me mantiene enganchado.

— ¿Cuándo empezaste a escribir?

Andrés: Hace casi una década. Y ha pasado muy rápido.

— “La vida no basta, por eso existe la literatura”, ¿Estás de acuerdo? ¿Qué significa para ti la literatura y la poesía?

Andrés: La humanidad siempre ha recurrido a la ficción. Los pobladores primitivos se reunían junto a una hoguera para contar y oír historias. La literatura es un canal riquísimo para ello. Cada cual la toma y la digiere como buenamente puede.

— De la informática a la literatura…este tipo de saltos me suenan. ¿A qué vienen?

Andrés: No son saltos en sí, porque mantengo ambas actividades. Una me alimenta por fuera; la otra, por dentro. Si es que se puede decir así.

— ¿Cuáles son tus lecturas o escritores más recurrentes?

Andrés: Intento leer variado. En mis estanterías hay best-sellers y obras más conceptuales. Eso no quita que tenga mis preferidos, aunque cada vez me gusta menos ese término referido a un autor. Digamos que hay autores capaces de contagiarme la pulsión de escribir y otros que no.

— Muchas gracias por tu amistad, tu tiempo y por compartir este té, Andrés.

Andrés: Gracias a ti.

Enlace de sus libros:

 
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Publicado por en 1 julio, 2019 en Entrevistas

 

Excursión a Chernóbil

Este Abril estuve en Kiev durante tres días. Es una ciudad bonita para visitar, donde se puede disfrutar mucho de diferentes cosas. Cómo tenía tiempo suficiente y ya conocía la ciudad, aunque no me canso de ella y volveré seguro, decidí esta vez reservar un día para ir a Chernóbil.

Cuando lo comenté, la gente me decían, ¿Dónde vas? ¡Ten cuidado! Y la verdad que me lo pensé bastante porque no sabía hasta qué punto era peligroso para la salud. Estuve investigando y al final me decidí. Me llamaba demasiado la atención y habiendo varias empresas que lo ofrecían, no podía ser tan peligroso, sobre todo si sigues las indicaciones. Reserve el tour una semana antes de ir, ya que tienen que preparar alguna documentación.

Salimos pronto desde Kiev. Teníamos un par de horas hasta el área de exclusión. Durante el viaje en bus nos pusieron un documental sobre el accidente. En YouTube hay varios, incluido este, y yo recomendaría verlos antes. Personalmente toda la historia de la URSS me llama mucho la atención y este es un pequeño episodio dentro de todo aquello. Con alguna sospecha de secretismo sobre la versión real, como la aventura de la propia URSS.

Al llegar a la zona de exclusión, un área de unos 30 km, hay un control de pasaportes y con la documentación que te da la agencia con la que contratas el tour íbamos accediendo muy despacio. Parecía que estábamos entrando en otro país. Una vez hecho esto, subimos al bus y después de un ratito llegamos al pueblo de Chernóbil. Hicimos varias paradas, en la entrada, por el pueblo y los alrededores. Sobre todo había placas en recuerdo etc. Para mi la parte menos interesante aunque para empezar, es bien. Recuerdo que en el pueblo aún tienen una estatua de Lenin. De hecho la central llevaba su nombre. Después del accidente, evacuaron a la gente, pero años después algunas familias han vuelto allí. Ahora hay como unas 500 personas, gente mayor sobre todo que quería vivir y morir en lo que sienten su hogar.

Tras esto, carretera hacia el norte nos íbamos acercando a la central. De camino fuimos a una zona soviética secreta: Duga-3. Una área bajo control militar donde hay una mega antena o no se como llamarlo, que la utilizarían para diferentes pruebas etc. Hay algunas teorías conspiratorias, pero como siempre pasa en estos casos. La verdad que ver el mamotreto y los alrededores mola.

Seguimos acercándonos después de ver Duga-3. La central siguió funcionando hasta hace unos años pese al accidente. Aún quedan muchos operarios trabajando para labores de mantenimiento etc. Tengo que reconocer que tiene su puntito ver el mega sarcófago que han hecho y acercarse al reactor número cuatro. Por una lado por el hecho de estar ahí cerca justo donde fue el accidente y por otro el ver la pedazo de obra de ingeniería que es ese sarcófago de contención. Investigad un poco porque vais a alucinar, sobre la construcción, la instalación y el precio.

Tras las fotos de rigor, nos fuimos a comer. ¡Sí!, comimos en la central. En un comedor que parecía el del cole, comimos la típica sopa ucraniana (me encanta) y luego algo de carne con una especie de puré de patatas. Me sorprendió un poco el comer allí, pero luego entendí que no es la cercanía o lejanía solamente al reactor donde está el peligro, sino lo contaminado que esté ese área por la dirección de la explosión, del aire etc. Después de comer empieza lo más interesante.

Nos subimos al bus justo al lado del reactor paramos en una especie de cruce de caminos donde había una estatua memorial. Justo ahí la guía nos enseñó un bosque que quedaba a nuestras espaldas donde había carteles de peligro etc. Nos acercamos y puso el medidor de radiactividad en el suelo. Se disparó, pero se acercó unos pasos más y aún subía más. Ni siquiera sin entrar en el bosquecillo. Se ve que en esa dirección cayó la nube tóxica y era uno de los varios puntos calientes. Hay otro, en el pueblo de Pripyat, que visitamos a continuación que, aunque ahora menos, en su momento, estar metido allí en uno de esos puntos durante diez minutos era mortal.

Continuamos el camino y rápido llegamos a Pripyat. Era una ciudad soviética modelo que vivía de la central. Súper moderna y con la estética comunista habitual de propaganda. Interesante visitar esa ciudad fantasma. El colegio, las casas, la plaza central, el palacio de cultura, el parque de atracciones, la piscina, hoteles, el puerto, el cine etc. En el parque de atracciones habían algunos puntos calientes donde subía el marcador de radiactividad que daba gusto verlo. A mi fue lo que más me gusto. Estuvimos casi un par de horas por allí paseando. Sobre esto, lo mejor es ver las fotos. Aquí abajo pongo unas pocas para que también os hagáis una idea de la excursión. Sobre esta ciudad, informaros antes de el tema de los liquidadores.

Como resumen, os recomiendo ir, ¡Claro! Es una experiencia que a mi me ha gustado mucho y diría que es única. Me parece muy curioso poder pasar un día por allí. Hay varias opciones para visitar. Todas salen desde la capital y no son excesivamente caras aunque eso lo valora cada uno. Si lo comparamos con lo que vale comer o coger el metro es muy caro ya que por pocos céntimos tenemos un sencillo de metro en una ciudad tan increíble como es la capital Ucraniana. Si tenéis dudas o queréis preguntar algo sobre la excursión o tours en español en Kiev etc, vía tuiter, @fisherwriter o dejando un comentario aquí os escribo al correo. Yo Chernóbil lo hice en ingles pero algunos días lo hacen en Español.

 
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Publicado por en 31 mayo, 2019 en Viaje, Vivencias

 

Barrionalistas

Letra “Barrionalistas – LCDM”.

Tan solo son rutinas, vidas cruzadas,
En este mundo en ruinas, lleno de gestos, de miradas,
Vecinas, vecinos, la caña del domingo
Y José Fina dejándose la pensión al bingo,
El hijo del madero es un perdido,
Cincuenta kilos, tez amarillenta,
Y se ha comprometido con la hija del tendero
Y la lleva en moto a casa, El gramo a cincuenta,
Miradas hambrientas, el yonqui de los ochenta,
El gorrilla, el tonto del runner, la dependienta,
Recientemente despedida, un jefe ingrato, no tenía contrato,
Nada de Sindicatos en la tienda de zapatos,
El vendedor de cupones, la loca de los gatos,
Los ojos como platos, la realidad agobia,
Y el moderno del barrio va de aliado y le pega a la novia,
Fluctúan las historias y así sin darnos cuenta, la vida pasa,
El barrio y su memoria,
Y el chico del taller es gay y no lo ha dicho en casa,
Con sus manos llenas de grasa oculta su pluma,
“Yo no quiero un sarasa” grita su padre echando espuma,
“La culpa es de tu madre, esa dejada”,
Luego se va de putas y lo cuenta en el bar entre risotadas,
Es el cuento de la criada, sólo nos queda la protesta,
Vidas desperdiciadas, demasiadas,
Porque la realidad social no es como la ves en La Sexta,
Y esa muchacha sufre bullying porque está gorda
Y otro operario ha perecido currando en la obra,
No queremos las sobras, ni pequeños destellos,
Queremos todo lo que es bello.

El barrio, su gente, las miserias cotidianas,
A veces lo amas y otras lo detestas,
Repican las campanas,
Vamos a pegarle fuego a la casa de apuestas,
No te pongas el disfraz,
No te vamos a aceptar,
No vengas a hacer turismo,
Lárgate con tu puto paternalismo.

El barrio donde naces marca tu futuro,
Ser carne de cañón o vivir sin miedos,
Sin apuros, Unos saltando muros, otros puertas abiertas
Pero si fracasas te dirán que no te esfuerzas,
Así niegan el conflicto, compa,
Pero tu bolsillo y tu realidad, son otras,
Aunque ya no veas yonquis en las esquinas,
Están el casas de apuestas, la nueva heroína,
Y la vecina con gafas de sol,
Ocultando su vergüenza y su terror,
El mismo que escuchabas con gritos desde el balcón
Y siempre evitabas subiendo el televisor,
Pero al final otra vida se apaga
Y entre los vecinos ahora agacháis la mirada,
Pero ante los medios, nadie sospechaba,
“Parecían felices”, dice, “siempre saludaban”,
Que todos somos muy tolerantes,
Abiertos, con pleno talante,
Pero al niño lo apuntamos a la concertada
Para que no comparta plaza con los inmigrantes,
Maldita educación que recibimos,
Que prioriza al individuo sobre el colectivo,
Que nos prepara para ser una mísera parte
De sus negocios, de su cadena de montaje,
Así es el barrio donde yo nací,
Precariedad, sí, y paro juvenil,
Pero no somos un circo para entreteneros,
Largo de aquí, Hermano Mayor y Callejeros,
Que entre contradicciones y ruina
También tenemos orgullo de clase y empatía,
Y algún día tomaremos lo que es nuestro,
Ni paz entre clases ni guerra entre pueblos.

El barrio, su gente, las miserias cotidianas,
A veces lo amas y otras lo detestas,
Repican las campanas,
Vamos a pegarle fuego a la casa de apuestas,
No te pongas el disfraz,
No te vamos a aceptar,
No vengas a hacer turismo,
Lárgate con tu puto paternalismo.

 
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Publicado por en 24 mayo, 2019 en Canciones, Politica