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La biblioteca

13 May

Me paro en la ventana a observar las casas, el campo verde después de días de lluvia y entre las montañas se pierde la carretera hacia Madrid. Desde la habitación de la biblioteca casera pero medianamente grande donde cada volumen tiene su lugar. Ordenada y limpia. Al volver la mirada adentro, ahí está el escritorio y la silla de madera. Antiguas pero relucientes; como nuevas. Se respira tranquilo aquí dentro, entre los libros. La primera estantería está presidida por un ejemplar del Quijote de edición limitada en papel pergamino. El ejemplar número 1219. 

En los huecos libres de las paredes cuelgan retratos de escritores del Siglo de Oro. Quevedo y Cervantes junto a la entrada. Escritores que representan la grandeza y el talento literario español y también, por sus vidas, la misma España capaz de lo más glorioso y de lo más desgarrador. En la parte alta de las estanterías de madera algunos títulos enmarcados, cuadros y un par de regalos del día del padre. Me siento en la silla y respiro: Me gusta el olor de los libros. Estar rodeado por ellos me hace sentir bien. Desde el asiento del escritorio se puede ver también una estantería con fotos, cartas y otros escritos, recortes de periódico, varias colecciones de monedas y postales. 

Entre los libros, que no pierden nunca la memoria, se puede viajar incluso a lugares que ya no existen y pasear virtualmente por ellos. Aprender a través de otros ojos y otra mirada, vivir cien mil vidas distintas que uno difícilmente vivirá de otra manera. Hasta puede hacer cosas que jamás se deberían hacer en una vida normal y que entrañan un aprendizaje a través de la lectura. Se matado o matar, ser amado o amar, la traición, la lealtad… Cualquier momento, bueno o amargo no llega con la misma lucidez y capacidad interpretativa a la vida sin libros leídos para digerir y entender el mundo. 

Novela de todo género y época; de lo más clásico y conocido a novelas actuales de algún colega un poquito menos conocidas. Relato, cómic, ensayo de cualquier tipo; tratados de medicina hasta filosofía clásica, poesía por supuesto en abundancia, cierta variedad de literatura extranjera original, especialmente en ingles, incluida Enciclopedia Británica de más de treinta tomos. A golpe de vista un volumen de la decimonovena edición de la RAE… Cada ejemplar tiene su dignidad en el lugar apropiado. De eso se trataba cuando limpié, exploré y restauré cuidadosamente todo cuanto había aquí dentro. Un sitio inanimado pero que con el simple gesto de abrir la tripa de un libro por sus páginas iniciales empieza a cobrar vida. Por todo esto y mucho más, una biblioteca propia es siempre un lugar mágico. Una suerte de pasadizo atemporal con muchas puertas a rincones propios y ajenos si uno sabe ser elegido por el libro adecuado en el momento adecuado. La nata de la chanfaina.

esquina

 

 
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Publicado por en 13 mayo, 2020 en Narrativo, Vivencias

 

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